Biología

Los experimentos con animales causan más estrés del que se creía

(NC&T) Los resultados de este trabajo, publicados en Contemporary Topics in Laboratory Animal Science, están basados en una revisión extensa de la literatura científica, efectuada por el etólogo Jonathan Balcombe, del PCRM (Physicians Committee for Responsible Medicine).

Ratones, conejos, ratas, perros, gansos y otros animales muestran una respuesta fisiológica medible de estrés ante los procedimientos rutinarios de laboratorio, que han sido vistos hasta el momento como relativamente benignos.

Por ejemplo, si se coge a un ratón y se le mantiene inmovilizado por unos instantes, experimenta reacciones fisiológicas. Las hormonas que responden al estrés inundan el torrente sanguíneo, el ratón muestra un pulso acelerado y un pico de presión arterial. Estos síntomas pueden persistir hasta una hora después de cada acontecimiento. La respuesta inmunológica también se ve afectada. En ratas y ratones, el crecimiento de tumores está fuertemente influido por la frecuencia con que los animales son manipulados por los investigadores.

Hasta este momento, las preocupaciones básicas por asegurar una correcta obtención de resultados se centraban principalmente en los experimentos en sí mismos. Este nuevo estudio demuestra que los procedimientos rutinarios, tales como extracción de sangre y uso de sondas de estómago, son para los animales no sólo aterrorizantes, sino que activan respuestas fisiológicas acusadas. Obviamente, no pueden entender, como sí lo hace un paciente humano, que esa acción rutinaria no entraña peligro. Cuando se toca al animal, o se le pincha sutilmente con una aguja, le sobreviene miedo o pánico.

El informe, que es una revisión de 80 estudios publicados previamente, se titula: "Laboratory Routines Cause Animal Stress", y se centra en tres procedimientos de rutina: manipulación, extracción de sangre y alimentación forzada. Independientemente de lo invasivos que puedan ser los experimentos por sí mismos, estas rutinas diarias pueden causar en el animal concentraciones elevadas de corticosterona, prolactina, glucosa, y epinefrina en sangre, todos indicadores del estrés.

También se ha registrado en animales una respuesta inmunológica deficiente después de la ansiedad que les produce el contacto con el personal de laboratorio.

Las investigaciones sobre desarrollo de tumores, sistema inmunológico, trastornos endocrinos y cardiovasculares, neoplasmas, defectos del desarrollo y fenómenos psicológicos, son particularmente vulnerables a que sus datos sean contaminados por los efectos del estrés en los animales.

Las investigaciones del Dr. Balcombe coinciden con un informe reciente en el British Medical Journal, prestigiosa publicación médica británica, que se titula: "¿Dónde está la evidencia de que la investigación animal beneficia a los seres humanos?" En este otro estudio, los autores han puesto de manifiesto que en muchos casos los ensayos en seres humanos se realizan al mismo tiempo que se hacen con animales, y que en otros casos, los ensayos clínicos sobre humanos se llevan a cabo a pesar de la evidencia de daños constatada en experimentos previos con animales.


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