Hibernación reversible artificial
(NC&T) El logro es obra de investigadores en el Centro para la Investigación del Cáncer Fred Hutchinson.
"Estamos, en esencia, convirtiendo ratones de sangre caliente en criaturas de sangre fría, algo que ocurre en la naturaleza cuando los mamíferos hibernan", explica el bioquímico Mark Roth, un miembro del centro Fred Hutchinson, y profesor en la Escuela de Medicina de la Universidad de Washington.
Él y sus colaboradores están convencidos de que ésta puede ser una capacidad latente que todos los mamíferos tienen, incluso los humanos. "Nosotros simplemente ponemos en práctica esta capacidad, activándola o desactivándola, induciendo un estado de hibernación bajo demanda", manifiesta Roth.
Durante la hibernación, la actividad celular disminuye hasta casi la paralización, lo cual reduce de modo espectacular en un organismo la necesidad de consumir oxígeno. Si este estado temporal, y por consiguiente la muy baja dependencia del oxígeno, se produjese en humanos, se podría ayudar a ganar tiempo para pacientes críticos en listas de espera de cirugía y trasplante de órganos, unidades de emergencia médica y campos de batalla, particularmente en lo que se refiere a las múltiples dolencias vinculadas a la isquemia, o daño sobre tejidos producido por la falta de oxígeno, al tratamiento de lesiones severas por pérdida de sangre, hipotermia, fiebre maligna, paro cardíaco y derrame cerebral.
Los beneficios médicos potenciales también incluyen mejorar el tratamiento del cáncer, al permitir que los pacientes toleren dosis más altas de radiación sin dañar el tejido sano. Las células cancerígenas, explica Roth, no dependen del oxígeno para crecer. Como consecuencia, son más resistentes a la radiación que las células sanas circundantes, que necesitan oxígeno para vivir. Roth cree que al eliminar la dependencia del oxígeno en las células sanas, éstas serían un blanco menos vulnerable a la radiación y la quimioterapia, ya que en la mayoría de tratamientos actuales contra el cáncer se mata a las células normales mucho antes que a las tumorales.
 | | Mark Roth. (Foto: Todd McNaught) |
El tratamiento consistiría en una infusión intravenosa de solución salina mezclada con trazas de un agente que interferiría con la capacidad del cuerpo de usar oxígeno.
La disminución del uso de oxígeno para reducir la actividad metabólica también podría alargar el tiempo durante el cual los órganos y tejidos pueden ser conservados fuera del cuerpo antes del trasplante.
Otra aplicación potencial sería acelerar la cicatrización de heridas en ciertos pacientes, como los diabéticos, cuya capacidad de cicatrización es limitada. Esto podría reducir el número de amputaciones causadas por el daño irreparable del tejido a causa de heridas que no cicatrizan.
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