Identificada una nueva tortuga
El nuevo taxón (especie o subespecie) de tortuga de las Galápagos ha sido caracterizado por un equipo de científicos liderado por Michael Russello, Adalgisa Caccone y Jeffrey Powell del Departamento de Ecología y Biología Evolucionaria en la Universidad de Yale. La conservación de su hábitat es una preocupación inmediata porque la población humana en la isla de Santa Cruz, donde se ha localizado el nuevo taxón, está creciendo rápidamente. El equipo ha hecho énfasis en la importancia de la identificación exacta para establecer una política de conservación eficaz y para la preservación de la diversidad genética.
Las poblaciones actuales de tortugas en la isla de Santa Cruz, durante largo tiempo identificadas como correspondientes a un solo taxón, son de hecho, tres linajes genéticamente distintos que todavía deben ser bautizados formalmente.
Hasta el presente, las características visibles, como las formas de sus caparazones, eran la base para la clasificación de las tortugas. En cambio, los autores de la nueva investigación usaron diversas herramientas analíticas, de índole genética y molecular, incluyendo el análisis mitocondrial de ADN de un taxón extinto. El estudio exhaustivo de estas tortugas a lo largo y ancho de las Galápagos hizo posible este descubrimiento.
Actualmente, 11 de los 15 taxones reconocidos de tortuga están vivos, aunque en peligro de extinción, en las Galápagos. Sólo entre 2.000 y 4.000 tortugas permanecen en Santa Cruz, y puede haber apenas unos cien individuos del nuevo taxón.
 | | Tortuga de especie aún no bautizada. (Foto: Yale University ) |
"Es irónico que poseyendo Santa Cruz la población más grande de tortugas, también tenga la población humana más numerosa, que además, según las previsiones, se duplicará en los próximos ocho años. La población humana constituye la peor amenaza para las tortugas que habitan esa isla", ha declarado Russello.
Como un estudio taxonómico exacto es crucial para establecer una política de conservación eficaz, estos resultados tienen una importancia fundamental para la conservación de la diversidad genética y taxonómica de estos reptiles históricamente significativos.
Otros colaboradores en el estudio fueron Scott Glaberman de la Universidad de Yale, James P. Gibbs de la Universidad Estatal de Nueva York en Syracuse, y Cruz Márquez de la Estación de Investigación Charles Darwin en Santa Cruz, Ecuador.
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