Formación planetaria y astros que sobreviven a colisiones
Los cuatro planetas rocosos o "terrestres" (Mercurio, Venus, Tierra y Marte) son productos de un período inicial, que duró decenas de millones de años, de violentas colisiones entre cuerpos planetarios de diferentes tamaños. Por regla general, se ha tendido a considerar estos eventos en términos de acreción de nuevos materiales y otros efectos sobre el planeta impactado, mientras se le prestaba poca atención al cuerpo "impactor" (por definición, se considera "impactor" al menor de los dos cuerpos que colisionan).
Pero cuando los planetas colisionan, no siempre acaban pegados. Cerca de la mitad de las veces, el cuerpo planetario menor rebota. Y cuando lo hace, aunque conserve su independencia como astro, sufre sin embargo espectaculares cambios.
Los restos no absorbidos de estos impactores pueden encontrarse en el cinturón de asteroides, y también entre los meteoritos (fragmentos de otros cuerpos planetarios) que han caído a la superficie de la Tierra. Incluso Mercurio pudo haber sido un cuerpo impactor de esa clase, que no fue atrapado pero perdió muchas de sus capas exteriores, lo que le dejó con un núcleo relativamente grande y una corteza y un manto delgados.
Erik Asphaug, profesor de ciencias de la Tierra en la Universidad de California en Santa Cruz (UCSC), y el investigador de postgrado Craig Agnor, usaron potentes ordenadores para llevar a cabo simulaciones en diferentes escenarios, desde roces hasta golpes directos entre planetas de tamaños comparables. Quentin Williams, coautor del estudio y profesor de ciencias de la Tierra en la UCSC, analizó los datos obtenidos en estas simulaciones en cuanto a sus efectos sobre la composición y estado final de los objetos remanentes.
Los investigadores encontraron que incluso los encuentros cercanos en los cuales dos objetos no colisionan pueden afectar severamente al cuerpo menor.
Cuando dos cuerpos masivos pasan cerca uno del otro, las fuerzas gravitatorias arrancan material e inducen otros cambios físicos de gran magnitud, como descompresiones, y fusiones, provocando a veces incluso la aniquilación del objeto más pequeño.
Un planeta ejerce una enorme presión sobre sí mismo por su propia fuerza de gravedad, pero el tirón gravitatorio de un cuerpo mayor que pasa cerca de él puede causar que la presión se reduzca precipitadamente. Los efectos de esta despresurización pueden ser explosivos.
Lo que sucede cuando un planeta se descomprime un 50 por ciento es algo que los científicos aún no comprenden bien. Pero se sabe que el fenómeno puede hacer que tengan lugar notables cambios químicos y físicos, produciéndose materiales de extrema complejidad.
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