Hojas rojas químicas plantas?
 

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Biología

Las hojas rojas, ¿son armas químicas de las plantas?

Así lo creen Frank Frey (biólogo de la Universidad Colgate) y la estudiante graduada Maggie Eldridge, quienes sostienen que ésta podría ser la forma de hacer guerra química que poseen esos árboles.

El follaje cambia de color en otoño cuando la clorofila en las células de las hojas de muchos árboles (que les da su color verde) se descompone y libera los pigmentos remanentes. Estos colorantes sobrantes son los pigmentos carotenoides que podemos ver, en colores amarillos o anaranjados, en muchos árboles.

Pero la historia es diferente para los arces y otros árboles, cuyas hojas se tornan de color escarlata. La antocianina que pigmenta el follaje del arce es realmente fabricada por los árboles, en lugar de tan sólo quedar al descubierto, y además lo hacen en una época del año en que no pueden permitirse el lujo de gastar mucha energía metabólica para un proceso tan complejo.

Para investigar la razón de este fenómeno biológico, Frey y Eldridge realizaron una serie de experimentos en los que usaron extractos obtenidos de hojas de arce verdes y rojas, así como de hojas de haya verdes y amarillas. Vertieron cada extracto sobre conjuntos de semillas de lechuga y midieron los efectos sobre su germinación y crecimiento ulterior.

Encontraron que las semillas tratadas con el extracto de hojas rojas de arce disminuyeron dramáticamente su germinación y crecimiento comparadas con todas las otras. Cuando caen las hojas teñidas de escarlata en el otoño, parece que la antocianina se filtra de las hojas a la tierra, y de este modo se establece alrededor del árbol una barrera contra posibles competidores primaverales. Ésta parece una posibilidad viable, dado que la estructura molecular de la antocianina es casi idéntica a la catequina, una bien descrita toxina que provoca la autodestrucción de las células de la raíz.

Este descubrimiento podría tener futuras implicaciones para los humanos. Hay indicios que sugieren que las antocianinas podrían inhibir el crecimiento de células cancerosas en algunos vertebrados.

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