Los métodos comunes de muestreo del antrax necesitan mejorarse
El equipo del SNL (Sandia National Laboratories) que ha realizado la investigación, dirigido por el Dr. Gary Brown, ha empleado un año en probar los métodos de muestreo utilizados para determinar el número de organismos viables que existen sobre las superficies después de un ataque biológico con agentes como el ántrax. Evaluaron las recomendaciones del Centro para el Control y Prevención de Enfermedades (CDC) para los métodos de muestreo y descubrieron que, en los experimentos realizados, todos los métodos actuales infravaloraron el número de esporas realmente presentes en las superficies, como el bacilo del ántrax.
Calcular mal el número de esporas presentes después de un ataque, podría ser potencialmente letal.
La idea de estudiar las técnicas de muestreo data de otoño del 2001, cuando se enviaron por correo cartas conteniendo bacterias del ántrax a las oficinas de varios medios de comunicación y a dos senadores estadounidenses, contaminando numerosas instalaciones postales y matando a cinco personas. Las preguntas críticas que entonces surgieron fueron: 1) cuán eficaces son los métodos usados para muestrear las cantidades existentes de esporas, 2) qué cantidades mínimas de esporas tienen que estar presentes para que el ántrax sea descubierto por estos métodos, y 3) cuán eficaces son esos métodos para extraer las muestras a analizar.
La cuestión es importante para muchos agentes químicos y biológicos, y no sólo para el ántrax.
El objetivo del estudio era proporcionar una robusta evaluación científica y estadística de los métodos de muestreo empleados. El objetivo de la investigación era determinar empíricamente la eficiencia de la recuperación y de la extracción, calcular la eficacia de la recolección y determinar el límite de detección de cada método.
Mollye Wilson prueba diversas técnicas de recolección de muestras. ((Foto: Randy Montoya))
Las superficies de referencia se prepararon por deposición seca con una mezcla conteniendo esporas del bacilo Atrophaeus (una bacteria similar a la del ántrax pero que no es tóxica) y partículas de dióxido de silicio. Cuarenta y ocho piezas, cada una midiendo 1,25 x 5 centímetros, fabricadas de acero inoxidable o a partir de paneles de construcción, fueron usadas como superficies de referencia.
Después de preparadas, las superficies se probaron usando los métodos tradicionales. Los investigadores constataron que ninguno de los tres métodos resultó muy eficiente.
Uno recolectó el 40 por ciento de las esporas, otro el 28 por ciento, y el tercero sólo el 20 por ciento. Se da la circunstancia de que éste último era, antes del estudio, el método más favorablemente recomendado por el CDC. Como resultado del estudio, el CDC ya no lo recomienda.