Papel clave de bacterias en la producción verde de plásticos y fármacos
Desarrollada en la Universidad Rice, la tecnología usa una forma genéticamente modificada de la bacteria E. coli, que metaboliza la glucosa y produce succinato casi puro.
Encontrar métodos "verdes" para producir importantes productos químicos intermedios como el succinato, constituye una alta prioridad en la industria química. Las tecnologías verdes utilizan recursos renovables como las cosechas agrícolas, en lugar de recursos no renovables como los combustibles fósiles, y producen menos desechos.
El succinato es un objetivo químico prioritario para la biosíntesis. Una razón para esto es la amplia utilidad del succinato. Puede usarse para hacer de todo, desde los descongelantes no corrosivos del aeropuerto, a los disolventes sin toxicidad, pasando por plásticos, fármacos y aditivos para los alimentos. El succinato también es una prioridad porque algunas bacterias lo producen de forma natural, de modo que tenemos un punto de partida metabólico para la fermentación a gran escala.
La pieza central de la tecnología del succinato de la Universidad Rice es una bacteria mutante de E. coli, que produce el succinato como su único subproducto metabólico. El microbio contiene más de media docena de modificaciones genéticas, y un ingenioso arreglo de ingeniería metabólica que le permite producir el succinato por dos vías diferentes. Uno de los métodos existe en las cepas salvajes de E. coli pero se ha modificado con la eliminación de cuatro genes, cada uno de los cuales codifica para una proteína que perturba o limita la habilidad de la E. coli para convertir la glucosa en succinato. Los investigadores activaron una segunda senda y estimularon la producción, agregando genes del sorgo y de bacterias lactococcus.
Cada senda genética metaboliza la glucosa y produce el succinato a través de una reacción química distinta e independiente, de manera que las dos sendas no compiten entre sí ni se interfieren.