Señuelos usados por sifonóforos
Este hallazgo ha sido realizado por Steven Haddock del MBARI (Monterey Bay Aquarium Research Institute) junto con varios colegas.
Se estima que aproximadamente el 90 por ciento de las especies de las profundidades marinas son bioluminiscentes. Sin embargo, en muchos casos los científicos no saben todavía cómo se benefician éstas de tal característica.
Algunas medusas, sifonóforos y criaturas similares de apariencia gelatinosa usan la bioluminiscencia como defensa, haciéndola brillar cuando son perturbadas, ya que el iluminar a sus agresores los hace más vulnerables a otros depredadores mayores. Algunos peces de las profundidades y los calamares tienen órganos resplandecientes que parecen señuelos, pero estos animales nunca han sido observados usando tales órganos para capturar una presa.
El biólogo marino Steven Haddock del MBARI ha estudiado a las especies marinas de este tipo durante más de una década, concentrándose en animales gelatinosos tales como los sifonóforos. Los sifonóforos viven en colonias, formando cadenas que en algunas especies pueden ser de varias decenas de metros de longitud. Los miembros de una colonia se especializan en diversas tareas; algunos forman campanas de natación que pulsan lentamente tirando de la colonia a través del agua como un fluido y largo tren de carga; otros se especializan en la alimentación, y presentan tentáculos punzantes.
Casi todos los sifonóforos son bioluminiscentes, pero los científicos saben poco sobre por qué y cómo brillan. Las colonias de sifonóforos son notoriamente difíciles de estudiar ya que a menudo se rompen en pedazos cuando son perturbadas o capturadas. Por esta razón, Haddock empleó cientos de horas valiéndose de los vehículos operados a distancia (ROVs) del MBARI para observar a los sifonóforos en su hábitat nativo.
 | | Sifonóforos. (Foto: Steven Haddock (c) 2004 MBARI ) |
Los sifonóforos descritos en el estudio de Haddock (una especie sin nombre en el género Erenna) viven a profundidades de entre 1.600 y 2.300 metros, donde hay pocos peces. Por esta razón, Haddock se sorprendió al observar pequeños peces en su sistema digestivo. Le intrigaba cómo estos sifonóforos podían capturar suficientes peces para sobrevivir en sus escasamente habitados ambientes. Examinando los sifonóforos bajo el microscopio, descubrió que, esparcidas entre sus tentáculos punzantes, se encuentran delgadas estructuras cilíndricas, cuyos extremos acaban en una burbuja resplandeciente.
Varias evidencias llevaron a Haddock y sus colegas a la conclusión de que estas burbujas rojas sirven como señuelos para los pequeños peces de las profundidades del mar.
La bioluminiscencia roja es sumamente rara, y el punto de vista prevaleciente entre los biólogos marinos ha sido que la mayor parte de los animales de las profundidades marinas no pueden detectar la luz roja. Sin embargo, como los peces de las profundidades marinas son muy difíciles de traer intactos a la superficie, muy poco es lo que se sabe sobre su fisiología. El trabajo de Haddock sugiere que algunos peces de las profundidades marinas no sólo pueden ver la luz roja, sino que rutinariamente la usan para encontrar comida.
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