Astronomía

El extraño caso del agujero negro supermasivo expulsado a gran velocidad de su galaxia


(NCYT) El insólito descubrimiento apoya la idea de que las ondas gravitatorias (ondulaciones en el tejido del espacio predichas por Albert Einstein pero nunca detectadas directamente) pueden ejercer una fuerza extremadamente poderosa, capaz de empujar a gran velocidad a un objeto con la masa de millones de estrellas como el Sol.

Las nuevas observaciones del Chandra, un satélite astronómico de rayos X de la NASA, y el análisis realizado por el equipo de las astrónomas Francesca Civano y Laura Blecha, del Centro para la Astrofísica (CfA) en Cambridge, Massachusetts, gestionado conjuntamente por la Universidad de Harvard y el Instituto Smithsoniano, sugieren que el agujero negro es el resultado de la colisión y fusión entre dos agujeros negros y que, como consecuencia de esa unión violenta entre ambos, se produjo un fenómeno de emisión de ondas gravitacionales comparable en algunos aspectos al efecto de retroceso que experimenta quien dispara con un arma de fuego potente.

La eyección de un agujero negro supermasivo de una galaxia por ese efecto comparable al retroceso en un disparo, implica que se están emitiendo más ondas gravitacionales en una dirección que en otra. Aunque este desequilibrio direccional tan acusado sea poco frecuente, demuestra que el fenómeno existe y que no se puede descartar que haya un número indeterminado de agujeros negros gigantes no detectados deambulando en el vasto espacio entre las galaxias.

Agujero negro supermasivo
El agujero negro se halla en la galaxia CID-42. (Foto: rayos-X: NASA/CXC/SAO/F.Civano et al; óptico: NASA/STScI)
Estos agujeros negros serían difíciles de detectar, porque, después de haber sido expulsados de sus galaxias anfitrionas, acaban consumiendo todo el gas que las rodeaba originalmente, y en el espacio intergaláctico es difícil encontrar cantidades significativas de materia.

El equipo de investigación piensa que la colisión y fusión de los dos agujeros negros supermasivos, a unos cuatro mil millones de años-luz de distancia de la Tierra, tuvo lugar cuando dos galaxias chocaron. Al fusionarse ambos agujeros negros en uno solo, el agujero resultante experimentó esa especie de efecto de retroceso balístico, causado por una emisión de ondas gravitacionales, y eso lo impulsó con la suficiente fuerza como para alcanzar una velocidad que le va a llevar a escapar de su galaxia.





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