Sexo bacteriano para afrontar un mundo cambiante
Hacen esto a través del equivalente bacteriano del sexo, conocido como transferencia genética horizontal, un proceso a través del cual la bacteria toma material genético de sus parientes distantes. Esto les posibilita desarrollar los mecanismos que les permiten innovar y defenderse contra los antibióticos y otras agresiones.
La investigación ha sido llevada a cabo por científicos de la Universidad de Bath, la de Manchester, el Laboratorio Europeo de Biología Molecular en Alemania, y la Universidad Eotvos Lorand en Hungría.
Este estudio pionero ha conseguido ensamblar la historia de los nuevos genes metabólicos adquiridos por la bacteria E. coli en los últimos 100 millones de años. Los autores estiman que unos 25 de los aproximadamente 900 genes metabólicos de la bacteria los ha recibido mediante transferencia genética horizontal, frente a tan sólo un gen añadido por la fuente más común de nuevos genes en animales, la duplicación genética, donde las copias genéticas ocurren por accidente y se alteran con el paso del tiempo.
Para averiguar mediante experimentos por qué estos nuevos genes son necesarios para la E. coli, los investigadores examinaron docenas de los parientes más cercanos de la bacteria, intentando determinar qué genes se permutaban entre ellos con mayor frecuencia. Esto resaltaría los genes que han contribuido a la evolución de las redes metabólicas de la bacteria, el conjunto de proteínas que interactúan para la obtención de energía y moléculas estructurales.
Encontraron que la mayor parte de estos genes ayudaron a la bacteria a enfrentarse a ambientes específicos, siendo necesarios para funciones nuevas.
Las bacterias a menudo adquieren nuevos genes por transferencia directa de otras; en cierto modo, esto es el sexo del mundo bacteriano, y desempeña un papel crucial en cómo la bacteria patógena adquiere resistencia a los antibióticos.
 | | Bacteria E. coli. ((Foto: University of Bath)) |
Los investigadores encontraron que los nuevos genes no ayudan a la bacteria a desenvolverse en ambientes conocidos, sino en ambientes nuevos o cambiantes.
Las bacterias se sienten presionadas por un mundo cambiante que las amenaza con nuevos peligros, y reaccionan, cuando les es posible, "robando" a otras bacterias mejor adaptadas la solución genética para afrontar esos nuevos desafíos. De este modo, la bacteria es tan perezosa como el ser humano: ¿Por qué inventar la rueda por segunda vez si podemos copiarla de alguien que ya ha encontrado la solución al problema?
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