Astronomía

La supernova que no se resigna a desvanecerse


Usando el observatorio espacial XMM-Newton de la Agencia Espacial Europea (ESA), un equipo de astrónomos ha descubierto que esta supernova, llamada SN 1979C, no muestra ninguna señal de desvanecimiento. Los científicos pueden documentar la historia única de la estrella, antes y después de la explosión, estudiando anillos de luz dejados por la explosión, de modo similar a cómo los botánicos cuentan anillos en un tronco de árbol para estudiar su historia.

Entre los muchos hallazgos únicos figura la historia del viento estelar de la estrella, incluso de hasta 16.000 años antes de la explosión. Tal información no se conoce ni de nuestro propio Sol. Los astrónomos también podrían medir la densidad del material alrededor de la estrella, otro logro pionero. El misterio que perdura, sin embargo, es cómo esta estrella pudo desvanecerse en luz visible permaneciendo en cambio tan radiante en rayos X.

Las estrellas masivas explotan cuando se quedan sin combustible nuclear para quemar. Las estrellas con más de 10 veces la masa de nuestro Sol explotan en un evento llamado "supernova de núcleo colapsante". Sin combustible, y por tanto sin energía para soportar su propia fuerza de gravedad, tales estrellas se hunden sobre sí mismas. El núcleo alcanza una densidad crítica, y mucha de la materia colapsante es arrojada en sentido inverso hacia el espacio por poderosas ondas de choque.

Las supernovas pueden eclipsar una galaxia entera y son a menudo vistas fácilmente en galaxias cercanas con telescopios simples de aficionados. Las supernovas suelen caer a la mitad de su luminosidad inicial después de unos diez días, y se desvanecen regularmente después de eso, con independencia de la longitud de onda.

Extinción supernova
La supernova SN 1979C se halla a las 7 en punto, en esta imagen de rayos-X (Foto: ESA/NASA/Immler et al)
SN 1979C se ha desvanecido en la franja óptica en un factor de 250, volviéndose apenas visible con un buen telescopio de aficionado. En rayos X, sin embargo, esta supernova es todavía el objeto más luminoso en su galaxia anfitriona, la M100, en la constelación de la Cabellera de Berenice.

Identificando la historia del cuerpo estelar que creó a SN 1979C, el equipo encontró que esta estrella, unas 18 veces más masiva que nuestro Sol, produjo feroces vientos estelares. Este material fue lanzado al espacio paulatinamente, creando anillos concéntricos alrededor de la estrella.

Los rayos X- producidos después de la explosión cuando la onda de choque de la supernova alcanzó al viento estelar y lo calentó a una temperatura de varios millones de grados, iluminaron 16.000 años de actividad estelar.

El análisis detallado ha sido posible sólo porque SN 1979C no se ha desvanecido aún. Los científicos tienen 25 años de datos en una variedad de longitudes de onda, desde las ondas de radio hasta los rayos X, pasando por el espectro óptico y el ultravioleta. Se especula con que la abundancia de viento estelar ha proporcionado amplio material para mantener a SN 1979C resplandeciendo de forma tan intensa.


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