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La supercola de la formación planetaria

(NC&T) Hasta ahora se consideraba que la gravedad era el candidato principal para explicar cómo la materia se reúne para formar objetos cada vez mayores. Pero los vientos estelares, la radiación y las partículas procedentes de las estrellas jóvenes habrían impedido la formación de estos cuerpos de no mediar otro componente hasta ahora poco conocido. Durante el primer millón de años después del nacimiento de una estrella, su viento estelar barrería todo el polvo si no fuera porque algo ayuda a mantenerlo unido tras los contactos iniciales.

Según los científicos del Pacific Northwest National Laboratory, estas partículas de polvo de un micrón de diámetro consiguen formar pequeñas "bolas de nieve sucias" gracias a la participación del hielo molecular, que actúa como pegamento y permite su rápido crecimiento.

La presencia del hielo es necesaria. Los cálculos indican que dos partículas de polvo chocando entre sí no se unen, sino que rebotan como dos bolas de billar, explica James Cowin.

Muchos de los granos de polvo pre-planetarios estaban cubiertos o estaban compuestos en su mayor parte por hielo de agua, que se había condensado a temperaturas cercanas al cero absoluto (de 5 a 100 grados Kelvin). Evidencias de un sistema solar helado lo tenemos en los cometas y en planetas y lunas más allá de la órbita de Júpiter.

Formación de planetas
Simulación del impacto y rebote de partículas de cerámica sobre una superficie esponjosa de hielo (Foto: PNNL)
No estamos hablando del hielo que sacamos del congelador, en nuestra nevera, o que encontramos en la ventana en invierno. A temperaturas tan extremadamente frías como las que existen en el espacio interestelar, el hielo procedente de vapor depositado se polariza eléctricamente de manera espontánea. Esto produce fuerzas eléctricas que hacen que los granos de hielo se unan entre sí como imanes.

Por otro lado, este tipo de hielo posee una propiedad llamada inelasticidad mecánica, que evita que las partículas reboten fácilmente. Con el paso del tiempo, las bolas irían creciendo, resistiendo posteriores impactos y creando, con la ayuda de la gravedad, las piezas básicas que darían lugar a los planetas.


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