(NC&T)*La cuenta atrás para el lanzamiento de la misión STS-129 Atlantis se puso en marcha el 13 de noviembre. Tanto la nave como la carga útil fueron declaradas a punto para el despegue. Las previsiones meteorológicas para el día de la partida se anunciaron como muy favorables, de modo que los astronautas desgranaron sus últimos preparativos en la Tierra. El día 14, la dirección del programa daba su definitivo visto bueno al lanzamiento. Una posible interferencia, el despegue de un cohete Atlas desde Cabo Cañaveral, dejó de serlo cuando un problema técnico impidió su salida y recomendó posponer ésta durante varios días. El personal de tierra almacenó en el Atlantis los artículos personales de la tripulación, así como el asiento reclinado que ayudará a regresar a casa a Nicole Stott, actualmente en la estación. El viaje del Atlantis hasta esta última servirá para transportar esencialmente recambios que serán guardados en el exterior del complejo orbital. Dichos recambios estarán disponibles para el futuro, cuando la lanzadera espacial ya se encuentre retirada del servicio y no pueda llevarlos hasta el espacio. La hora de despegue quedó establecida en las 19:28 UTC del 16 de noviembre. Más información en:
*Rusia lanzó el 10 de noviembre su nueva adición a la infraestructura de la estación espacial internacional. El módulo Poisk o MRM-2 (MIM-2/24GK-2L) despegó a las 14:22 UTC desde el cosmódromo de Baikonur, a bordo de un cohete Soyuz-U. Unido a un módulo de servicio Progress-M, el vehículo alcanzó el espacio en 9 minutos y se situó en su primera órbita, una trayectoria preliminar pensada para acercarse poco a poco al complejo internacional. Se abrieron los paneles solares y las antenas, y los controladores en tierra empezaron a comprobar el estado de salud de todos sus sistemas. El vehículo pesó 7.150 kg al despegue, de los cuales 3.670 kg pertenecen al módulo Poisk. En su interior se hallaban 751 kg de carga (incluyendo suministros y trajes espaciales Orlan), la cual sería introducida en el interior de la estación tras el acoplamiento. Será utilizado como esclusa para salir al exterior, y también como puerto de atraque para futuras naves Soyuz y Progress. Muy parecido al módulo Pirs, que realiza las mismas funciones, es la primera adición rusa a la ISS desde el lanzamiento de este último, en 2001. Su presencia flexibilizará las estancias de las naves rusas en la estación, permitiendo prolongar su presencia aunque otras nuevas deban volar hacia ella. Su disponibilidad será también interesante en la programación de las salidas extravehiculares. El Poisk, que fue construido por la empresa Energia, dispone de dos escotillas. Después de un viaje de unos dos días, el módulo ruso alcanzó las cercanías de la estación espacial internacional y procedió a aproximarse de forma automática para el acoplamiento. La unión junto al puerto superior del módulo Zvezda se llevó a cabo sin incidentes, bajo la atenta vigilancia de los astronautas del complejo orbital. Los dos vehículos entraron en contacto a las 15:41 UTC del 12 de noviembre. Al día siguiente, los cosmonautas Suraev y Romanenko abrieron las escotillas (12:17 UTC), tomaron muestras de aire, instalaron conductos de aire acondicionado y fotografiaron una muesca dejada por el sistema de acoplamiento durante éste. La tripulación también empezó a descargar los suministros almacenados en su interior durante el fin de semana, básicamente los trajes Orlan y materiales consumibles de primera necesidad. La dirección del programa ruso esperará al día 8 de diciembre para separar el módulo de servicio del Poisk, el cual maniobrará para ser destruido en la atmósfera terrestre. A partir del entonces, el también llamado MRM-2 podrá utilizarse como puerto de atraque y como esclusa de salida al exterior. Hacia el 14 de enero, los cosmonautas saldrán desde el módulo Pirs para realizar varias conexiones en el Poisk y preparar su superficie para la instalación de experimentos. Pocos días más tarde, una cápsula Soyuz será la primera en utilizar su puerto de atraque. Más información en:
*Los científicos que han analizado los resultados de la misión LCROSS han confirmado que entre los escombros lanzados al espacio por el impacto de la etapa Centaur contra la Luna se pudo detectar claramente la firma del agua. El choque producido el 9 de octubre ocasionó una nube de escombros menor de lo esperado, pero los investigadores han hallado en ella lo que buscaban. La zona interna cercana al borde del cráter Cabeus, en oscuridad perpetua, se ha convertido en la prueba más clara de la existencia de agua helada en la superficie de la Luna. Aún no se sabe cuánta agua podría encontrarse en esta zona del polo sur lunar, pero parece que no es poca. Los científicos siguen trabajando con los datos para llegar a conclusiones más precisas. Los espectros infrarrojos obtenidos delatan con claridad la presencia de agua, y se ha encontrado también hidroxilo, una sustancia detectable en el ultravioleta que resulta de la rotura de la molécula del agua ante la luz solar. Se hallaron asimismo otras sustancias interesantes, lo que confirma a los cráteres polares como trampas frías que conservan material a lo largo de miles de millones de años. Si el hielo detectado es muy antiguo, guardaría pistas muy importantes de la historia de la formación y evolución del sistema solar. Por otro lado, la existencia de agua en cantidades respetables abre la puerta a su explotación para facilitar el mantenimiento de colonias o bases lunares. Más información en:
* Como estaba previsto, la sonda Rosetta de la Agencia Espacial Europea efectuó el 13 de noviembre su última asistencia gravitatoria junto a la Tierra. En camino hacia ella, la Rosetta empezó a tomar imágenes del sistema Tierra-Luna. El 8 de noviembre, su cámara OSIRIS fotografió a nuestro satélite desde 4,3 millones de kilómetros de distancia. En cuanto al sobrevuelo, que alcanzó una distancia mínima respecto a nuestro planeta de 2.481 km a las 07:45 UTC, cumplió todos sus objetivos. El vehículo añadió 3,6 km/s a su velocidad y ajustó su trayectoria para alcanzar en 2014 al cometa 67P/Churyumov-Gerasimenko. La Rosetta ha recorrido ahora un poco más de 4.500 millones de kilómetros desde que fuera enviada al espacio, de los 7.100 millones previstos. La nave ha efectuado cuatro asistencias gravitatorias, tres de ellas junto a la Tierra. Su fugaz visita fue aprovechada para utilizar algunos de sus instrumentos, cuyos resultados permitirán una mejor calibración. Se fotografió la Luna y también la Tierra, y se tomaron mediciones de la magnetosfera y de la atmósfera de nuestro planeta. Su próximo objetivo, en julio de 2010, será un encuentro con el asteroide 21 Lutecia. Después será colocada en hibernación (a mediados de 2011), para ser despertada durante la primavera de 2014, poco antes de la llegada al cometa. Más información en:
http://www.esa.int/esaSC/SEMZC04VU1G_index_0.html
*China ha lanzado un satélite experimental a bordo de un cohete CZ-2C. El despegue ocurrió a las 02:45 UTC del 12 de noviembre, desde la base de Jiuquan. La carga útil, el vehículo SJ-11-01 (Shijian), fue colocado en una órbita heliosincrónica polar, y se espera que se utilice para probar nuevas tecnologías de ingeniería, así como para experimentos científicos.
*El 25 de noviembre, se celebrarán en Terrassa (Barcelona) dos actos de interés para el público que sigue los acontecimientos en el ámbito de la ingeniería aeroespacial. Por un lado, Joan de Dalmau presentará un monográfico titulado "CATALUNYA AERONÀUTICA: INDÚSTRIA OPORTUNITATS I REPTES", durante un acto organizado por la Delegación del Vallés del Colegio de Ingenieros Industriales de Catalunya. Por otro lado, se presentará e inaugurarán las instalaciones del nuevo Laboratorio Docente y de Investigación de Materiales Compuestos Avanzados (COMPOLAB). Las personas interesadas podrán asistir a la primera presentación entre las 11 y las 12 horas, en la calle Colom, 11 de Terrassa, y a la segunda, a las 17 horas, en el mismo lugar, para luego visitar el COMPOLAB. Se ha anunciado asimismo la visita en Barcelona, el 16 de diciembre, de Michael D. Griffin, antiguo Administrador de la NASA, que realizará un seminario en el ámbito de la UPC, durante el cual compartirá su visión sobre la dirección de proyectos tecnológicos. Más información en:
*LaserMotive es la empresa estadounidense que ha ganado un premio de 900.000 dólares otorgado por la NASA y la Spaceward Foundation por demostrar un método adecuado de transmisión de energía sin hilos. El concurso consistía en elevar un vehículo robótico a través de un cable, de la misma manera que en el futuro ascenderán los ascensores espaciales. La competición se celebró entre los días 4 y 6 de noviembre en el Dryden Flight Research Center. Para ganar el premio, los equipos participantes debían haber desarrollado un sistema de transmisión de energía y un escalador robótico que pudiera alcanzar una altitud de aproximadamente 1 km. La bolsa de premios era de 2 millones de dólares, los cuales se otorgarían en base a los resultados obtenidos (masa elevada, velocidad, etc.). LaserMotive, después de varias pruebas, fue la que obtuvo una mejor velocidad media a lo largo de un período de 4 minutos (casi 14 km/h). Además, fue la única que logró llegar a la cima, lo que le permitió reclamar el premio completo para ese nivel (los 900.000 dólares). El resto quedará para una próxima competición. La tecnología será útil no sólo para la NASA. Transmitir energía sin hilos puede ser muy interesante en zonas catastróficas, y podrá usarse también para alimentar aviones, satélites y sistemas de transporte espacial (incluido el concepto de ascensor espacial). LaserMotive compitió con otros dos equipos: Kansas City Space Pirates y USST. El certamen se inició en 2005 y desde entonces los diseños no han dejado de mejorar. Sus vehículos debían subir por un cable sujetado por un helicóptero. Más información en:
http://www.SpaceElevatorGames.org
*La agencia japonesa JAXA anunció el 9 de noviembre que la sonda Hayabusa, en ruta hacia la Tierra, experimentó otra anomalía que la ha dejado con sólo uno de sus cuatro motores iónicos con posibilidades de funcionamiento. Dos de ellos habían fallado ya hace tiempo y la nave estaba utilizando otro para modificar su velocidad. Este, el motor D, es el que ha fallado ahora, debido seguramente a un problema eléctrico, y deja a la sonda con un único motor (C) que ya había mostrado dificultades con anterioridad. Las probabilidades de que la Hayabusa pueda alcanzar las cercanías de la Tierra son pues cada vez más remotas, debido a que no hay ninguna garantía de que dicho motor pueda funcionar durante tiempos muy prolongados. Según los cálculos, la nave aún necesita un cambio de velocidad de unos 1.500 km/h para llegar a nuestro planeta en junio de 2010. Para lograrlo, el motor que se ha parado debía continuar funcionando hasta marzo. Si no es posible suplirlo con el motor defectuoso, la Hayabusa no se cruzará con la Tierra y no podrá soltar su cápsula, en la que podría haber muestras del suelo del asteroide Itokawa. En realidad, los científicos no saben si la cápsula contiene o no muestras, puesto que la recogida de éstas se desarrolló también de forma completamente anómala. A pesar de todo, la nave envió numerosas fotografías del cuerpo asteroidal, así como datos científicos sobre sus características. La recuperación de una muestra de su superficie sería un buen colofón a su accidentada misión. Más información en: