Telescopios en la estratosfera
(NC&T) Robert Fesen, profesor de astronomía del Dartmouth College, aprecia la labor del telescopio Hubble de la NASA, y reconoce que ha demostrado ser un grandioso observatorio astronómico desde que fue lanzado en 1990. Sin embargo, también cree que puede haber un modo muchísimo más barato de obtener imágenes nítidas de estrellas y galaxias que no requiera viajes espaciales o equipos de astronautas para ponerlos en servicio o repararlos.
Fesen ha presentado un informe en el que aboga por el uso astronómico de aeronaves estacionarias de gran altitud desarrolladas recientemente para usos militares y de telecomunicaciones. Sugiere que ha llegado el momento de desarrollar y lanzar lo que él llama un "Hubble Junior", es decir un telescopio de tamaño relativamente modesto pero ubicado en una de esas plataformas estratosféricas, para realizar observaciones astronómicas.
Como se ha dicho, mucha de la tecnología básica para hacerlo posible ya existe. Por tanto, según Fesen, conviene comenzar a pensar seriamente sobre la posibilidad de hacer astronomía óptica de gran calidad, como la realizada en el Hubble, pero en altitudes estratosféricas, como las típicas a las que vuela el avión U2, y al coste de unos pocos millones de dólares en lugar de varios miles de millones.
Hace seis años, Fesen y algunos colegas de la NASA, la Universidad Johns Hopkins y el Instituto de Investigación del Sudoeste, hicieron un estudio de viabilidad sobre el tema. Determinaron que era posible, siempre y cuando la carga útil (la electrónica, el espejo para el telescopio y algunos otros sistemas) no fuesen demasiado pesados. Desde entonces, la tecnología ha avanzado mucho, haciendo que la idea de usar una aeronave de gran altitud como observatorio astronómico estratosférico se convierta en una posibilidad real.
 | | Posible catamarán capaz de transportar a un telescopio. (Foto: Southwest Research Institute y Dartmouth College) |
Una aeronave posible sería, por ejemplo, un globo propulsado por hélice. Dos dirigibles, o globos de tipo Zeppelin, unidos en forma de catamarán y alimentados con energía solar, conformarían una aeronave capaz de volar a altitudes de entre 22 y 26 kilómetros, o cerca del doble de la altitud a la que vuelan los aviones comerciales. Un telescopio con un espejo de metro, o metro y medio, ubicado a esas altitudes podría llegar a tener tan sólo un 5 por ciento de la atmósfera terrestre interponiéndose entre él y el espacio, lo que le permitiría obtener imágenes de muy alta resolución de planetas, estrellas y galaxias.
El telescopio Hubble captura bellas y nítidas imágenes desde la órbita de la tierra. Pero el Hubble Junior, a una altitud de 25 kilómetros, o sea por encima de las nubes y de otros fenómenos meteorológicos que constituyen un grave problema para los telescopios terrestres, también podría obtener imágenes claras como lo hace el Hubble.
Un Hubble Junior con espejo de un metro, aunque no tan potente como el verdadero Hubble, podría complementar las aportaciones de su hermano mayor al conocimiento humano del firmamento. Y ya que puede ser más preciso y simple de manejar por su cercanía a casa, el Hubble Junior podría reaccionar más rápido ante la aparición de supernovas, encuentros cercanos de la Tierra con asteroides, y otros eventos astronómicos fugaces.
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