Arqueología

Ponen en duda la conservación de tejidos blandos de dinosaurios


(NC&T) "Creí que habían sido encontrados tejidos blandos conservados, pero he tenido que cambiar de opinión", explica Thomas Kaye, un investigador del Museo Burke de Historia Natural y Cultura en la Universidad de Washington. "Hay que ir hacia donde nos conduce la ciencia, y a mí la ciencia me lleva a considerar que esto es una biopelícula bacteriana".

La conclusión de la investigación original llevó a anunciar el descubrimiento de vasos sanguíneos y lo que aparentaban ser células enteras dentro de hueso fósil de un Tyrannosaurus rex.

Sin embargo, ahora Kaye y sus colaboradores afirman que lo que realmente estaba dentro del hueso del T. rex era una biopelícula creada por bacterias que cubrieron los espacios vacíos que una vez fueron ocupados por vasos sanguíneos y células.

Los coautores del nuevo estudio son Gary Gaugler de Microtechnics Inc., en Granite Bay, California, y Zbigniew Sawlowicz de la Universidad Jagielloniana en Polonia.

Tejidos blandos de dinosaurios
Las flechas indican biopelículas. (Foto: Thomas Kaye)
Los investigadores encontraron que las estructuras que se habían identificado previamente como restos de células sanguíneas, debido a la presencia de hierro, eran en realidad estructuras llamadas framboides, esferas minerales microscópicas que contienen hierro. El equipo de investigación halló esferas similares en diversos fósiles de distintas épocas, incluyendo a un animal marino extinto. En éste, encontraron las esferas en un lugar donde el hierro que contienen no pudo haber tenido relación alguna con la presencia de sangre.

Los investigadores determinaron que estas estructuras eran demasiado comunes para ser tejido excepcionalmente bien conservado.

Como parte de su estudio, los científicos también disolvieron hueso en ácido, como se había hecho anteriormente, y encontraron las mismas estructuras de tejidos blandos. Sin embargo, llevaron a cabo una comparación utilizando espectroscopia infrarroja de masas y determinaron que las estructuras estaban más estrechamente relacionadas con las biopelículas modernas que con el colágeno moderno, una proteína extracelular asociada a los huesos. La datación mediante radiocarbono situó su origen alrededor del año 1960.

Usando un microscopio electrónico, los investigadores vieron recubrimientos en las paredes de canales vasculares que contenían burbujas de gas, las cuales asociaron con la presencia de bacterias que producen metano. Además, examinaron unas estructuras parecidas a diminutas grietas dentro de los canales vasculares y constataron que eran en realidad pequeños canales. El análisis utilizando una gran amplificación de imagen reveló que los canales tenían fondos redondeados y se conectaban entre sí, rasgos que indican que fueron creados de forma orgánica, presumiblemente por bacterias que se movían en una solución muy densa.





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