Guerra química entre orugas y parásitos
Así lo indican los resultados de un estudio llevado a cabo por investigadores de la University of Arizona (UA) y la Wesleyan University, dirigidos por la profesora emérita Elizabeth Bernays, de la UA.
Bernays descubrió el fenómeno cuando estudió orugas de polilla de la familia Arctiidae infectadas con larvas de una mosca parásita. La presencia de tales larvas, sin embargo, altera los órganos de sabor de sus anfitriones de un modo nocivo para las larvas. Como consecuencia de esa alteración del gusto, las orugas prefieren consumir vegetales que, afortunadamente para ellas, contienen sustancias químicas que resultan tóxicas para los parásitos.
Bernays, efectuó la investigación con Michael Singer, un antiguo estudiante de doctorado suyo que ahora es profesor adjunto en el departamento de biología de la Wesleyan University en Middletown, Connecticut.
"Es un tipo nuevo y sorprendente de interacción entre organismos", ha declarado Bernays. "Cuando los parásitos cambian el comportamiento de sus anfitriones, es usualmente para beneficiarse de ellos".
 | | Oruga tigre alimentándose de una planta que contiene toxinas. (Foto: Michael Singer/NATURE ) |
La guerra química comienza cuando las moscas parásitas de la familia de los taquínidos salen a buscar a sus víctimas, las orugas de dos especies de polilla, Grammia geneura y Estigmene acrea. Las moscas colocan sus huevos sobre la superficie exterior (cutícula) de la oruga. Tan pronto como las larvas salen de ellos, perforan la cutícula e ingresan en el cuerpo de la oruga, devorándola paulatinamente. Cuando las larvas de la mosca han consumido y matado a su anfitrión, pasan a la fase de crisálida, y se desarrollan hasta convertirse en moscas adultas.
Pero en el caso de las Arctiidae resistentes, la co-evolución entre parásito y anfitrión ha resultado en una carrera armamentista en la que intervienen estrategias de guerra química.
El punto principal de la estrategia reside en que algunas plantas de las que las orugas se alimentan producen productos químicos que son tóxicos para los parásitos, matándolos. Estas sustancias, conocidas como alcaloides de pirrolizidina y glicósidos iridoides, son compuestos secundarios hechos por plantas como el zuzón y el plátano. Cuando las orugas consumen estos vegetales, las sustancias se distribuyen a lo largo de su cuerpo, que almacena cantidades altas especialmente en la piel y la sangre, para disuadir a diversos enemigos naturales.
Normalmente las orugas deambulan y comen distintas variedades de plantas. Pero las orugas parasitadas se comportan de modo diferente. Al parecer permanecen más tiempo en plantas que contienen los productos químicos protectores, con el fin de alimentarse de ellas.
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