Astronomía

Informe ISS/STS-114


Tras las dificultades experimentadas con un sensor del tanque de combustible que obligaron a cancelar el primer intento de lanzamiento, los ingenieros pasaron toda la semana intentando resolver la cuestión. Su origen, no del todo aclarado, podría estar relacionado con interferencias electromagnéticas en la circuitería electrónica del sensor. Eliminadas dichas interferencias, la NASA confirmó que el Discovery volvería a intentar despegar el 26 de julio. Durante la cuenta atrás, sin embargo, se prestaría especial atención a la unidad, y sólo se procedería con el lanzamiento si ésta no mostraba síntomas anómalos.

Afortunadamente, la cuenta prosiguió con normalidad. Los siete astronautas (la comandante Eileen Collins, el piloto Jim Kelly y los especialistas de misión Soichi Noguchi -de la agencia japonesa AJXA-, Steve Robinson, Andy Thomas, Wendy Lawrence y Charlie Camarda), ocuparon sus puestos en el interior del Discovery y, exactamente a la hora prevista, las 14:39 UTC del 26 de julio, partían hacia el espacio.

La NASA había emplazado numerosas cámaras para realizar un seguimiento de todo el ascenso, tanto en el propio vehículo como en aviones especiales de gran altitud, que enviarían imágenes de alta resolución. También se instalaron radares suplementarios en tierra. El objetivo sería documentar cualquier desprendimiento de espuma procedente del tanque externo.

Algunas de las imágenes, como las obtenidas por los aceleradores sólidos, no estarían disponibles hasta su recuperación en alta mar, pero las procedentes de una cámara instalada en el tanque externo y dirigida hacia la base del transbordador, llegarían hasta los espectadores en directo. Espectaculares y preocupantes, dichas imágenes mostraron primero la separación de los aceleradores SRB, aparentes impactos sobre algunas losetas negras en la panza del transbordador, y finalmente el desprendimiento de un fragmento grande de espuma que no llegó a chocar contra el Discovery. Después, la cámara mostró la separación del tanque respecto a este último, algo jamás visto.

Calificada como experimental, la misión del Discovery intentaría certificar las mejoras de seguridad puestas en marcha desde la pérdida del Columbia. Un primer paso en este sentido fue maniobrar para permitir fotografiar el estado del tanque externo. Estas fotografías posibilitarían posteriormente descubrir el origen del gran trozo de espuma térmica que se había desprendido. Noguchi y Thomas, apenas apagados los motores principales del Discovery, se encargaron de observar el enorme depósito con cámaras digitales de video y fotografía. Después, se abrieron las compuertas de la bodega del vehículo y éste fue configurado para actuar en órbita.

En la Tierra, un análisis preliminar de las imágenes llenó de preocupación a la dirección del programa. Primero, un pájaro chocó contra la punta del tanque externo durante el despegue. Después, al menos dos losetas térmicas negras de la base del transbordador parecían haber sido dañadas, una de ellas cerca de la compuerta del tren de aterrizaje delantero. Su apariencia blanca podría indicar que la loseta se había desprendido, aunque ello no se sabría hasta su examen posterior, cuando se averiguase la profundidad del orificio. Por otro lado, las medidas correctoras en el tanque externo no habían obviamente cumplido con su cometido, pues si bien no podía impedirse el desprendimiento de pequeños pedazos, se esperaba que al menos ello no ocurriese con algunos de los más grandes. El detectado por las imágenes de video, del tamaño de una maleta, tenía unas dimensiones intolerables, y de haber impacto en el Discovery podría haber causado un gran daño. Pendiente de más información, la NASA anunció que suspendería cualquier otro lanzamiento de un transbordador. El próximo objetivo sería determinar si el Discovery era seguro para regresar a la Tierra.

Debido a que hasta ahora no se habían incluido tantas cámaras en un vuelo, la NASA no sabe si el desprendimiento del fragmento grande de espuma térmica, que resultó pertenecer a una rampa aerodinámica (PAL), donde se protegen diversos cables y conductos, ha ocurrido con anterioridad. Es decir, el incidente podría ser aislado, o ser habitual. Lo sucedido, en una fase avanzada del vuelo, cuando la atmósfera es menos densa, reduce las posibilidades de que el fragmento pueda impactar contra el transbordador, pero el peligro sigue siendo patente.

Mientras la agencia estadounidense anunciaba un récord de visitas a su página web de TV (433.000 personas siguieron el lanzamiento de este modo), sus especialistas se esforzaban por comprender la información disponible hasta el momento. La tripulación sería informada más adelante, pero primero ésta debía contribuir a aclarar la situación con las próximas actividades previstas.

Reparación Discovery
El tanque externo fotografiado por los tripulantes del Discovery (Foto: NASA)
Tras una primera noche de sueño reparador, la tripulación inició uno de los experimentos más importantes. Thomas, Camarda y Kelly emplearon una pértiga de inspección (Orbiter Boom Sensor System), equipada con un láser y unida al brazo robótico del Discovery, para observar con detenimiento el escudo térmico de la nave, sobre todo el borde de las alas, el morro y la zona inferior, normalmente fuera de la vista de la tripulación. Los datos fueron transmitidos a la Tierra.

Los astronautas también empezaron los preparativos para el acoplamiento con la estación orbital internacional, y para el primer paseo extravehicular. En la ISS, Krikalev y Phillips, que habían seguido el despegue mediante un enlace de video directo, se prepararon asimismo para su papel en la maniobra de acercamiento del Discovery.

La astronave se colocó a la vista de la estación durante la mañana del 28 de julio. Antes de la aproximación final, Collins y su piloto situaron al Discovery en posición fija respecto a su objetivo, a unos 200 metros de distancia, permitiendo que los ocupantes de la ISS efectuaran una inspección fotográfica completa. Collins hizo rotar lentamente a su vehículo (Rendezvous Pitch Maneuver), exponiendo poco a poco toda su superficie térmica, que fue fotografiada por Krikalev y Phillips con cámaras de alta resolución. El giro, a una velocidad de tres cuartos de grado por segundo, proporcionó a los habitantes de la estación unos 93 segundos de observaciones de la zona inferior del transbordador.

Completada esta importante tarea, que ayudaría a los especialistas a determinar si existen daños en el sistema térmico del Discovery, éste se acercó al puerto de atraque del módulo Destiny (PM-2), y se unió a él a las 11:18 UTC. A las 12:50 UTC, se abrían las escotillas y las dos tripulaciones celebraban el encuentro. Ningún otro transbordador había visitado la ISS desde finales de 2002.

Krikalev y Phillips proporcionaron a los recién llegados los habituales informes de seguridad. Sin perder demasiado tiempo, Kelly y Lawrence, con la ayuda de Phillips, operaron el brazo robótico de la estación, el Canadarm-2, para que éste levantara el Orbiter Boom Sensor System y lo conectara al brazo de la lanzadera. Con la presencia del complejo orbital, éste último no podía efectuar la operación por sí solo. A continuación, Camarda y Thomas lo movieron para efectuar otra inspección. Robinson y Noguchi, mientras tanto, prosiguieron los preparativos para su primera salida al exterior, que se efectuaría el sábado.

Durante una entrevista con periodistas en la Tierra, Collins y Thomas declararon su decepción ante las noticias de que se habían producido desprendimientos del tanque externo durante el despegue. Se mostraron sin embargo confiados en que su nave no había sufrido daños importantes.

Durante el primer día de operaciones conjuntas, Lawrence y Kelly utilizaron el Canadarm-2 para elevar desde la bodega del Discovery el módulo logístico Raffaello (MPLM), cargado con suministros, y conectarlo a un lado del módulo Unity. El viernes 29, las escotillas entre el Raffaello y el Unity quedaron abiertas y se empezó la descarga.

Por su parte, Kelly y Phillips unieron el extremo del brazo Canadarm-2 a la plataforma Mobile Base System, desconectándolo al mismo tiempo del módulo Destiny. Con sus cámaras realizaron inspecciones del sistema térmico del Discovery. Además, Camarda y Kelly usaron el brazo del Discovery para observar seis zonas concretas con el Orbiter Boom Sensor System. Según los expertos, ninguna región del transbordador había sufrido un daño serio, pero los análisis continuaban.

El próximo paso sería el primer paseo espacial. Se cerró la escotilla entre el Discovery y la estación y se redujo la presión interna de la cabina para facilitar la aclimatación de los astronautas, quienes debían respirar oxígeno puro para purgar de nitrógeno su sistema sanguíneo.

Steve Robinson y Soichi Noguchi pasaron 6 horas y 50 minutos fuera del Discovery. Su labor principal fue probar sistemas de reparación de losetas térmicas y la mejora del sistema de control de orientación de la estación.

Krikalev y Phillips habían desconectado el Canadarm-2 del Mobile Base System y lo habían reconectado al módulo Destiny. Jim Kelly y Wendy Lawrence lo usarían a partir de entonces para ayudar a instalar el sistema de sujeción ESPAD de la plataforma de almacenamiento exterior ESP-2, en el módulo Quest.

Robinson y Noguchi pasaron la primera hora preparando sus herramientas. Después, se acercaron a una zona de la bodega del Discovery donde se habían colocado losetas térmicas de varias clases, simulando daños de diversos tipos, los cuales tratarían de reparar. Utilizaron dos técnicas distintas: el EWA (Emittance Wash Applicator) y el NOAX (Non-Oxide Adhesive eXperimental).

Finalizada esta tarea, los dos astronautas instalaron la base ESPAD y cables asociados, y redirigieron cables eléctricos del giroscopio número 2 (CMG-2). Este último dispositivo había tenido problemas en su fuente de alimentación, que así fue reparada. Un nuevo giroscopio CMG-1 deberá ser instalado durante el segundo paseo extravehicular.

A pesar de que la salida había comenzado un poco tarde, Robinson y Noguchi tuvieron tiempo de adelantar algunas tareas antes de regresar al interior del Discovery. Por ejemplo, se fotografió una zona de la cabina del vehículo y se desmontaron un par de experimentos de materiales, cuyos resultados se llevarán a la Tierra.

Una vez en el interior del transbordador, los dos astronautas se libraron de sus trajes, se represurizó la cabina del Discovery a la misma presión que la ISS y se abrieron las escotillas. Se reanudó así el traslado de suministros desde el Shuttle hacia la estación.

Kelly y Camarda continuaron usando el brazo robótico para observar siete zonas del sistema térmico. Ninguna de ellas mostró daños que pusieran en peligro el retorno a casa. De hecho, sólo se apreciaron 25 golpes, de los 145 habituales. Los expertos, no obstante, continuaban analizando los bordes de las alas. La NASA, además, anunció la prolongación en 24 horas del período de estancia del Discovery junto a la ISS. Esto permitiría aumentar hasta 17 el número de bolsas de agua que serían transferidas al complejo. El agua es producida por las células de combustible del Discovery, como subproducto en la generación de electricidad.

El domingo 31 de julio transcurriría básicamente entre traslados de material y suministros, mientras se efectuaban los preparativos para el segundo paseo espacial. Un total de 6 toneladas de carga útil habrán sido transferidas del Discovery a la estación al final de la misión. Otras 3 toneladas y media regresarán a la Tierra, incluyendo el giroscopio GMG-1 antiguo.

Los analistas se encuentran examinando la situación de dos zonas en particular del sistema térmico, el morro delantero y los bordes de las alas. Para impedir que los gases calientes entren en los estrechos espacios entre las losetas, se usa material de relleno. Los expertos han descubierto que dos de estos rellenos muestran una cierta protuberancia anómala. Si ello pudiera afectar a su rendimiento durante la reentrada, los astronautas podrían tener que realizar un paseo espacial para solucionar el problema.

En caso de que se descubrieran daños demasiado importantes antes del retorno a la Tierra, la NASA podría decidir mantener el Discovery unido a la estación internacional, y lanzar el Atlantis en una misión de recogida de los astronautas. No obstante, sería obvio el riesgo que correría este transbordador y su mínima tripulación, ante la posibilidad de que puedan volver a ocurrir desprendimientos potencialmente peligrosos.


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