Avispas adiestradas pueden detectar bombas y otras cosas
Ésta es la conclusión a la que han llegado los autores de un estudio conjunto desarrollado por investigadores de la Universidad de Georgia y del Departamento de Agricultura de EE.UU.
Las avispas entrenadas son alojadas en un dispositivo del tamaño de una taza llamado "Avispa Sabueso" que es capaz de activar una señal sonora o visual de alarma cuando los insectos encuentran un determinado olor. El sensor es más barato que utilizar perros adiestrados, y más sensible que algunos sofisticados métodos de detección química.
La idea de emplear sensores biológicos no convencionales para descubrir los olores establecidos como objetivo, no es nueva. Las ratas, las abejas, los peces e incluso las levaduras, han sido usados experimentalmente para descubrir diversos explosivos o toxinas.
El nuevo dispositivo podría estar listo para su uso práctico dentro de entre cinco y diez años. Es necesario tener presente, sin embargo, que, como las baterías en los detectores de humo, las avispas amaestradas no vivirán para siempre y tendrán en el futuro que ser reemplazadas.
En el estudio actual, los investigadores usaron las Microplitis croceipes, una especie de avispas parásitas diminutas que pueden ser entrenadas para descubrir ciertos olores, por asociación de éstos con un premio en comida. Estas avispas no son capaces de picar a los humanos. Entrenar a una sola avispa para descubrir un olor concreto puede llevar tan poco como cinco minutos, y los insectos pueden criarse fácilmente a miles.
El equipo de la investigación desarrolló un dispositivo especial, ventilado, compuesto por un tubo de PVC que contiene un cartucho pequeño con cinco avispas adiestradas. El "Avispa Sabueso" contiene también una cámara diminuta que se enlaza a un ordenador para grabar el movimiento de las avispas.
Las avispas fueron entrenadas para descubrir una sustancia química producida por ciertos hongos tóxicos que infectan a las cosechas de maíz y de cacahuete. La presencia de los hongos puede conducir a desastrosas pérdidas de las cosechas.
En una prueba controlada, el dispositivo se expuso a tres lotes de maíz seco. Uno contenía el producto químico fijado como objetivo. Otro, el mirceno (un compuesto de interés neutral para las avispas). El tercero, sólo maíz. Comparando las avispas entrenadas con un grupo de avispas sin adiestrar, las primeras mostraron una respuesta significativamente más fuerte en su conducta ante el olor impuesto como objetivo. La respuesta incluye moverse hacia la fuente de ese olor y congregarse alrededor de la entrada de olor del dispositivo. Este movimiento puede traducirse en una señal de alarma que indique la presencia del hongo tóxico.
Las avispas también pueden usarse para descubrir 2,4-DNT (un producto químico usado en ciertos explosivos), así como olores químicos que son asociados con ciertas enfermedades humanas, incluyendo el cáncer pulmonar, el cáncer cutáneo y las úlceras estomacales. Los investigadores también han estado explorando la posibilidad de usar avispas para detectar olores asociados con los cuerpos ocultos de víctimas de asesinatos y catástrofes.