Biología

Extraño comportamiento reproductivo en hormigas


(NC&T) Insectos sociales como hormigas y abejas, se han caracterizado siempre por la división de tareas entre los miembros de la colonia, estando influenciadas por el medio ambiente para el desarrollo de las larvas en reinas u obreras (hembras generalmente estériles).

Un estudio realizado por un equipo de investigadores de la Universidad Estatal de Ohio ha revelado que ciertas colonias extrañas de hormigas Pogonomyrmex no obedecen precisamente a las reglas tradicionales del desarrollo de las castas, siendo la genética, y no el medio ambiente, el factor responsable del destino de las hormigas.

Una colonia de hormigas está conformada por una reina y en el caso de las hormigas Pogonomyrmex, por cientos o miles de obreras. Durante su vida útil (20 ó 30 años) la reina produce principalmente huevos de obreras. Los machos, originados en huevos no fertilizados, tienen un solo propósito: aparearse con ella. Suelen ser pocos en la colonia, ya que la reina produce huevos macho únicamente con el fin de crear nuevas colonias y expandirse. Este tipo de hormigas, forman una de las más grandes sociedades de insectos en el oeste de los Estados Unidos; los hormigueros son tan grandes que incluso resultan visibles desde avionetas.

Los autores del estudio han comprobado que en ciertas áreas, mayormente en el sudeste de Arizona y New Mexico, algunos de los machos se ven diferentes, y lo son también genéticamente.

Aparentemente las reinas de estas colonias al aparearse con machos de igual o distinto linaje genético obtienen diferente descendencia: una nueva reina o una obrera estéril respectivamente.

Las interpretaciones tradicionales, establecen que la necesidad de hormigas obreras es un factor determinante en el rol de las mismas dentro de dicha sociedad, incluso sobreponiéndose a cualquier predisposición genética, pero estas últimas investigaciones no indican lo mismo.

Los investigadores sostienen que existen, entre estas hormigas Pogonomyrmex, dos linajes genéticos diferentes a los que han denominado H1 y H2. En la naturaleza, la hormiga reina se aparea durante un único periodo de tiempo con la mayor cantidad posible de machos de forma tal que le permita tener una reserva suficiente de esperma y poner huevos toda su vida. Cada hembra H1 y H2 fue juntada tanto con un macho H1 como con un H2, y el resultado fue que todas las reinas del estudio fueron capaces de desovar casi 60 huevos fertilizados, pero solo el 0,3 por ciento de los huevos provenientes del mismo linaje (reina y macho H1, o reina y macho H2) pudieron desarrollarse hasta la etapa adulta. Hembras que eran genéticamente reinas, fueron criadas como obreras, aunque sin poder cumplir con su nuevo rol adecuadamente. Por el contrario, el 87 por ciento de los linajes alternativos entre una reina H1 y macho H2 o viceversa llegaron a desarrollarse con éxito como obreras adultas.

La reina es capaz de diferenciar a los machos de uno y otro linaje, que presentan colores distintos. Esta información parece ser de utilidad para ella, que intenta asegurar la suficiente cantidad de esperma de ambos linajes, y, con ello, la subsistencia de la colonia. No ocurre lo mismo con los machos, que no son capaces de distinguir entre una hormiga reina de uno u otro linaje.

La población de hormigas Pogonomyrmex depende entonces de ambos linajes para su supervivencia, y la casta de obreras híbridas es lo que enlaza las dos poblaciones de distinto genoma, que de otro modo serían independientes.


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