El virus del amarilleo, detectado en España hace apenas unos años, ha causado importantes pérdidas. También ha sido detectado en Portugal, Marruecos, Líbano, Emiratos Árabes y Norte América. En España, los síntomas de amarilleo causados por el virus se observan con frecuencia en la práctica totalidad de las plantas de los invernaderos afectados, lo que resulta en pérdidas económicas graves debido a las importantes reducciones ocasionadas en los rendimientos de las cosechas.
Una de las mejores opciones para el control de esta enfermedad sería el uso de plantas portadoras de resistencia genética al virus. Sin embargo, por el momento sólo se ha descrito una posible fuente de resistencia natural al virus y se trata de una variedad de melón filogenéticamente muy alejada de los melones normalmente cultivados.
La incorporación de resistencia genética frente a CYSDV en plantas susceptibles a dicho virus se ha planteado mediante la transformación de plantas con genes foráneos (transgenes) capaces de conferir este carácter.
La tecnología desarrollada en el Centro de Edafología y Biología Aplicada del Segura proporciona un método para generar resistencia genética frente al virus del amarilleo en plantas previamente susceptibles al virus mediante la transformación de las plantas con transgenes portadores de una secuencia con una repetición invertida de un gen integrante del genoma viral. La clase de plantas que puede ser utilizada para la puesta en práctica de la tecnología desarrollada incluye a cualquier planta susceptible de ser infectada por el virus del amarilleo.
Aspecto amarillento en una planta afectada. El virus del amarilleo afecta a cucurbitáceas como la sandía, el melón o el pepino. (Foto: R+D CSIC )
El desarrollo es el primer método para generar resistencia genética frente a CYSDV y permite una mejora sustancial frente a las plantas tradicionales ya que se aumenta el rendimiento de las cosechas reduciendo las pérdidas económicas causadas por CYSDV. Además, supone una mejora medioambiental, ya que los productores no necesitarán aplicar al cultivo tratamientos insecticidas para luchar contra los insectos portadores del virus.