(NC&T) El primer día completo de trabajos en cooperación estaría protagonizado por la conexión del módulo Leonardo a la estación espacial internacional. El gran cilindro italiano, cargado con 7 toneladas de suministros, fue extraído de la bodega del transbordador Endeavour mediante el brazo robótico del complejo orbital, el Canadarm-2, y unido al puerto inferior del nodo Harmony. Poco tiempo después, las escotillas eran abiertas y los astronautas podían comenzar la transferencia de la carga.
Mientras tanto, Magnus y Chamitoff avanzaban en la tarea de intercambio de responsabilidades. El segundo puso al día a la recién llegada sobre todo lo relacionado con el mantenimiento de la estación, los experimentos en marcha, etc.
En la Tierra, el examen de las imágenes enviadas por los ocupantes de la ISS permitió certificar que el Endeavour no tenía ningún problema en su sistema de protección térmica, por lo que no sería necesaria una revisión específica durante la misión. El tiempo reservado para ello el miércoles quedaría así liberado para otros trabajos.
Por la "noche", Heide Stefanyshyn-Piper y Steve Bowen se introdujeron en el interior del módulo Quest, donde dormirían a menor presión, preparando sus cuerpos para la primera de las salidas extravehiculares.
Los dos astronautas efectuaron el 18 de noviembre el primer paseo espacial de la misión. Se trata de la EVA (actividad extravehicular) número 115 realizada en apoyo a la construcción de la estación espacial internacional.
La salida se inició a las 18:09 UTC y duraría seis horas y 52 minutos. Su primera tarea consistiría en retirar un tanque de nitrógeno vacío, unido hasta entonces a una plataforma de almacenamiento, y trasladarlo hasta la bodega de carga del Endeavour, para su envío a la Tierra. A la inversa, los astronautas llevaron hasta la plataforma de almacenamiento una pieza de recambio para el sistema de refrigeración de la estación. Heidemarie Stefanyshyn-Piper, unida al extremo del Canadarm-2, efectuó los movimientos sin dificultades, asistida por sus compañeros Pettit y Magnus desde el interior. A continuación, Bowen se encargó de retirar algunas mantas aislantes del mecanismo de acoplamiento del laboratorio japonés Kibo.
El siguiente paso, al cual se dedicaría la mayor parte de la EVA, sería trabajar en la articulación SARJ de uno de los dos grupos de paneles solares americanos. Las SARJ contienen unos mecanismos que permiten rotar en varios sentidos a dichos paneles, de manera que sigan el movimiento del Sol en el espacio. La labor de los astronautas sería limpiar y lubricar parte de la articulación, así como desmontar dos de los sistemas de rodamientos, que han sufrido daños.
Durante este trabajo, Stefanyshyn-Piper sufrió una importante contrariedad. Una de las pistolas de grasa que iba a utilizar padeció una fuga, ensuciando el interior de la bolsa de herramientas. La astronauta intentó limpiar el saco, sin percatarse de que éste no estaba sujeto por el habitual cable. Sin poderlo remediar, se separó excesivamente de ella y acabó perdiéndose en el espacio con todos sus contenidos. A partir de ese momento, los dos astronautas tuvieron que compartir una sola bolsa de herramientas, la de Bowen.
Completada la tarea de limpieza y engrase, se volvieron a colocar las correspondientes mantas térmicas de protección, dejando todo listo para la instalación de los recambios de los sistemas de rodamientos durante la siguiente salida extravehicular.
La EVA concluyó a las 01:01 UTC del 19 de noviembre, con el cierre de la escotilla del módulo Quest y la represurización del recinto.
Dentro de la estación, mientras tanto, el resto de la tripulación continuó con el traslado de suministros y equipos desde el módulo logístico Leonardo. En concreto, se movieron dos racks de reciclaje de agua y una de las nuevas cabinas individuales para dormir.
Completada la primera salida extravehicular de la misión, los astronautas de la estación dedicaron el 19 de noviembre a proseguir el movimiento de suministros y a la instalación de los nuevos equipos traídos por el módulo logístico Leonardo. Sandra Magnus y Greg Chamitoff, por ejemplo, llevaron otras dos cabinas individuales para dormir hasta el nodo Harmony, y las aseguraron en su posición. También situaron dentro del módulo Leonardo varios equipos que tendrían que regresar a la Tierra.
Por su parte, Don Pettit y Mike Fincke pasaron casi todo el día configurando los elementos del nuevo sistema de reciclaje de agua (WRS). Este se ocupará de tratar el agua residual generada a bordo y potabilizarla para el consumo humano. Los planes eran tener la unidad funcionando durante un par de días, en vigilancia, para después analizar la primera muestra de agua obtenida a partir de orina. Algunas muestras se llevarían a la Tierra para un análisis más profundo antes de autorizar su uso.
Heidemarie Stefanyshyn-Piper y Shane Kimbrough prepararon asimismo el segundo paseo espacial, poniendo a punto trajes y herramientas. Tendrían que pasar la noche encerrados en el interior del módulo Quest, a presión inferior a la normal (10,2 psi en vez de 14,7 psi). El procedimiento se emplea para purgar el nitrógeno de la sangre, que podría provocar daños durante la despresurización.
Hubo también una falsa alarma de incendio cuando un par de detectores de humo, en el módulo Zvezda, se dispararon de forma incorrecta.
Además, Heide Stefanyshyn-Piper y Steve Bowen participaron en una entrevista con varios medios de comunicación. Durante la misma relataron la actividad extravehicular que habían realizado y Piper lamentó la pérdida de la bolsa de herramientas. Bowen quiso compartir la culpa como responsable de una última revisión del estado de los cables de seguridad.
El Endeavour trajo a la estación un instrumento que no se pondrá en marcha de inmediato. Se trata del ENose, un sensor que los astronautas instalarán el 9 de diciembre y que es capaz de "oler" sustancias químicas peligrosas en el aire. Esto aumentará la seguridad de la tripulación, ya que podrá detectar amoníaco, mercurio, metanol y formaldehido, entre otras. Hasta ahora, se detectaban cuando los astronautas ya habían sido expuestos a ellas. El ENose funcionará de forma autónoma y continua y podrá detectarlas en cuanto las fugas se produzcan, aún en concentraciones bajas. Con un tamaño de una caja de zapatos, posee 32 sensores que pueden identificar y cuantificar varias sustancias orgánicas e inorgánicas, incluyendo disolventes, aerosoles, vapores y aquellas que pueden señalar el comienzo de fuegos eléctricos. Los sensores son películas de polímeros que cambian su conductividad eléctrica en respuesta a las diferentes sustancias. Su sensibilidad alcanza las 10.000 partes por millón.
La segunda salida extravehicular de la misión, protagonizada por Heide Stefanyshyn-Piper y Shane Kimbrough, se completó también con éxito total. Los dos astronautas activaron la batería de sus trajes, dentro del módulo esclusa Quest, a las 17:58 UTC del 20 de noviembre, abriendo poco después la escotilla exterior.
Su primera tarea fue recolocar los dos pequeños vehículos CETA (Crew and Equipment Translation Aid), extrayéndolos de sus raíles y llevándolos al extremo opuesto. Los CETA se usan para trasladar equipos y a los propios astronautas a lo largo de la gran viga central de la estación. En febrero deberán instalarse los últimos paneles solares (a babor), y para ello será necesario tener vía libre para que el Mobile Transporter (otro vehículo mayor) pueda desplazarse hasta el extremo con ellos.
La siguiente operación consistió en lubricar el Latching End Effector (LEE), la "mano" del brazo robótico Canadarm-2, y también lubricar la articulación SARJ de estribor y limpiarla de restos metálicos. El roce inadecuado de sus mecanismos provocó meses atrás un daño profundo que terminó con la movilidad de este grupo de paneles solares. Finalmente, se reemplazaron otros cuatro de los 12 TBA (trundle bearing assemblies) disponibles, mecanismos equipados con rodamientos que permiten la rotación de la articulación SARJ.
Ya durante el final de la salida extravehicular, el control de Tierra ordenó el retorno de Kimbrough al interior del módulo Quest, con unos minutos de antelación, debido a la detección de niveles de CO2 algo más elevados de lo normal. Cuando Piper le siguió, la EVA finalizó definitivamente, 6 horas y 45 minutos después de haber comenzado.
El día, que sirvió asimismo para celebrar el 10º aniversario de la puesta en marcha de la construcción de la estación espacial internacional, con el lanzamiento del módulo Zarya, se completó con más transferencias de suministros y la instalación de equipos.
El 21 de noviembre estaría dedicado a continuar la transferencia de suministros y a poner en marcha algunos de los equipos traídos a la estación por el transbordador Endeavour, así como a preparar la tercera salida extravehicular de la misión y a realizar otras tareas previstas.
Por ejemplo, Mike Fincke y Sandra Magnus probaron el sistema de anclaje del laboratorio japonés Kibo, el cual será utilizado el año que viene para conectar una plataforma científica externa. Magnus también participó en la instalación de un componente del sistema de soporte vital regenerativo. En concreto, el Total Organic Carbon Analyzer, que se emplearía para analizar las muestras procedentes del nuevo sistema de reciclaje de agua (WRS). Precisamente, este último empezó a dar problemas a los astronautas. Una vez colocado en su sitio, se efectuaron pruebas de funcionamiento, que acabaron de forma poco satisfactoria. Un segmento del WRS emplea un sistema de destilación por rotación, que separa el agua de la orina. Sin embargo, el motor de la centrifugadora mostró síntomas de no actuar correctamente. El fallo hizo detenerse a la unidad automáticamente.
Mientras se analizaba la anomalía en la Tierra, Chris Ferguson y Eric Boe utilizaron los motores auxiliares del Endeavour para aumentar ligeramente la altitud del complejo orbital. Esto facilitará el acoplamiento de la próxima nave de carga Progress.
Por su parte, Heidemarie Stephanyshyn-Piper y Steve Bowen prepararon sus herramientas y trajes para el tercer paseo espacial, y pasaron la "noche" en el módulo Quest, a presión inferior a la normal.
La tripulación al completo realizó asimismo una conferencia de prensa con los periodistas acreditados en la Tierra, dentro del módulo Harmony.
El sábado 22 de noviembre estaría dedicado a la citada tercera EVA, la cual se inició a las 18:01 UTC. La principal tarea de Piper y Bowen consistiría en continuar la limpieza de la articulación SARJ de estribor y la sustitución de más piezas TBA. Los astronautas abandonaron el módulo esclusa Quest y se dirigieron de inmediato a la zona de trabajo. Allí, se limpió y engrasó la zona prevista, y Piper cambió uno de los sistemas de rodamientos TBA. Una vez recubierta con el material aislante térmico, los astronautas continuaron su trabajo en otra zona de la articulación. En total, se cambiaron 5 TBA, dejando pendiente sólo uno para la siguiente salida extravehicular.
Después, Bowen y Piper regresaron al módulo Quest, finalizando su excursión a las 00:58 UTC del 23 de noviembre. En total, pasaron 6 horas y 57 minutos en el exterior.
Dentro de la estación, habían continuado los trabajos de transferencia de suministros, y también se habían examinado los problemas en el sistema de reciclaje de agua. Los ingenieros creyeron inicialmente que el motor de la centrifugadora reducía su velocidad debido a un sensor rozando con el dispositivo.
Durante el domingo, los astronautas tuvieron unas horas de tiempo libre, pero Fincke dedicó parte del tiempo a continuar observando el comportamiento de la unidad de recuperación de la orina. Las diversas pruebas mostraban una vibración, seguramente causada por una interferencia física, que aumentaba el consumo energético y provocaba su apagado automático. Tanto Fincke como Pettit desmontaron algunos de los componentes (unos amortiguadores para las vibraciones), y reactivaron la unidad. Esta funcionó durante más tiempo que antes, pero después volvió a pararse. Los ingenieros en la Tierra recopilaron toda la información y se dedicaron a encontrar una solución a la anomalía.
La NASA, mientras tanto, anunciaba a la prensa las futuras tripulaciones de larga duración que viajarían hacia la estación internacional hasta 2010. Debido al aumento de inquilinos, que será pronto de seis personas, se cambiará el sistema de numeración de las expediciones. Dicha nueva numeración se inaugurará en mayo de 2009, durante el despegue y acoplamiento de la próxima Soyuz. Dicha Soyuz marcará el inicio de las tripulaciones de seis astronautas, de modo que, a partir de entonces, las expediciones se acabarán cuando una Soyuz se desacople del complejo. Es decir, las numeraciones cambiarán cada dos o cuatro meses, cada vez que nuevos miembros lleguen o se vayan. Cada astronauta permanecerá unos seis meses en órbita, perteneciendo pues a dos expediciones consecutivas. Con la salida de una cápsula Soyuz, el mando de la estación será transferido a un miembro de la tripulación que se quede a bordo, empezando entonces la nueva expedición de larga duración. Entre las tripulaciones anunciadas por la NASA, hay que destacar que Frank De Winne se convertirá en comandante de la estación en octubre de 2009, la primera vez que un europeo ocupará este puesto.