Clonación de árboles a traves de embriogénesis somática
Todo ser vivo está formado por millones de células que proceden de millones de divisiones sucesivas de una única célula inicial, el cigoto, que crece hasta dar lugar a un embrión. "Se supone que todas estas células que integran el cuerpo (soma) del individuo conservan toda la información genética de la célula inicial, esto es, los planos para formar un nuevo individuo", explica Mariano Toribio, investigador del Instituto Madrileño de Investigación y Desarrollo Rural Agrario y Alimentario (IMIDRA) y coautor del artículo. "La embriogénesis somática ocurre cuando, tras un estímulo, alguna o varias células del cuerpo dejan de expresar la parte de los planos que estaban expresando hasta ese momento, para empezar a leerlos desde el principio, comportándose como si fueran cigotos para originar nuevos individuos genéticamente idénticos, es decir, clones", añade Toribio.
Esto tiene grandes ventajas, ya que "los árboles clónicos tienen, todos ellos, las mismas características superiores (vigor de crecimiento, calidad de madera o corcho, resistencia a plagas y enfermedades, tolerancia a condiciones de estrés, etc.) que los árboles seleccionados de los que se han tomado las muestras para hacer la clonación", matiza Toribio. El resultado, por tanto, está asegurado.
El proceso de embriogénesis somática comienza con una fase de inducción, en la que se obtienen uno o varios embriones. Éstos se multiplican velozmente y de forma constante, dando lugar a miles de ellos. Se inicia entonces la fase de maduración-germinación-conversión en planta, en la que hay que lograr parar el proceso recurrente para que cada embrión individual se comporte como una auténtica semilla y germine para dar lugar a una planta. La multiplicación mediante embriogénesis somática es tan eficiente que, por ejemplo, a partir de un embrión somático de alfalfa podrían producirse más de 2 cuatrillones de embriones somáticos.
La dificultad más importante estriba en que, de momento, no se conocen bien cuáles son los estímulos que llevan a una o varias células a sufrir esta "reprogramación", algo que la genómica está tratando de desvelar. Por ello, y a pesar de que la embriogénesis somática se ha logrado en cientos de especies vegetales, conseguirlo con una nueva especie, y sobre todo con árboles centenarios, es siempre complejo. A esto hay que añadir que, de momento, el coste de producir "árboles clónicos" es más elevado que el de árboles propagados por semillas, lo que frena su aplicación industrial.
 | | Embriones somáticos emergiendo a partir de una hoja de un alcornoque centenario. ((Foto: Mariano Toribio)) |
Actualmente, la palma de aceite es la especie forestal en la que la aplicación comercial de la embriogénesis somática está más extendida, con miles de hectáreas plantadas desde hace casi treinta años en Costa de Marfil, Malasia e Indonesia. Le siguen la picea blanca (Picea glauca), el pino insigne (Pinus radiata) y el pino americano (Pinus taeda).
Aunque los conocimientos de Toribio y sus colegas del IMIDRA son consecuencia de muchos años de trabajo, el artículo publicado ahora forma parte de un proyecto denominado "Embriogénesis somática en especies forestales", iniciado a principios de este año y financiado por el Grupo Empresarial ENCE. Este proyecto supone la transferencia de la tecnología de regeneración por embriogénesis de árboles de alcornoque (Quercus suber) a empresas del sector maderero, las cuales disponen de la infraestructura logística y las herramientas selvícolas necesarias por todo el ámbito nacional para la repoblación forestal con especies de gran calidad.
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