(NC&T)*Confirmada la fecha del despegue (11 de marzo), la tripulación del transbordador Discovery viajó al centro espacial Kennedy el 8 de marzo. También se inició la cuenta atrás, que prevé un lanzamiento para las 9:20 de la noche, hora de Florida. Las previsiones meteorológicas son muy buenas y los ingenieros han certificado que las tres válvulas instaladas, que han provocado los recientes retrasos, carecen de daño alguno. Así pues, si todo va bien, la misión STS-119 llevará en breve a la estación espacial el último grupo de paneles solares americanos (S6), lo que implicará cuatro salidas extravehiculares. También se realizará la reparación del sistema de reciclaje que convierte la orina en agua potable. Uno de los astronautas del Discovery, Koichi Wakata, además, sustituirá a Sandra Magnus como miembro de la actual expedición de larga duración a bordo del complejo. El japonés regresará en junio (STS-127). Mientras tanto, en la estación internacional, todo está a punto para el paseo espacial que efectuarán Mike Fincke y Yury Lonchakov el 10 de marzo. Durante seis horas, los dos astronautas instalarán el paquete europeo experimental EXPOSE-R, el cual servirá para exponer a los rigores del espacio varias muestras de semillas y esporas. Más información en:
*El robot marciano Spirit, de la NASA, va a tener que desviar su actual ruta debido a las características del terreno que ha empezado a pisar. El vehículo debía atravesar una pequeña meseta llamada Home Plate, pero la tierra suelta impedirá seguir el camino más corto. El Spirit pasó el año 2008 en el borde norte de Home Plate, una acumulación de ceniza endurecida del tamaño de una cancha de béisbol y con una elevación de 1,5 metros por encima del terreno circundante. La citada pendiente sirvió al robot para mantener sus paneles solares bien orientados hacia nuestra estrella, durante los seis meses del invierno marciano. El objetivo ahora era atravesar Home Plate hacia zonas interesantes situadas al sur, pero tendrá que rodear el montículo porque fue incapaz de ascender por él. Recordemos que una de las ruedas del Spirit dejó de funcionar hace tiempo, reduciendo la tracción del sistema. Al cambiar de dirección en busca de un lugar menos empinado, halló una zona en la que las ruedas giraban sin provocar movimiento debido a la tierra suelta. Definitivamente, los controladores han tenido que optar por dar un rodeo a Home Plate, en busca de sus próximos objetivos, un montículo llamado Von Braun y una pequeña depresión de 45 metros de diámetro llamada Goddard. La zona es adecuada en términos científicos, y además está bien orientada para afrontar el próximo invierno, a finales de 2009. En el otro lado del planeta, el robot Opportunity está mostrando signos crecientes de fricción en su rueda delantera derecha, quizá por falta de lubricante. Los controladores combaten esto conduciendo hacia atrás. El vehículo se dirige al cráter Endeavour, a unos 12 kilómetros de distancia, sorteando también zonas de tierra suelta que podrían atraparlo. Más información en:
http://www.nasa.gov/rovers
*El observatorio que pretende revolucionar nuestra búsqueda de planetas extrasolares, incluyendo aquellos que se parecen a la Tierra, despegó a las 03:50 UTC del 7 de marzo, desde la rampa SLC-17B de Cabo Cañaveral, en Florida. Su cohete Delta 7925-10L (D339) situó a su carga en una órbita baja provisional, y luego en una ruta de escape que pasó junto a la Luna a las 04:20 UTC del 9 de marzo. Su objetivo final es una órbita alrededor del Sol, parecida a la de la Tierra pero algo más elíptica y libre de sus influencias térmicas. Desde allí, el Kepler, que no es sino un telescopio reflector con un espejo de aproximadamente 1 metro de diámetro, se dedicará a observar una pequeña porción del cielo, un campo estelar situado entre las estrellas Deneb y Vega, en la constelación del Cisne. Su extrema sensibilidad le permitirá detectar pequeñas variaciones en la luminosidad de las estrellas, gracias a un fotómetro, intentando discernir las que puedan atribuirse a planetas pasando por delante de ellas. Se calcula que mediante este método se pueden encontrar planetas rocosos del tamaño de la Tierra, y especialmente aquellos que estarían a distancias de sus soles compatibles con la existencia de agua líquida en sus superficies, lo que los haría candidatos a ser mundos aptos para la vida. A pesar de la pequeña zona elegida para ser observada, el Kepler tendrá a su disposición más de 100.000 estrellas. Dicha labor se iniciará en unos 60 días, una vez terminadas todas las tareas de comprobación y calibración de los instrumentos, que incluyen la separación de una cubierta para proteger el telescopio contra el polvo. La NASA, propietaria de vehículo, cree que la misión descubrirá principalmente planetas grandes, como Júpiter, y demasiado cercanos a sus estrellas, pero éstos también serán interesantes, ya que los instrumentos podrán examinar sus atmósferas. También se descubrirán planetas gaseosos más pequeños como Neptuno, y finalmente, aquellos que son el verdadero objetivo de la misión: planetas rocosos de tipo terrestre. Estos últimos podrían empezar a ser descubiertos dentro de unos tres años, tras una larga serie de comprobaciones y confirmaciones, en las que intervendrán telescopios terrestres. En función del número encontrado, podrán hacerse estimaciones sobre la cantidad de planetas de esta clase en la Galaxia, así como de los que podrían ser habitables. El Kepler pertenece al programa Discovery, dirigido por el Jet Propulsion Laboratory. Ha sido construido por la empresa Ball Aerospace. Más información en:
http://www.nasa.gov/kepler
*La sonda marciana Mars Reconnaissance Orbiter sufrió una inesperada reinicialización de su ordenador de a bordo el 23 de febrero, lo que la colocó automáticamente en "modo seguro". Tras un estudio de lo ocurrido, los especialistas creen que el fallo fue debido al impacto de un rayo cósmico en uno de los sistemas, situación que propició una lectura anómala de un voltaje. Convencidos de que la nave se halla en perfecto estado de salud, los controladores enviaron el 2 de marzo las órdenes precisas para devolverla a su estado de trabajo habitual. Al día siguiente, la MRO volvía a utilizar sus instrumentos científicos para observar Marte. En otra órbita marciana, la sonda Mars Odyssey va a sufrir en unos días una operación de mantenimiento que permitirá solucionar un error de corrupción en su memoria de trabajo, debida a los efectos acumulados de la radiación espacial. La operación implicará reinicializar el ordenador de a bordo, algo que no se ha hecho desde el 31 de octubre de 2003. Además, los técnicos aprovecharán la ocasión para probar el funcionamiento de los sistemas de reserva (B) de la sonda, lo que permitirá certificar que están listos para ser usados en caso de que sea necesario. Más información en:
http://www.nasa.gov/mission_pages/odyssey
*La sonda Cassini ha descubierto una pequeña luna alrededor de Saturno, la cual podría ser la fuente principal del anillo G. El cuerpo tendría menos de 500 metros de diámetro y estaría incrustado en un arco de anillo (un anillo parcial), ya conocido con anterioridad y documentado en el propio anillo G. Precisamente, el anillo G era el único que no estaba asociado de forma clara con una luna, y su descubrimiento ha resuelto el misterio. El anillo G es difuso y se encuentra en la zona exterior de los anillos de Saturno. Dentro de él se halla un arco de polvo de unos 250 km de ancho y unos 150.000 km de largo (un sexto de circunferencia). La pequeña luna se mueve dentro de este paraje. Fue encontrada en imágenes tomadas el 15 de agosto de 2008, aunque su presencia fue confirmada posteriormente en fotografías anteriores. En realidad, el objeto es tan pequeño que no puede ser visto claramente por las cámaras de la Cassini. Es su brillo el que ha permitido calcular su tamaño aproximado. Su órbita, además, resulta perturbada por el satélite Mimas, que también se ocupa de mantener el arco cohesionado. Más información en:
*Durante las celebraciones del Año Nuevo chino, y en un evento televisado, las autoridades del país presentaron públicamente el aspecto que tendrá su primera estación espacial. China está preparando en realidad dos programas de estaciones espaciales. El primero, que es el que fue presentado, ya está muy avanzado y debutará en 2010. Externamente se parece al vehículo ATV de la ESA, es decir, un módulo de propulsión con paneles solares, unido a un módulo cilíndrico presurizado, equipado además con un sistema de acoplamiento. Su configuración es relativamente poco pesada y podrá ser puesto en órbita mediante los cohetes actuales CZ-2F. Tras su lanzamiento, se enviará en 2011 la misión no tripulada Shenzhou-8 para ensayar el atraque automático. La dirección del programa ha reconocido también públicamente que esta estación busca prolongar el tiempo de estancia de los astronautas chinos en órbita, para que puedan efectuar tareas de índole militar y científica. El complejo, llamado Tiangong-1, debería ser sólo el primero de una serie específica de misiones de este tipo. Su presencia en el espacio, además, permitirá la producción en cadena de la actual cápsula Shenzhou, que hasta ahora se fabricaba específicamente para cada vuelo. Las Tiangong podrán operar de forma automática, y recibir visitas periódicas de astronautas. Paralelamente, otro programa de estaciones espaciales debería debutar en 2020, formado por módulos de mayor tamaño (más de 20 toneladas), por lo que será necesaria la participación del nuevo cohete en desarrollo CZ-5. Permitirá estancias prolongadas.
*El segundo ensayo en descenso libre del sistema de paracaídas inicial que se empleará en el cohete Ares-I se llevó a cabo el 28 de febrero, desde el Yuma Proving Ground del Ejército estadounidense, en Arizona. Este paracaídas se usará para el frenado inicial, antes de la apertura de los paracaídas principales, y será esencial para estabilizar el motor de la primera etapa del cohete Ares-I, una vez finalizada su misión. De este modo, podrá ser recuperado y reutilizado, como ocurre con los aceleradores de la lanzadera espacial. Durante la prueba, se descolgó el paracaídas, de unos 23 metros de diámetro, desde un avión C-17. Estaba unido a una carga de unas 25 toneladas para simular el peso del motor agotado. El descenso se realizó conforme a lo previsto, tras una caída desde 25.000 pies de altitud. El sistema de paracaídas es parecido al usado en el transbordador espacial, pero el motor del Ares-I tiene un segmento más, y por tanto, además de pesar más también, se agotará a una mayor altitud y se moverá más rápido. Más información en: