Informe ISS/STS-117
(NC&T) El primer día completo a bordo de la estación se saldó para los astronautas del transbordador Atlantis con un exitoso paseo extravehicular (EVA), y con noticias de que la misión se prolongaría dos días, permitiendo, si fuera necesario, realizar una cuarta excursión para reparar el problema de la manta térmica, desenganchada de la superficie de uno de los motores de maniobra OMS.
Jim Reilly y John "Danny" Olivas, los protagonistas de la EVA, pasaron la noche en el módulo esclusa Quest, a presión inferior, para purgar el nitrógeno de su sangre mientras dormían. Reanudada la actividad en el complejo orbital, y mientras sus compañeros se preparaban para la salida, Lee Achambault, Patrick Forrester y Oleg Kotov utilizaron el brazo robótico Canadarm-2 para mover el nuevo segmento S3/S4 y unirlo a la estación. La manipulación del segmento, sin embargo, tuvo que ser suspendida durante más de una hora debido a que el complejo orbital perdió temporalmente el control de su orientación. El movimiento de la masa (casi 18 toneladas), al extremo del brazo, en dirección al segmento S2, provocó una asimetría que saturó los giroscopios americanos, impidiendo su correcto funcionamiento. Esta situación, no del todo inesperada, fue resuelta (el Atlantis se ocupó durante unos minutos del control de todo el conjunto), aunque provocó un retraso de una hora en el inicio del paseo espacial.
Situado en posición, el segmento S3/S4 quedó listo para la intervención de los astronautas. Hacia las 19:00 UTC del 11 de junio, al menos tres de los cuatro tornillos que lo asegurarían al segmento S2 estaban realizando ya su trabajo, de modo que el Canadarm-2 soltó su carga. A las 20:02 UTC, la escotilla exterior del módulo Quest quedaba abierta, y un minuto después, Reilly y Olivas salían al exterior. Durante 6 horas y 15 minutos de actividad extravehicular, los dos astronautas conectaron cables eléctricos y de datos, apretaron tornillos y empezaron a preparar el segmento para la apertura de sus paneles solares (liberando las sujeciones de seguridad para el lanzamiento, etc.). Desde tierra, se ordenaría la apertura del radiador térmico. Los dos astronautas finalizaron su excursión a las 02:18 UTC del 12 de junio, regresando al interior del módulo Quest.
La NASA, mientras, ya había anunciado que el viaje del Atlantis se prolongaría dos días más. La extensión proporcionaría tiempo adicional a los tripulantes para finalizar las tareas de ensamblaje actuales, y después dedicar algún tiempo a preparar la reparación de la manta térmica. Aún no se sabía si dicha reparación se efectuaría durante la tercera salida al exterior, o si se realizaría durante una cuarta no prevista. Los ingenieros decidieron actuar sobre la manta porque el aire caliente de la reentrada podría afectar a la estructura inferior durante unos 15 minutos, sometiéndola a temperaturas de varios cientos de grados. Esto no es gran cosa, pero como se desconocía el tiempo que sería necesario para sufrir una erosión completa, se prefería apostar sobre seguro y recolocar la manta protectora en su sitio. Los técnicos estaban estudiando cómo hacerlo para informar a los astronautas que efectúen la reparación, que no debería llevar más de 2 horas. Bastaría con que un astronauta, en el extremo del brazo robótico del Atlantis, fuera aproximado al área afectada (el OMS izquierdo).
El martes 12 de junio, tras el paseo espacial, fue día de sobresaltos para la tripulación de la estación internacional y el transbordador Atlantis. Durante este día de descanso para Danny Olivas y Jim Reilly, que habían protagonizado la excursión de la jornada anterior, los controladores en tierra debían ordenar al nuevo segmento S3/S4 la extensión de sus paneles solares. Durante la noche, se inició de hecho el despliegue preliminar. Cuando despertaron los astronautas, éstos debían observar y supervisar el resto del proceso. Empezaron con una de las alas, abriéndola por etapas y deteniéndose frecuentemente para permitir que el Sol la calentara y así evitar que los paneles se pegaran entre sí. Completada la apertura de una de las alas, se hizo lo propio con la segunda y última. Hacia las 18:00 UTC, ambas habían alcanzado su posición final y estaban listas para empezar a generar electricidad (hasta 20 kW).
Los problemas empezaron más tarde, cuando el ordenador de navegación del segmento ruso sufrió un fallo, dificultando la orientación del complejo orbital. Durante el despliegue de los paneles solares, dicho control de orientación quedó en manos del transbordador Atlantis, que usó sus motores auxiliares para ello. Cuando se intentó transferirlo, el ordenador ruso no aceptó las órdenes, obligando a reinicializarlo. Así que el Atlantis debió continuar con esta labor. La reinicialización ocasionó una falsa alarma de incendio, y además la orientación proporcionada por el transbordador no era ideal, impidiendo una adecuada iluminación de los paneles solares de babor. A la espera de solucionar el problema, los técnicos intentaron devolver el control de orientación a los giroscopios estadounidenses, pero sin pasar por el ordenador ruso, algo no intentando con anterioridad. Aunque lo lograron, se disparó otra alarma, y el Atlantis tuvo que volver a utilizar su autopiloto. Más tarde, los giroscopios habían recuperado el control y los paneles volvían a producir toda la energía necesaria.
Los astronautas desplazaron la vagoneta Mobile Transporter que sería utilizada durante el segundo paseo espacial, protagonizada por Forrester y Swanson. Los dos astronautas intentarían asistir si era necesario en el proceso de plegado de la restante ala del panel solar en el segmento P6 (este segmento será transportado más adelante hasta el extremo del segmento P5). También desengancharían los anclajes de la articulación SARJ (Solar Alpha Rotary Joint), en el S3/S4. Dicha articulación podrá girar y así seguir la posición del Sol en el cielo, permitiendo una correcta iluminación de los paneles solares correspondientes mientras el complejo orbita alrededor de la Tierra. El panel del segmento P6 debe estar plegado para que el giro de los paneles del segmento S3/S4 pueda llevarse a cabo.
El segundo paseo espacial y más problemas con los ordenadores rusos, capitalizaron la atención del 13 de junio. Serían en esta ocasión los especialistas de misión Patrick Forrester y Steven Swanson los encargados de salir al exterior y proseguir con las tareas que permitirán aumentar la producción eléctrica del complejo. Como sus compañeros antes que ellos, Forrester y Swanson pasaron la noche anterior en el módulo esclusa Quest, a una presión inferior, para ayudar a sus cuerpos a librarse del nitrógeno en la sangre. Luego se represurizó el módulo y salieron a desayunar, para prepararse ya para su excursión extravehicular. Sus compañeros Olivas y Williams los asistieron en la colocación de los trajes espaciales y en la revisión de todos sus sistemas.
Mientras tanto, el resto de la tripulación se preparaba para el cierre del ala de paneles solares 2B, en el segmento P6. Una anterior tripulación tuvo problemas hace meses durante el cierre de la otra ala, de modo que los ingenieros elaboraron un plan para evitar que los cables que tirarían de los paneles se enredasen durante el proceso. Rick Sturckow y Jim Reilly se ocuparon de enviar las órdenes a la unidad, para iniciar el movimiento, muy lento, vigilando al mismo tiempo el desarrollo de la operación. Avanzaron todo lo que pudieron, una cuarta parte de la longitud del ala, hasta que se recomendó parar y esperar la asistencia de los astronautas desde fuera. Uno de los objetivos de Forrester y Swanson sería precisamente echar una mano si sus compañeros se encontraban con problemas, así que salieron al exterior a través del módulo Quest e iniciaron un paseo espacial que duraría 7 horas y 16 minutos.
La escotilla se abrió a las 18:27 UTC, y los dos astronautas activaron sus baterías internas un minuto después. Hacia las 19:00 UTC, ambos encontraban ya en posición junto al segmento P6. Forrester, colocado en el extremo del brazo robótico Canadarm-2, se preparó con sus herramientas para supervisar la continuación de las operaciones de cierre del panel solar. Gracias a su ayuda, se cerraron 18 de las 31 secciones que forman el ala. Después, según el plan previsto, él y Swanson se dirigieron hacia la articulación SARJ que girará el nuevo grupo de paneles solares, en el segmento S3/S4, e instalaron cuatro viguetas de sujeción para aumentar la rigidez de la estructura. Luego prosiguieron con la complicada tarea de retirar varios anclajes y seguros, usados para evitar el movimiento de las partes móviles durante el lanzamiento. En ese punto, encontraron varias dificultades y tuvieron que dejar incompleta la tarea. Los dos dispositivos que se ocuparán de embragar el sistema que hará girar los paneles, siguiendo el movimiento del Sol en el cielo, no funcionaban correctamente. La señal dirigida a uno la recibía el otro, por algún tipo de mala configuración en un cable. Mientras se analizaba la situación, la dirección del programa ordenó dejar por el momento este trabajo. A la 01:45 UTC del 14 de junio, los dos astronautas se encontraban de nuevo en el interior del módulo Quest y finalizaban su actividad extravehicular.
Sus compañeros, asistidos desde tierra, continuarían plegando el panel solar del segmento P6 en las próximas horas. Si fuera necesario, podrían recibir más ayuda durante las dos próximas excursiones al exterior. Durante la siguiente, los astronautas dedicarían algún tiempo, al final de su trabajo principal, a comenzar la reparación de la manta térmica que se hallaba parcialmente levantada sobre el motor izquierdo OMS. Danny Olivas graparía la manta a una adyacente, y usaría unas agujas para asegurarla a una loseta térmica.
Fyodor Yurchikhin, Oleg Kotov y Clayton Anderson dedicaron parte de su jornada a trasladar suministros traídos por el Atlantis. Este último, además, continuó su fase de familiarización con su nuevo hogar.
Kotov y Yurchikhin tuvieron que seguir afrontando los problemas técnicos encontrados en los ordenadores del segmento ruso de la estación. La situación empezaba a ser seria. Ahora mismo, los giroscopios americanos controlaban la orientación de la estación, pero no eran suficientes, porque cuando se saturan, deben ser reinicializados y mientras tanto algún sistema de propulsión debe ocuparse del control. Ahora esta tarea la realizaba el Atlantis. Los ordenadores rusos controlan el sistema de propulsión de su segmento, y son esenciales para esta tarea cuando el transbordador ya no esté. Sin ellos, la ISS no puede ser gobernada. El hecho de que los tres ordenadores, que actúan al unísono y se ponen de acuerdo entre sí, estuviesen sufriendo los mismos problemas sugería que había cambiado algo en el entorno que los estaba afectando. Obviamente, la adición del nuevo segmento americano podría tener su influencia. Los técnicos desconocían aún cuál podía ser la dificultad, sin embargo. Ni siquiera su reinicialización permitía recuperarlos. Se habló de algún episodio de radiación anormal, pero los ingenieros apostaban ahora por un problema en la alimentación eléctrica, o en el propio entorno eléctrico de la estación, modificado por la presencia de los nuevos paneles solares. Los ingenieros rusos trabajaban contrarreloj, pero sin satélites de comunicaciones, debían esperar a que la estación pasase sobre sus estaciones de seguimiento para poder trabajar con los equipos, dificultando las operaciones de recuperación. Lo que estaba claro era que el Atlantis no podía dejar la estación en la presente configuración. Por eso, la NASA ordenó medidas de ahorro de combustible, para que el transbordador pudiese prolongar su estancia un poco más y proporcionar el control de orientación necesario. Si no se resolviese el problema, el complejo podría tener que ser abandonado, ya que sin la adecuada orientación, no es posible generar la electricidad suficiente. Además, los ordenadores rusos gobiernan algunos sistemas esenciales, como la producción de oxígeno y la retirada del CO2 de la atmósfera, que aunque pueden ser operados manualmente, obligarían a la tripulación a un desgaste adicional considerable. Durante las próximas horas, los controladores rusos podrían intentar alimentar sus ordenadores sólo con la energía generada por los paneles de los módulos Zarya y Zvezda, aislándolos de la electricidad estadounidense. Pero el problema aún debería ser resuelto, porque el sistema ruso no produce suficiente energía para todos los sistemas activos.
Los astronautas del Atlantis y de la estación espacial internacional pasaron una jornada muy ocupada el 14 de junio. Debían continuar plegando el panel solar del segmento P6, y preparar el tercer paseo espacial, previsto para el viernes 15. Durante la noche, los astronautas fueron despertados por una falsa alarma de incendios en el módulo Zarya, debido a las tareas de reparación que se estaban realizando remotamente sobre los ordenadores rusos. El día de trabajo de la tripulación se inició una hora más tarde de este suceso. Clayton Anderson, Rick Sturckow, Lee Archambault y Suni Williams dedicaron toda su atención a proseguir con el cierre del panel solar. Se consiguió plegarlo otras tres secciones, y se dejó todo a punto para continuar durante la próxima salida extravehicular.
Al mismo tiempo, Jim Reilly y Danny Olivas, protagonistas de esta salida, revisaron los procedimientos que deberían llevar a cabo el viernes, incluyendo el intento de reparación de la manta térmica que se despegó durante el lanzamiento y que se halla sobre la superficie del motor OMS izquierdo. Finalmente, esa sería su primera tarea, que debería durar unas dos horas. A continuación, se dirigirían hacia el segmento P6, donde ayudarían al plegado de las restantes secciones del panel solar (aproximadamente la mitad quedaban pendientes).
Los ingenieros en la Tierra habían trabajado duro durante las últimas horas para resolver el problema de los ordenadores rusos, de los cuales depende el funcionamiento de la estación espacial. Los técnicos consiguieron que funcionaran de forma intermitente, recibiendo telemetría, pero la solución definitiva seguía pendiente. Estaban intentando comprender por qué razón los ordenadores se cuelgan y se apagan, sin que su reinicialización solucione el problema. Las últimas investigaciones señalaban que las fuentes de alimentación de dichos ordenadores son muy sensibles al "ruido". Aunque no circula electricidad hacia la estación desde el nuevo segmento S3/S4, la conexión física del circuito podría estar proporcionando la inestabilidad detectada. Los astronautas cooperarían en la medición de estas condiciones con un osciloscopio, y en la localización de interferencias electrónicas. Se intentaría aislar los nuevos paneles solares del segmento ruso, y ver si ésa era la fuente de los problemas.
Los principales objetivos de la tercera excusión extravehicular serían la reparación de la ya famosa manta térmica y asistir en la continuación del plegado del panel solar en el segmento P6. Los protagonistas de la "EVA" serían Jim Reilly y John "Danny" Olivas, quienes pasaron la noche en el interior del módulo Quest, a presión reducida, para facilitar la purga del nitrógeno de su sangre. Una vez vestidos con sus trajes espaciales, ambos astronautas cogieron sus herramientas y abrieron la escotilla exterior (17:24 UTC del 15 de junio). Permanecerían fuera un total de 7 horas y 58 minutos, y completarían todas las tareas asignadas.
Situado en el extremo del brazo robótico, Olivas se pasó dos horas trabajando sobre la manta térmica, que se soltó parcialmente durante el despegue, sobre el motor OMS izquierdo. El astronauta situó en su posición original la manta, y la grapó con cuidado. Mientras tanto, su compañero Reilly instaló una válvula de descarga de hidrógeno, que se empleará cuando el nuevo sistema de generación de oxígeno, en el módulo Destiny, empiece a operar. Dicho sistema producirá oxígeno a partir de la electrólisis del agua, y deberá eliminar el hidrógeno, que es el otro subproducto.
Completados estos objetivos, Reilly y Olivas se acercaron al segmento P6, donde supervisaron los esfuerzos desde el interior de sus compañeros, que ordenaron el cierre de las últimas secciones del panel solar SAW-2B. Cuando llevaban 7 horas y 15 minutos de salida extravehicular, el panel quedó por fin dentro de su caja, asegurado para cuando el segmento sea trasladado a su destino definitivo. Los dos astronautas regresaron al interior del módulo Quest y cerraron la escotilla a la 01:18 UTC del 16 de junio.
Mientras, en la Tierra, los ingenieros rusos continuaban trabajando para solucionar los problemas con el esencial sistema informático de la estación. Tras mucho estudio, se llegó a la conclusión de que existía un problema en un interruptor de la alimentación de los ordenadores rusos. Los astronautas realizaron un "puente", evitando el uso de dicho interruptor, y los ordenadores volvieron a ser encendidos con éxito. En las siguientes horas y días, el centro de control ruso empezó a reactivar algunos de los sistemas controlados por ellos, como los generadores de oxígeno y eliminación de CO2, navegación, etc. También se reanudaría la comunicación entre los ordenadores rusos y los estadounidenses. Lo que parece evidente es que el cambio paulatino experimentado por el complejo orbital, modifica de un modo no del todo previsto a su entorno eléctrico-espacial, y ello afecta a algunos equipos.
Sunita Williams batió el récord de estancia en el espacio para una mujer mientras dormía. Lanzada el 9 de diciembre, la americana superó el 16 de junio los 188 días y 4 horas del récord anterior, establecido por Shannon Lucid en la estación Mir, en 1996. Aún acumulará algunos días más hasta el momento de su retorno a la Tierra, esta semana.
Toda la tripulación participó en una conferencia de prensa, durante la cual los periodistas de la Tierra pudieron preguntar a los astronautas todo lo referente a su estancia en órbita. También se continuó la transferencia de artículos entre el Atlantis y la ISS, y viceversa, y Forrester y Swanson empezaron a preparar la cuarta salida extravehicular de la misión.
Esta se inició a las 16:25 UTC del 17 de junio. Lo primero que hicieron los astronautas fue instalar una plataforma para una cámara de televisión en el segmento S3. Después fueron a la intersección entre el S3 y el S4, y verificaron la configuración del dispositivo DLA-2, que había dado problemas durante un paseo anterior. Finalmente, eliminaron los seis últimos anclajes de la articulación SARJ, que así podrá rotar para que los nuevos paneles solares puedan seguir el movimiento del Sol en el espacio.
El próximo objetivo fue quitar varios topes en los raíles que empleará la vagoneta Mobile Base System, en el segmento S3/S4, para que éste pueda desplazarse por ellos en el futuro. Finalizando así las tareas previstas para esta misión, los astronautas adelantaron algo de trabajo, incluyendo la instalación de un cable para la red informática, en el nodo Unity, la apertura de la válvula de hidrógeno colocada dos días antes en el Destiny, y la sujeción de un par de paneles protectores contra impactos en el módulo de servicio Zvezda.
La salida, la número 87 efectuada hasta la fecha en la estación espacial, la número 59 producida desde el interior de ella, y la número 36 desde el módulo Quest, finalizó a las 22:54 UTC.
El lunes sería un día de descanso, después de las intensas jornadas precedentes. Si las pruebas con los propulsores rusos tienen éxito, y el Atlantis ya no resulta necesario para esta tarea de control cuando los giroscopios se saturen o haya que hacer maniobras de evasión, la misión conjunta habrá finalizado. Se despedirán las dos tripulaciones y las escotillas se cerrarán. El transbordador se separará de la ISS hacia las 14:42 UTC del 19 de junio. Si hay problemas con los ordenadores, la separación podría retrasarse un día más.
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