Árboles amazónicos, mucho más viejos de lo supuesto
Usando métodos de datación por radiocarbono, el equipo, que incluye a Susan Trumbore de la Universidad de California en Irvine, encontró que hasta la mitad de todos los árboles de más de 10 centímetros de diámetro tienen más de 300 años. Algunos de los árboles, según explica Trumbore, son incluso más viejos, de entre 750 a 1.000 años de edad.
Poco se sabía sobre la edad de los árboles tropicales, porque no tienen anillos de crecimiento anual fácilmente identificables. Nadie había pensado que estos árboles tropicales pudieran ser tan viejos, o que crecieran tan despacio.
Y para Trumbore, que estudia cómo los bosques y la atmósfera intercambian carbono, estos descubrimientos pueden tener implicaciones importantes para el papel que ejerce la Amazonia en la determinación de los niveles globales de dióxido de carbono. El dióxido de carbono es un gas de efecto invernadero implicado en el calentamiento global acelerado, y muchos esfuerzos internacionales se dirigen a contener su nivel atmosférico.
Dado que sus árboles son viejos y de crecimiento lento, las selvas de la Amazonia, que contienen cerca de un tercio de todo el carbono presente en la vegetación terrestre, tienen una capacidad de absorber carbono atmosférico inferior a lo que habían estimado estudios anteriores. Aunque algunos de los mayores árboles son también los que más rápido crecen y pueden capturar carbono muy deprisa, la inmensa mayoría de los árboles amazónicos crece despacio.
En la Amazonia Central, donde Trumbore y sus colegas encontraron los árboles de crecimiento más lento, las cadencias de captura de carbono son aproximadamente la mitad de las predichas por los actuales modelos del ciclo de carbono global. Como resultado, esos modelos (utilizados por los científicos para comprender cómo fluye el carbono por el sistema de la Tierra) podrían estar sobrestimando la capacidad de los bosques de extraer dióxido de carbono de la atmósfera.
Como parte del Experimento Biosfera-Atmósfera a Gran Escala en la Amazonia (LBA), los investigadores obtuvieron un retrato interesante de la vida arbórea debajo de las ramas de los grandes árboles que dominan los bosques tropicales. Encontraron que la mayoría de los árboles de la cuenca del Amazonas son tan viejos porque crecen muy despacio en suelos pobres en nutrientes a la oscura sombra del dosel de árboles grandes. Las tasas de crecimiento que midieron para los árboles de la Amazonia Central están entre las más lentas de todos los bosques de la Tierra. Estos resultados son contrarios al punto de vista ampliamente sostenido de que las junglas tropicales son altamente dinámicas.
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