Monos urbanos asiáticos portan virus que podrían afectar a los humanos
Específicamente, los resultados de la investigación, dirigida por especialistas de la Universidad de Washington, indican que el contacto con monos urbanos amaestrados (animales adiestrados para entretener al público), algo común en muchos países asiáticos, podría ser una vía poco conocida para que los virus crucen la barrera entre las especies, causando enfermedades a los humanos.
Hay mucha investigación sobre transmisión viral de primates a humanos en África, donde se cree que se originó el VIH, pero pocos expertos han indagado acerca de este tema en Asia.
"No se dirige mucha atención al continente asiático, y debería dedicársele, porque hay virus que emergen allí", explica la Dra. Lisa Jones-Engel, científica del Centro Nacional de Investigación sobre Primates, de la Universidad de Washington. "Hay una población grande y diversa de primates allí, y una población humana enorme en los centros urbanos densos, constituyendo un riesgo potencial para la transmisión viral entre especies".
Se tomaron muestras de sangre de 20 macacos urbanos amaestrados de Yakarta, Indonesia, para buscar diversos virus del simio. Cerca de la mitad dieron resultado positivo para el virus SFV, un retrovirus de primates que no ha demostrado ser patógeno en humanos, pero que se ha detectado en otros ámbitos de interacción entre monos y humanos en Asia. Dos de los monos dieron resultado positivo para el retrovirus SRV, el cual, aunque se sabe que infecta a humanos, no ha sido asociado a enfermedad alguna. De todos modos, ya que el SRV y el SFV son retrovirus, suelen tener un efecto retardado en su anfitrión, que puede prolongarse durante años.
Un mono dio positivo para el virus linfotrópico de células T del simio (STLV), el cual, se cree, es el antepasado primate para la versión humana del virus, el HTLV, agente causal de leucemia de células T en humanos. Un macaco dio positivo para el virus del herpes B, también conocido como CHV-1, que raramente infecta humanos, pero en los 40 casos humanos conocidos, tuvo una tasa de letalidad del 80 por ciento.
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