Informe ISS/STS-120
(NC&T) Tras el segundo paseo espacial, la tripulación pudo disfrutar de algo de tranquilidad el lunes 29 de octubre. La tarea principal para la jornada sería "entregar" el segmento P6, que había pasado la noche en el extremo del brazo robótico de la estación (Canadarm-2), a su homólogo del Discovery, el Canadarm-1. Wilson y Zamka maniobraron este último, hasta sujetar el segmento, y después Anderson y Tani ordenaron al primero que soltara su presa. Más tarde, se enviaron órdenes al Mobile Transporter, la pequeña vagoneta que se mueve sobre raíles, para que se desplazara junto al Canadarm-2 hasta la estación de trabajo número 8 (el extremo de la gran viga central). A continuación, el Canadarm-1 entregó de nuevo el P6 a su compañero, que debía ocuparse de instalarlo en su lugar durante la tercera actividad extravehicular prevista para el martes.
La tripulación descansó un poco entre las dos transferencias del grupo de paneles solares P6, y también continuó preparando el módulo Harmony recién conectado a la estación.
En la Tierra, continuaban los debates sobre las consecuencias del descubrimiento de las virutas metálicas en la articulación giratoria SARJ inspeccionada por el astronauta Tani. Por fin, la NASA decidió modificar la misión. La tercera excursión espacial volvería a revisar la articulación, y se retrasaría la cuarta salida para dar tiempo a los ingenieros a pensar algunos procedimientos que se llevarían a cabo en su transcurso. Para eso, el Discovery prolongaría 24 horas su estancia en la ISS, con un aterrizaje programado ahora para el 7 de noviembre. Inicialmente, la cuarta EVA debía ensayar un nuevo sistema de reparación de losetas térmicas, pero dicha tarea quedaría pospuesta para el futuro.
La tripulación recibió las últimas noticias y empezó a prepararse para ello. Participaron en una conferencia de prensa, y también abrieron algunos paneles térmicos. El único problema fue el apagado del sistema de eliminación de CO2 en el módulo Destiny, pero ello no afectaría al resto de la misión.
Para acabar el día, Parazynski y Wheelock se fueron a dormir al interior del Quest para purgar su cuerpo de nitrógeno.
La tercera salida extravehicular ocurrió el 30 de octubre. Su principal objetivo: supervisar la instalación del segmento P6 de 17,5 toneladas de peso en su lugar definitivo, junto al P5.
La despresurización del módulo Quest ocurrió a las 08:41 UTC. Con las escotillas abiertas tres minutos después, Parazynski y Wheelock salieron al exterior. Vigilando los movimientos del brazo robótico de la estación, los dos astronautas contemplaron la unión con éxito del grupo de paneles solares P6, operación que quedó acabada a las 11:10 UTC. A continuación, se abrió un radiador (12:53 UTC), y se efectuaron algunas conexiones eléctricas.
Mientras los controladores de tierra se preparaban para abrir los paneles solares, Wheelock instaló en una plataforma de almacenamiento externa (ESP3) un recambio de la unidad MBSU (Main Bus Switching Unit). Parazynski se ocuparía asimismo de revisar la articulación giratoria SARJ P5/P6, para poder compararla con la de la combinación S5/S6, donde se habían descubierto virutas metálicas de origen desconocido. No se encontró ningún problema en la SARJ P5/P6. A partir de las 14:41 UTC, empezó a desplegarse el ala 2B del P6, sin aparentes contratiempos. La operación terminó a las 15:32 UTC. Los astronautas regresaron al módulo Quest, cerrando las escotillas a las 15:45 UTC. Revisando sus trajes, Wheelock encontró un pequeño agujero en una capa externa del pulgar de su guante derecho.
Después se inició el despliegue del ala 4B, a partir de las 16:09 UTC. Sin embargo, 15 minutos después, se detuvo el procedimiento en el 80 por ciento. Uno de los paneles experimentó un desgarrón mientras se abría.
Los ingenieros deberían examinar la situación con cuidado, así que se organizó inmediatamente una investigación. En la presente configuración, el panel sólo entregaba un 3 por ciento menos de la energía prevista, de modo que había tiempo para estudiar el problema. Las implicaciones aún no estaban claras: junto al asunto de la articulación SARJ dañada, podrían obligar a la NASA a retrasar el envío de los futuros módulos europeo y japonés, que necesitarán de la energía adecuada para funcionar. Más información se obtendría durante la cuarta excursión espacial, cuando Parazynski y Wheelock examinasen a conciencia el estado de la articulación giratoria. Este último utilizaría un par de guantes de reserva, y el primero un traje completo alternativo debido a ciertos problemas de refrigeración encontrados con el original.
A la sazón, la cuarta salida al espacio fue retrasada por la NASA el 31 de octubre. La dirección del programa juzgó aún más grave la situación del panel solar roto que la revisión de la articulación giratoria SARJ, y ello obligó a cambiar los planes. La necesidad de reparar el panel 4B se hizo evidente tras un examen de la situación. Aunque éste se hallaba estable en la situación presente, no existía la seguridad de que pudiera soportar las cargas a largo plazo. Los ingenieros creían que el desgarrón podría crecer en el futuro, en cuyo caso, podría perderse la estabilidad y obligar a desenganchar todo el panel solar y desperdiciar 20 kW de energía eléctrica. Con el despliegue del P6 convertido en la máxima prioridad de lo que restaba de misión, la NASA otorgó un día extra a la tripulación para preparar el crucial paseo espacial, trasladándolo al viernes 2 de noviembre. Lo ocurrido, además, obligaría a retrasar el quinto paseo, que sería realizado por los astronautas de la estación una vez el Discovery hubiese vuelto a la Tierra, y no durante su estancia en el complejo orbital, como estaba previsto. La NASA advertía además que si no era posible arreglar el panel durante la cuarta salida, podría añadirse una quinta.
El 1 de noviembre, los astronautas pasaron casi todo el día preparando las herramientas que utilizarían durante la inminente excursión extravehicular. Además, se les avisó de que ésta ocurriría 24 horas más tarde, el sábado, para dar más tiempo a los ingenieros a idear el plan de las actividades de reparación.
Los técnicos creían que uno de los tres cables-guía del panel solar se había enredado durante la extensión, provocando el desgarro. La labor de Scott Parazynski y Doug Wheelock sería liberar el enredo y añadir unos tirantes que se elaborarían a bordo para repartir las cargas. Para tener acceso al problema, Parazynski sería colocado en el extremo de la pértiga OBSS, utilizada habitualmente para revisar el escudo térmico del transbordador, unida ésta al Canadarm-2, el brazo de la estación. Wheelock informaría desde fuera a los operadores del brazo, para dirigir los movimientos. El Canadarm-2, situado sobre la vagoneta Mobile Transporter, debería desplazarse desde la posición de trabajo 8 hasta la 3.
Siguiendo instrucciones enviadas desde tierra, los astronautas de la ISS utilizaron tiras de aluminio, cable, y otros materiales para construir lo necesario para la reparación del panel solar. Parazynski estudió todos los planes y se preparó para la salida. Paralelamente, los astronautas tuvieron tiempo para charlar unos minutos con el expresidente estadounidense George H.W. Bush, quien, acompañado por su esposa Barbara, se hallaba de visita en Houston, en el centro espacial Johnson.
El día previo al trascendental paseo espacial que debería reparar el panel solar, el viernes 2 de noviembre, estuvo dedicado a revisar uno por uno todos los procedimientos a emplear, tanto si todo iba bien como en el peor de los casos posibles. Los ingenieros en tierra habían construido con los materiales disponibles en el espacio los elementos que se utilizarían para la reparación, y habían ensayado la técnica una y otra vez en modelos estáticos. Después describieron con todo lujo de detalles a la tripulación lo que debían hacer.
Los controladores en Houston movieron la vagoneta móvil (Mobile Transporter) del final de la gran viga hasta su centro, desde donde se utilizó el brazo robótico de la estación para agarrar la pértiga OBSS y entregarla al brazo del transbordador Discovery. Luego el MT volvió a su posición final, cerca de los paneles solares.
Mientras Parazynski y Wheelock estudiaban los planes detallados de su salida extravehicular, otros compañeros colaboraban colocando cinta aislante en las herramientas que utilizarían, para protegerlos de cualquier descarga eléctrica. Antes de acabar el día, y pasar la noche en el módulo Quest a presión inferior, Parazynski y Wheelock efectuaron un último repaso con los ingenieros de tierra.
Al día siguiente, sábado, los dos astronautas salieron del módulo esclusa para desayunar y ponerse los trajes espaciales. Luego regresaron a él, se encerraron en su interior y lo despresurizaron para salir. El paseo espacial empezó a las 11:03 UTC. Durante la siguiente hora y media, Parazynski se subió al extremo de la pértiga OBSS, que había de nuevo sido agarrada por el Canadarm-2, y se dirigió hacia su lugar de trabajo, junto al panel solar dañado, bien orientado por sus compañeros, a los mandos del brazo robótico.
Una vez allí, y tras inspeccionar la situación, Parazynski cortó un cable enredado e instaló uno por uno los estabilizadores (una especie de abrazaderas hechas de forma casera, con aluminio y cables). Las tiras proporcionarían resistencia al panel y evitarían que se desgarrara aún más en el futuro. Unas cinco horas después de iniciado el paseo espacial, el astronauta había concluido la tarea. Se apartó un poco de la zona y contempló cómo el panel solar finalizaba su apertura dirigida por los controladores de vuelo. Sólo fueron necesarios 15 minutos y 13 órdenes del sistema informático. Con la misión cumplida, Parazynski y Wheelock (este último había asistido a su compañero desde la distancia), regresaron al interior del módulo Quest, dando por terminada su excursión de 7 horas y 19 minutos.
Satisfecha por el trabajo realizado, la tripulación del Discovery empezó inmediatamente a preparar su salida de la estación. El domingo, habían completado las tareas de transferencia, llevaron a cabo la despedida oficial, y cerraron las escotillas entre el transbordador y la estación. Todo quedó a punto para la separación entre las dos naves, prevista para las 10:32 UTC.
Clay Anderson, ya formando parte de la tripulación del Discovery, tras varios meses en el complejo orbital, esperaba con ganas el retorno a casa. Junto a él viajarían muestras de las virutas metálicas encontradas en el interior de la articulación giratoria SARJ, que serán examinadas por expertos en tierra.
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