Energía bacterias
 

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Biología

Extraño mecanismo energético en bacteria

Este logro es fruto de los esfuerzos de un equipo de científicos de la Universidad Estatal de Oregón.

El microorganismo es el SAR11, la más pequeña célula conocida y probablemente la más abundante de los mares. Al estudiar por primera vez el gen de "proteorodopsina" del SAR11 en el laboratorio, los investigadores están comprendiendo mejor cómo es activado, su papel en la vida y supervivencia del SAR11, y cómo afecta a la ecología marina.

Sorprendentemente, la bacteria SAR11 continuaba creciendo normalmente tanto si disponía de luz como si no, lo cual indicó a los investigadores que la célula no depende de esta fuente de energía en condiciones normales. Es posible, según los investigadores, que esta forma alternativa de fotoquímica sirva como sistema de "emergencia" para obtener energía cuando las células sufren periodos de inanición en mar abierto, donde a menudo los nutrientes son muy limitados.

"Es muy importante aprender más acerca de la fotoquímica que no usa clorofila", recalca Stephen Giovannoni, profesor de microbiología en la citada universidad. "Este gen de proteorodopsina, sin embargo, parece tener un papel sutil en la vida y supervivencia de la SAR11, y aparenta ser un sistema auxiliar para la supervivencia de la célula".

El interés en la SAR11 es alto porque domina la vida microbiana de los océanos, sobrevive donde la mayoría de otras células mueren, y desempeña un papel principal en el ciclo del carbono. Esta bacteria pudo haber prosperado hace unos mil millones de años o más, pero tiene la menor estructura genética conocida entre las células individuales y no fue descubierta hasta 1990.

La SAR11 usa retinal, la misma proteína empleada por los ojos de animales y humanos para detectar luz, como una "bomba de protones" para suministrar energía a la membrana celular. La proteorodopsina fue descubierta en el año 2000, pero, hasta ahora, no se había encontrado en ninguna forma de vida. No está del todo claro cómo beneficia a la célula este mecanismo energético.

"Al apagar las luces, no había mecanismo para que el gen de la proteorodopsina generase energía, pero no parecía haber diferencia en la tasa de crecimiento de la SAR11", explica Giovannoni, "así que sabemos que bajo condiciones normales esta forma alternativa de producción de energía no es requerida. Este sistema puede tener su utilidad en casos de emergencia. De cualquier modo, parece de suma importancia para la vida marina".

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