Rana Cyclorana alboguttata
 

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Biología

Cuatro años sin comer

(NC&T) La estudiante de doctorado Rebecca Cramp de la Universidad de Queensland ha descubierto que, a diferencia de muchos animales que no pueden digerir comida después de largos periodos de inanición, la rana Cyclorana alboguttata, tras 3 meses sin comida, puede absorber nutrientes con una eficacia un 40 por ciento mayor que la de ranas que han comido regularmente. Es capaz de tomar comidas equivalentes al 50 por ciento de su masa corporal, y aprovechar al máximo su capacidad digestiva.

Poco se conoce sobre los efectos de la inanición prolongada en el intestino de los animales. El estudio de Cramp está ayudando a explicar por qué animales como la rana Cyclorana alboguttata son capaces de ingerir grandes cantidades de alimento sin colapsar su sistema digestivo.

El rasgo más espectacular de su fisiología digestiva es que puede estar sin comer durante cuatro años, algo del todo imposible para el Ser Humano y la mayoría de animales.

Las ranas Cyclorana alboguttata pasan por lo menos 10 meses del año en madrigueras subterráneas, sumidas en un estado parecido a la hibernación, conocido como estivación. Durante este tiempo no se alimentan, y sobreviven de sus reservas de grasa.

Las ranas vuelven a la superficie después de una fuerte lluvia, permaneciendo fuera muy poco tiempo, a veces sólo una semana, alimentándose para reponer sus reservas de grasa.

Durante el estudio, Cramp y su supervisor, el Profesor Craig Franklin de la Escuela de Biología Integradora, recolectaron ranas que llevaron al laboratorio. Allí, un grupo se mantuvo en estivación mientras al otro no se le permitió, siendo alimentado regularmente. De este modo, pudieron hacer comparaciones sobre aspectos digestivos entre ambos grupos, y estudiar su metabolismo digestivo inmediatamente después de ser despertadas de la estivación y recibir alimento.

Los resultados de Cramp muestran que los animales pueden mantener la capacidad funcional del intestino durante la estivación a pesar del coste energético significativo, lo que les permite digerir la comida en cuanto salen de ella. Anteriormente, se creía que durante dicho periodo las ranas apagaban todos los procesos no esenciales que consumen energía. Los resultados de este estudio contradicen esa teoría y podrían tener implicaciones importantes para el tratamiento de supervivientes humanos de inanición, que sufren efectos terribles y a menudo fatales (incluyendo fuertes diarreas y úlceras gástricas) cuando vuelven a comer después de no hacerlo durante mucho tiempo.

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