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Informe ISS/STS-122

(NC&T) Como estaba previsto, la nave de carga Progress 27P (M-62) se separó de la estación el lunes 4 de febrero, a las 10:32 UTC. El vehículo abandonó su puerto de atraque junto al módulo ruso Pirs y ahora permanecerá en órbita hasta el 15 de febrero, realizando experimentos de observación de la Tierra, y continuando la serie Plasma-Progress que ya iniciara la M-60. La maniobra dio luz verde al lanzamiento de su sucesora, la Progress 28P (M-63), que traería 2,5 toneladas de suministros.

Esta última despegó como estaba programado desde el cosmódromo de Baikonur a las 13:03 UTC del 5 de febrero. Su cohete Soyuz-U la llevó a su órbita baja preliminar en pocos minutos, desde donde iniciaría el complejo baile de maniobras para alcanzar la estación espacial internacional. A bordo se encontraban diversos suministros, incluyendo combustible, aire y oxígeno, agua, recambios, objetos personales, etc. El acoplamiento con el módulo Pirs del complejo orbital estaba inicialmente previsto para las 14:38 UTC del 7 de febrero. Si todo iba bien, el vehículo utilizaría su sistema de acercamiento automático Kurs. En caso de dificultad, Yuri Malenchenko tomaría los mandos del sistema manual TORU, y se ocuparía de dirigir la cosmonave hasta su punto de unión. La Progress llegaría además a la estación apenas 5 horas antes de que se llevase a cabo el despegue del transbordador Atlantis, el próximo visitante de la ISS. La tripulación de la estación practicó el martes (5 de febrero) su evacuación en caso de emergencia, pero todo el mundo esperaba que la llegada de la lanzadera, y su carga, el módulo europeo Columbus, se desarrollase conforme a lo previsto. Precisamente, la Agencia Espacial Europea anunció la apertura de un Blog para la misión, que se actualizaría constantemente, hasta que el Atlantis regrese a la Tierra.

En la Tierra, el tiempo meteorológico podría ser el único impedimento para el lanzamiento del transbordador Atlantis. Las previsiones indicaban sólo un 30 por ciento de posibilidades de que cooperase. La llegada de un frente frío traería nubes y tormentas, que podrían imposibilitar el despegue. Los pronósticos tampoco eran del todo favorables para el viernes y el sábado, aunque sí mejores. En todo caso, la cuenta atrás seguía adelante. La estructura protectora del transbordador fue retirada y todo, desde el punto de vista técnico, parecía a punto para el lanzamiento.

Mientras, la cosmonave Progress-M63 se unió de forma automática a la estación espacial internacional, a las 14:30 UTC del 6 de febrero. Las pruebas del día antes sobre el sistema TORU, que los astronautas pueden utilizar para acoplar el vehículo de forma manual, en caso de que algo vaya mal con el sistema Kurs de la Progress, pusieron de manifiesto un problema en el receptor VHS primario. Se activó entonces el receptor secundario, que funcionaba bien, y se dio luz verde a la unión. De todos modos, dado que el sistema Kurs cumplió su labor perfectamente, Malenchenko no tuvo que intervenir con el TORU. La nave se acopló al módulo Pirs, y se esperaba que en los siguientes días se descargasen parte de sus contenidos. No todos, ya que el próximo punto de atención de la tripulación de la estación sería la llegada del transbordador Atlantis, sobre cuyo exitoso despegue fueron convenientemente informados gracias a un enlace de video.

En efecto, la meteorología cooperó finalmente, y el transbordador Atlantis pudo despegar a la hora prevista llevando a bordo al esperado módulo europeo Columbus. Absolutamente ningún problema técnico afectó a las últimas horas de la cuenta atrás, y sólo el tiempo, con lluvias cercanas a Florida, preocupaba a la dirección de vuelo. Pero finalmente, las tormentas se mantuvieron lo bastante lejos para permitir un aterrizaje de emergencia y para evitar la generación de aparato eléctrico. A las 19:45 UTC, el Atlantis partía desde su rampa de despegue (39A) y pocos minutos después alcanzaba su primera órbita. En esta ocasión, el transbordador utilizó sus motores OMS de maniobra para asistir a los motores principales durante la última fase de la inyección orbital, debido a la masa de la carga.

A bordo del vehículo viajaban siete astronautas: el comandante Steve Frick, el piloto Alan Poindexter y los especialistas de misión Leland Melvin, Rex Walheim, Stanley Love, Hans Schlegel y Léopold Eyharts. Estos dos últimos pertenecen al cuerpo de astronautas de la Agencia Espacial Europea. El alemán Hans Schlegel volverá a la Tierra transcurridos los 12 días previstos para la misión del transbordador, mientras que el francés Léopold Eyharts permanecerá en la ISS otros dos meses para supervisar la puesta en marcha del laboratorio Columbus y de sus instrumentos de ensayo y para ejecutar un programa de experimentos. Eyharts sustituirá a Dan Tani, que regresará junto a sus compañeros del Atlantis y tras una estancia de varios meses (desde octubre de 2007). Por su parte, su sustituto regresará en la misión STS-123, cuyo lanzamiento está previsto para el 11 de marzo.

Una vez en el espacio, el Atlantis llevó a cabo las acostumbradas maniobras. Primero para fotografiar el tanque externo, y luego para ajustar su ruta en dirección a la estación espacial. El 8 de febrero los astronautas usarían su brazo robótico para inspeccionar las losetas térmicas del morro y el borde de las alas. Comprobarían también el estado de los trajes espaciales que usarían para las tres salidas extravehiculares previstas.

El Atlantis, en su vuelo número 29 (el 121 del programa Space Shuttle) debía acoplarse a la ISS el sábado 9 de febrero, a las 17:23 UTC. Al día siguiente, el brazo robótico de la estación, el Canadarm-2, tendría que extraer el módulo Columbus de la bodega de carga del transbordador y lo conectaría a la escotilla de estribor del módulo Harmony (Nodo 2). Dos astronautas, entre ellos Hans Schlegel, facilitarían la maniobra desde el exterior. Cuando el módulo esté firmemente instalado, Léopold Eyharts asumirá la responsabilidad de ponerlo en funcionamiento. Los experimentos científicos a bordo del Columbus comenzarán pocas horas después. Se habían proyectado otros dos paseos espaciales, incluido el segundo de Hans Schlegel con un astronauta de la NASA para montar en el Columbus las cargas útiles externas y las barandillas de sujeción.

Como unidad de investigación con tecnología punta, el Columbus es la piedra angular de la contribución europea a la ISS. Una vez sujeto a la estación orbital, este módulo de 7 metros de longitud y 12,8 toneladas de peso creará un habitáculo presurizado para que los astronautas trabajen con el equipo científico y realicen experimentos en condiciones de ingravidez sobre un amplio abanico de aspectos de ciencias de la vida, fisiología humana, biología, física de fluidos, ciencias de los materiales, tecnología y educación. También incluye contenedores externos para experimentos en torno a ciencias del espacio, observación de la Tierra, materiales y tecnologías espaciales avanzadas.

Con el lanzamiento y acoplamiento del Columbus, la ESA también se responsabilizará de la utilización y las operaciones de la ISS y, por consiguiente, podrá enviar a sus propios astronautas como miembros de la tripulación residente en misiones de larga duración, con una participación real proporcional a la inversión europea en esta instalación internacional.

El Columbus lleva 2,5 toneladas de carga útil científica compuesta por cinco armarios internos para equipo de investigación integrado o modular: el laboratorio de biología o Biolab, el laboratorio de física de fluidos (FSL, Fluid Science Laboratory), los módulos europeos para fisiología (EPM, European Phisiology Modules), el contenedor multifuncional europeo (EDR, European Drawer Rack) y el carro de transporte (ETC, European Transport Carrier). El compartimento de carga del transbordador alberga por separado otras dos herramientas que se colocarán en las plataformas externas del Columbus: el observatorio SOLAR y la plataforma de exposición tecnológica (EuTEF, European Technology Exposure Facility). En etapas posteriores se incorporarán otros instrumentos internos y externos, como el MARES, diseñado en España.

Una vez conectado a la ISS, el laboratorio espacial europeo se supervisará y controlará desde el centro de control del Columbus de la ESA, situado en las instalaciones de la agencia espacial alemana (DLR) en Oberpfaffenhofen, que se encargará de su puesta en marcha y de la coordinación de las operaciones científicas a bordo. El centro de control también gestionará la red europea de comunicación en tierra para establecer conexión con los centros de control estadounidense y ruso y con otros centros de control y operaciones europeos. En Europa se ha creado una red de centros de apoyo de usuarios y operaciones (USOC) para favorecer la relación entre los investigadores y los equipos científicos a bordo del Columbus y permitir a los primeros controlar sus experimentos y recibir datos de resultados en tiempo real.

Como se ha dicho, a diferencia de los demás miembros de la misión STS-122, Léopold Eyharts permanecerá en la estación como miembro de la 16ª tripulación permanente de la ISS en sustitución de Dan Tani, astronauta de la NASA. Durante su estancia, Léopold Eyharts se hará cargo de la puesta en marcha del Columbus y de los primeros experimentos a bordo. Debería regresar a la Tierra con la misión STS-123, pero dependiendo de la planificación de tráfico de la ISS, podría seguir a bordo cuando llegue el ATV "Julio Verne" con su primera carga de provisiones, combustible y fluidos para la estación. Esta ocasión también constituirá un hito de la presencia europea en el espacio exterior.

La revisión del sistema de protección térmica del Atlantis no puso de manifiesto daños en las losetas ocasionados por impactos durante el lanzamiento. Las imágenes y datos enviados por los sensores de la pértiga OBSS, situada en el extremo del brazo robótico del transbordador, fueron analizados por el personal de tierra. El estudio de las imágenes del despegue tampoco reveló grandes desprendimientos de espuma aislante del tanque externo, siendo ésta una de las misiones más "limpias" del pasado reciente. Sin embargo, sí se detectó un ligero desplazamiento de una manta térmica situada en el motor de maniobra OMS de estribor, cuyos posibles efectos serían analizados por los expertos. Este problema ya ha ocurrido alguna vez en el pasado (STS-117, cuando fue reparado durante una salida extravehicular). Otra dificultad técnica, que no afectaría al vuelo, fue el fallo en uno de los cinco ordenadores GPC del Atlantis.

Pero quizá lo más preocupante fue la noticia de que uno de los astronautas se mostraba indispuesto. Ello provocó solicitar una teleconferencia entre la tripulación y los médicos en tierra. La NASA, siguiendo las reglas, no ha revelado oficialmente el nombre del tripulante afectado ni la naturaleza de su dolencia. No obstante se supo vía Agencia Espacial Europea que el astronauta con problemas era Hans Schlegel. La NASA confirmó esto de forma indirecta con el retraso en 24 horas del primer paseo espacial, y la sustitución de Schlegel (que debía participar en él) por Stanley Love. Es posible que el europeo no haya superado lo bastante rápido el famoso "mareo espacial" que afecta a algunos astronautas durante los primeros días de viaje.

En todo caso, el Atlantis se acercó a la estación espacial internacional y se acopló a ella normalmente a las 17:17 UTC del 9 de febrero. Lo hizo en el puerto de atraque PMA-2, unido ahora al Nodo-2 Harmony. Previamente, el transbordador había efectuado el acostumbrado giro de 360 grados frente al complejo, para que su sistema de protección térmica inferior pudiera ser fotografiado por los habitantes de la ISS.

Whitson, que cumplía 48 años ese mismo día, y sus compañeros, recibieron con alegría a los recién llegados y a la esperada carga, el laboratorio Columbus, a las 18:40 UTC. Tras la pequeña celebración y los informes de seguridad, Léopold Eyharts pasó a formar parte oficial de la Expedición número 16, mientras que Tani se convertía en astronauta del Atlantis, listo para volver a la Tierra en unos días.

La noticia del retraso en el primer paseo espacial, proporcionó 24 horas más para preparar la tarea. Rex Walheim y Love se ocuparían el lunes de supervisar la conexión del Columbus al Harmony y de dar un vistazo a la manta térmica despegada. La NASA reelaboró el plan de vuelo, ordenando al mismo tiempo disminuir el consumo a bordo del Atlantis, para permitir prolongar su estancia en la ISS al menos otras 24 horas. Schlegel ya se sentía mejor y posiblemente podría participar en el segundo paseo espacial.



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