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Los genes pueden influir en la composición de la leche materna

(NC&T) En efecto, la composición alimenticia de la leche materna puede depender no sólo de la dieta, sin también de los genes, según una investigación de la Wake Forest University. Este es el primer estudio que demuestra el efecto genético sobre la lactancia humana.

El trabajo analizó cuánto de un omega-3 llamado ácido docosahexaenoico (DHA) adquiere una madre de la dieta, para su leche materna.

El DHA, que se encuentra principalmente en pescados tales como atún, salmón, y caballa, es esencial para el desarrollo sano del cerebro y de los ojos.

Actualmente, el DHA se agrega a varias fórmulas de alimentos infantiles debido a investigaciones que demuestran sus efectos beneficiosos. Un estudio, por ejemplo, halló que bebés prematuros que consumieron suplementos de DHA tenían una visión mejor y una evolución más temprana en el desarrollo, que los niños que no consumieron los suplementos. Por otra parte, la escasez de DHA ha sido implicada en trastornos del desarrollo tales como autismo, hiperactividad con déficit de atención, e ineptitud para aprender.

"Hasta ahora, se había asumido que las mujeres que ingerían cantidades iguales de DHA en sus dietas, deberían tener la misma cantidad en la leche materna", explica Richard Weinberg, profesor de Gastroenterología y Nutrición en la Escuela de Medicina de la Wake Forest University. "Pero hemos hallado que las mujeres con una variante genética común producen leche que contiene niveles más altos de DHA".

En el estudio, 111 mujeres ingirieron una comida con una dosis agregada de DHA y luego se extrajo su leche cada hora durante 12 horas. Los investigadores analizaron entonces la cantidad de DHA y otros lípidos en sangre y leche materna, y determinaron qué mujeres portaban variantes de ApoA4, un gen implicado en la absorción de lípidos de la dieta. Los resultados mostraron que las mujeres que portaban la variante 347S, presente en cerca de un tercio de la población de Estados Unidos, tenían un 40 por ciento más de DHA en su leche que las mujeres que tenían la versión más común (347T) del gen. Estas mujeres tenían más éxito en incorporar el DHA que acababan de ingerir a su caudal sanguíneo y también a su leche materna.

Los investigadores también observaron un impacto significativo de la variante E4 del ApoE, un gen que regula el metabolismo lipídico en la circulación sanguínea. La variante E4, que está presente en cerca de un 20 por ciento de la población estadounidense, se asocia a un riesgo mayor de dolencias cardiacas y enfermedad de Alzheimer. Encontraron que las madres que portaban una o dos copias de la variante E4 tenían de un 40 a un 75 por ciento menos de lípidos totales en su leche materna, en comparación con las mujeres que no tenían esa variante.

Weinberg advierte que es necesario investigar más antes de que estos resultados se puedan trasladar a recomendaciones alimentarias para mujeres embarazadas y en período de lactancia.


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