Simulan con precisión la apariencia de la corona solar durante un eclipse
(NC&T) La investigación, financiada por la NASA y la Fundación Nacional para la Ciencia (NSF por sus siglas en inglés), marca el comienzo de una nueva era en la predicción de la "meteorología espacial".
La turbulenta corona solar está "hilada" con campos magnéticos generados bajo la superficie visible del Sol. La evolución de estos campos magnéticos causa violentas erupciones y tormentas solares.
Como una cinta de caucho que fuese retorcida hasta el límite, los campos magnéticos solares súbitamente se "rompen" abandonando su forma para pasar a otra, mientras miles de millones de toneladas de plasma son arrojadas hacia el espacio, a millones de kilómetros por hora, en lo que los científicos llaman una "eyección de masa coronal" (CME por sus siglas en inglés). O, en otros casos, el campo magnético explota como una llamarada solar con la fuerza de hasta mil millones de bombas atómicas de 1 megatón.
Cuando apuntan hacia la Tierra, las erupciones solares y las CMEs pueden interrumpir el funcionamiento de satélites, sistemas de comunicaciones y redes de suministro eléctrico.
 | | Fotografía compuesta de tres imágenes, que muestra el eclipse del 29 de marzo. (Foto: Williams College Eclipse Expedition) |
Saber que un huracán se nos viene encima no resulta de gran utilidad si la advertencia sólo nos da una hora para prepararnos o para escapar. Esa es la situación en la que estamos ahora con la "meteorología" espacial. Tener la habilidad de determinar la estructura del viento solar desde su fuente (el Sol) dará a los científicos el tiempo que necesitan para hacer predicciones de meteorología espacial verdaderamente útiles.
Al simular con precisión el comportamiento de la corona, los científicos esperan poder predecir cuándo se producirán llamaradas y CMEs, de la misma manera que los servicios de meteorología convencional usan simulaciones informáticas de la atmósfera de la Tierra para predecir cuándo se producirán tormentas eléctricas o huracanes.
El modelo de la corona fue elaborado sobre la base de observaciones hechas desde naves espaciales de la actividad magnética en la superficie del Sol, que afecta a la forma y al comportamiento de la corona, ubicada por encima de ella.
Durante un eclipse total de sol, la Luna bloquea la luz que llega directamente del Sol, así que la corona, mucho menos brillante, se hace visible, semejando un velo de encaje blanco rodeando el disco negro de la Luna. Esas son las únicas ocasiones en que la corona resulta visible desde la Tierra sin tener que recurrir a instrumentos especiales.
Ya que la corona siempre está cambiando, cada eclipse se ve diferente. Las fotografías simuladas obtenidas del modelo informático de la corona son muy similares a fotos reales del eclipse, reforzando la idea de que el modelo puede ser de gran utilidad para predecir con fiabilidad eventos de meteorología espacial.
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