Informe ISS/STS-117
(NC&T) Las últimas horas de la tripulación del transbordador Atlantis a bordo de la estación espacial internacional fueron mucho más relajadas que durante las jornadas anteriores. El lunes 18 de junio fue un día dedicado en parte al tiempo libre, a preparar el regreso y a esperar noticias sobre el momento exacto de la partida. Esto dependía de las pruebas realizadas por los controladores, que debían certificar que el complejo orbital podría ser gobernado mediante los ordenadores del segmento ruso cuando el Atlantis lo abandonara.
Así pues, el control de orientación fue entregado por la astronave norteamericana a los ordenadores del módulo Zvezda durante unos minutos, bajo la vigilancia de los astronautas y de los ingenieros en tierra. Se demostró que el sistema podía controlar los motores de orientación y mantener al complejo en la dirección adecuada. Después, se pasó el control a los ordenadores estadounidenses y a los giroscopios. Ante el éxito, la dirección del proyecto se sintió confiada en dar luz verde a los últimos pasos previos a la salida del Atlantis.
Tras pasar la mitad del lunes descansando, los astronautas completaron las transferencias de suministros entre el transbordador y la estación (hasta 19 toneladas de comida, agua y equipos). También se transfirieron resultados y utensilios personales de Sunita Williams en dirección al Atlantis.
La última tarea importante fue la activación de la articulación SARJ correspondiente al nuevo grupo de paneles solares añadidos a la ISS. Con ella, los paneles solares pueden seguir el movimiento del Sol en el cielo, y generar electricidad de forma eficiente. También se ordenó el lento movimiento del Mobile Transporter, para demostrar que la vagoneta puede desplazarse por los raíles del nuevo segmento S3/S4.
Las tripulaciones del Atlantis y de la estación orbital se despidieron por la tarde. Sunita Williams intervino especialmente en los parlamentos, deseando buena suerte a sus compañeros que se quedaban a bordo. Finalmente, se cerraron las escotillas de ambos vehículos (22:51 UTC), tras ocho días de operaciones conjuntas.
Tras pasar la noche en sus respectivos vehículos, las tripulaciones del Atlantis y de la estación espacial internacional iniciaron los preparativos para la separación del transbordador. Lee Archambault y Patrick Forrester empezaron a activar los sistemas del Atlantis que se habían apagado para ahorrar energía, y Steven Swanson y Jim Reilly se ocuparon de la instalación de la cámara en el sistema de acoplamiento, que serviría como guía durante la maniobra.
Exactamente a la hora prevista, las 14:42 UTC del 19 de junio, los anclajes que mantenían unidos a la ISS y al transbordador fueron abiertos, y se inició la lenta separación de este último gracias a unos muelles. Terminaban así 8 días, 19 horas y 6 minutos de operaciones conjuntas.
Después Archambault activó los propulsores auxiliares para aumentar la velocidad de alejamiento hasta alcanzar unos 200 metros de distancia. Desde allí el Atlantis efectuó una revolución completa alrededor del complejo orbital, lo que permitió documentar fotográficamente y mediante video su estado actual, con la aparente adición de los nuevos paneles solares. Completada la circunvalación, el transbordador volvió a encender sus motores de maniobra e inició su definitiva separación.
Suni Williams, con 192 días en el espacio, tenía que prepararse para el regreso a la gravedad terrestre, así que empezó a ejercitarse para acostumbrar a su cuerpo. Sus compañeros, en cambio, realizaron una inspección preliminar del sistema térmico de su vehículo, tanto en las alas como en el morro, para asegurar que todo estaba en buenas condiciones para la reentrada. Utilizaron para ello el brazo robótico de la nave, unido a la pértiga articulada OBSS, equipada con cámaras y sensores. Los resultados serían analizados en la Tierra durante la siguiente noche.
El teórico último día completo en órbita de los astronautas del transbordador Atlantis transcurrió de forma tranquila, mientras los ingenieros en tierra efectuaban revisiones de algunos datos para certificar la seguridad del aterrizaje. Toda la tripulación dedicó su jornada de trabajo a las diversas tareas encaminadas a preparar el descenso y reentrada. Se almacenaron y aseguraron equipos y utensilios en la cabina, se activó una de las unidades de energía auxiliar (APU), se comprobaron las superficies de control aerodinámico del vehículo, y se probó el funcionamiento de los motores del sistema RCS, que garantizarían la correcta orientación durante la reentrada. Finalmente, todos los astronautas se reunieron para un informe final a media mañana, y participaron en una entrevista con varios periodistas estadounidenses. Con el plegado de la antena de banda Ku, poco antes del cierre de las compuertas de la bodega, ya no sería posible emitir televisión desde el Atlantis por esta vía.
Todo parecía a punto para el inicio del descenso. Jim Reilly y Williams instalaron un asiento especial para esta última, adecuado para soportar mejor la desaceleración tras tantos meses en ingravidez. En la Tierra, los ingenieros trabajaron sobre varios temas, que debían ser cerrados antes de que se diera luz verde al comienzo de la maniobra. Por ejemplo, durante la inspección de las losetas térmicas realizada el martes día 20, se detectó que en el borde exterior del ala izquierda sobresalía cuatro décimas de pulgada uno de los separadores de relleno que se hallan entre las losetas. Los ingenieros aseguraban que su posición no debería suponer ningún problema para la reentrada. Otra cuestión se refería a la manta térmica que Danny Olivas devolvió a su posición original durante uno de los paseos espaciales. Al parecer, los técnicos cometieron un error en los cálculos sobre la temperatura que sufrió la superficie situada debajo durante el ascenso. Dicha temperatura fue superior a la indicada inicialmente. Sin embargo, el examen de la zona por el astronauta sugería que dicha estructura no había sufrido ningún daño térmico. Un último tema pendiente era el análisis de las imágenes enviadas a la Tierra durante la separación entre el Atlantis y la estación espacial internacional. En ellas se pudo apreciar la presencia de algunos objetos extraños flotando entre ambos vehículos. Finalmente se determinó que no ocasionaron ningún problema y que el Atlantis podía regresar.
El aterrizaje en Florida estaba previsto para las 17:54 UTC del 21 de junio, con otra oportunidad disponible para las 19:29 UTC del mismo día. La meteorología podría sin embargo no cooperar, de modo que el regreso podría retrasarse 24 horas. El transbordador llevaba a bordo suficientes consumibles para seguir intentándolo hasta el domingo. El viernes, las oportunidades seguirían siendo dos para Florida, con la adición de otras dos en la base aérea de Edwards. El sábado estarían disponibles Florida, Edwards y White Sands.
La meteorología no acompañó como se esperaba a la misión STS-117, y los astronautas del Atlantis tuvieron que posponer su regreso a la Tierra durante al menos 24 horas. Las preparaciones para la reentrada se iniciaron por la mañana del 21 de junio tal y como estaba previsto. Sin embargo, el mal tiempo en Florida, con el cielo encapotado y tormentas a menos de 50 km de la pista de aterrizaje, desaconsejó continuar adelante con la maniobra. Primero se canceló la primera oportunidad, y finalmente la segunda y última del día (19:30 UTC).
Confirmada la imposibilidad de un regreso el jueves, la NASA ordenó activar para el viernes las pistas de la base de Edwards. Con los márgenes de consumibles más reducidos, la agencia quería que el vehículo aterrizase en un lugar o en el otro. Recibidas las noticias, la tripulación del transbordador volvió a abrir las compuertas de su bodega para facilitar la emisión del calor generado por sus sistemas, que había cerrado en preparación para la reentrada, y reconfiguró la órbita con un pequeño encendido para ajustar las trayectorias que permitirían dirigirse a Florida o a California. La maniobra adelantó en 90 minutos la posibilidad de un aterrizaje en Edwards, que era cuando se suponía los vientos estarían más en calma.
Las predicciones meteorológicas seguían siendo desfavorables para el centro espacial Kennedy (18:18 UTC ó 19:55 UTC), de modo que era probable que el Atlantis acabase aterrizando en la base de Edwards (19:49 UTC, 21:23 UTC ó 22:59 UTC).
Mientras, en la estación espacial internacional, los astronautas del complejo habían estado analizando el comportamiento de los ordenadores rusos en diversas circunstancias. El sistema informático seguía controlando normalmente la orientación de la estación, pero los ingenieros deseaban saber exactamente dónde estaban los problemas que causaron su mal funcionamiento durante la estancia del Atlantis, ya que así podrían enviar piezas de recambio para ellos cuando se lance la próxima nave de carga Progress, cuyo despegue se ha adelantado y cuya llegada al complejo ocurrirá el 24 de julio. Por otro lado, el sistema de generación de oxígeno Elektron, en el módulo Zvezda, fue reactivado. Fue apagado debido a los citados problemas con los ordenadores.
Los astronautas del Atlantis repitieron todas las operaciones del día anterior, y se prepararon para la reentrada el 22 de junio. Se les informó de las tormentas en el centro espacial Kennedy y se confirmó que se dirigirían hacia Edwards. Cerraron las compuertas de la bodega y poco después iniciaron el descenso. A las 19:49:38 UTC, el Atlantis se posaba sobre la pista 22, finalizando así su viaje de 13 días, 20 horas y 12 minutos.
Sunita Williams se ha convertido en la mujer astronauta que ha permanecido más tiempo en el espacio de forma continuada: 194 días, 18 horas y 58 minutos, tras su estancia en la estación orbital. Tanto ella como sus compañeros recibieron las acostumbradas revisiones médicas post-vuelo, y poco después fueron enviados a Houston, donde se llevaría a cabo una ceremonia de bienvenida el sábado. El Atlantis, por su parte, será preparado para su traslado, sobre el Jumbo 747 Shuttle Carrier Aircraft, hacia Florida, donde será preparado para su próximo vuelo, en diciembre. En esa ocasión (STS-122), transportará hacia la ISS el esperado módulo Columbus de la Agencia Espacial Europea.
La próxima visita la efectuará sin embargo el Endeavour, que llevará en su bodega el segmento S5, en agosto, así como un módulo cargado de suministros. Este transbordador regresa de este modo a la actividad, pues su última misión ocurrió en diciembre de 2002, para entrar después en una larga fase de mantenimiento y revisiones técnicas.
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