Investigadores de la Universidad de Zaragoza descubren un planeta gigante extrasolar
Un nuevo planeta extrasolar gigante ha sido descubierto gracias a una investigación del Grupo de Mecánica Espacial del Instituto Universitario de Matemáticas y Aplicaciones (IUMA) de la Universidad de Zaragoza, dirigido por Antonio Elipe. Este trabajo, que tuvo como investigador responsable a Manuel Palacios, partió a petición de la Universidad de Santiago de Compostela. El director del Observatorio de esta universidad, José Ángel Docobo, "nos solicitó interpretar a través de métodos astronómicos si se producía alguna oscilación ligera sobre la trayectoria prevista de una tercera estrella en el sistema estelar triple Gliese 22", detalla Elipe, asegurando que en lugar de estrella la investigación dedujo que se trataba de un planeta, al que se le ha bautizado como "Bb".
En esta investigación liderada por la Universidad de Santiago de Compostela también han participado el Special Astrophysical Observatory de Rusia y el Instituto Max Planck de Alemania. Sus resultados han sido publicados en el último ejemplar de la revista Astronomy&Astrophysics.
Este nuevo planeta descubierto es 5.000 veces la masa de la Tierra y 16 veces la del planeta Júpiter y se encuentra a dos millones de veces la distancia que separa la Tierra del Sol. Hasta ahora, el mayor de los planetas extrasolar era HAT-P-2b, descubierto por astrónomos del Harvard-Smithsonian Center for Astrophysics, con 8 veces la masa de Júpiter.
Es a partir de 1992 cuando se descubren otros planetas fuera del sistema solar y hoy alcanzan los 150. "Esto es posible gracias a que la tecnología se ha especializado y hay nuevas técnicas que permiten que la astronomía no se reduzca a un telescopio. Ahora puedes estar a miles de kilómetros y se obtienen datos de observación sin necesidad de imagen, gracias a las gráficas, tablas de datos", concreta el director del IUMA.
El descubrimiento del planeta Bb es importante no sólo por su tamaño sino porque es la primera vez que se pone de manifiesto astrométricamente la existencia de un planeta extrapolar. Hasta ahora todos los descubrimientos de este tipo de planetas se han realizado por el método de velocidades radiales o bien por la variación de la luz de la estrella al producirse tránsitos del planeta por delante de ella. "Nosotros utilizamos esta técnica porque en principio se estimaba que era una estrella. Pero esta técnica es demasiado especializada para el estudio de planetas y hay que esperar años para obtener resultados", detalla este investigador asociate felow en American Institute of Aeronautics and Astronnautics.
El sistema Gliese 22 está formado por tres estrellas de baja masa: Aa, Ab y B. Las componentes Aa y Ab forman un sistema binario que está moviéndose en torno al centro de masas del sistema, mientras que la componente B, más alejada, lo está haciendo alrededor de las dos anteriores. La posible existencia del planeta se detectó alrededor de la componente B una vez aplicada una novedosa metodología. El primer paso de la misma ha sido la determinación precisa de la órbita del par cerrado y luego la reducción a su centro de luz de las posiciones de la componente B. Al final de este proceso resultó para esta componente B un movimiento sinusoidal (ver imagen), sólo explicado por la presencia de otro cuerpo a su alrededor.
El Grupo de Mecánica Espacial de la Universidad de Zaragoza colabora habitualmente con el Observatorio Astronómico de la Universidad de Santiago de Compostela. "Ellos se centran en la investigación de las estrellas dobles o triples, nosotros en los satélites artificiales o mecánica celeste. Es muy importante el estudio de este tipo de estrellas y encontrar un modo fiable de averiguar su masa, porque así se sabrá el tiempo que una estrella va a vivir", asegura este científico editor en Celestial Mechanics & Dynamical Astronomy.
Este equipo científico de la UZ es referencia nacional e internacional en esta materia y tiene desde 1990 un contrato de I+D con el Centro Nacional de Estudios Espaciales de Tolouse (CNES). Además, muchos de los alumnos que pasan por las aulas de la Facultad de Ciencias trabajan en empresas espaciales importantes como GMV (Grupo de Mecánica de Vuelo) y DEIMOS-SPACE, y en la Agencia Espacial Europea.
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