Arqueología

El problema del azufre en barcos que estuvieron hundidos en el mar mucho tiempo


(NC&T) El Vasa se hundió en el puerto de Estocolmo en su viaje inaugural en 1628, y fue recuperado en 1961. Este barco, impresionantemente restaurado, está expuesto en el Museo Vasa en Estocolmo. Actualmente, unos 2.000 precipitados de sales de sulfatos ácidos se han registrado en las estructuras de madera del barco como resultado de la formación del ácido sulfúrico. Los contaminantes sulfúricos son una preocupación constante a la hora de conservar la madera rescatada en el mar por los arqueólogos.

El estudio efectuado por la investigadora Yvonne Fors en la Universidad de Estocolmo profundiza en el proceso y en las consecuencias, y propone algunos remedios para estos efectos perniciosos.

El agua de mar en el sitio donde se hundió el Vasa alcanzó un alto grado de contaminación con el paso del tiempo. El proceso de degradación al que las bacterias sometieron a los desechos orgánicos presentes en el agua y procedentes de la ciudad cada vez más poblada, consumió la mayor parte del oxígeno en el agua. El sulfuro de hidrógeno fue producido por cierta clase de bacterias, y trajo como consecuencia la acumulación de diferentes compuestos de hierro y azufre en la madera del barco hundido.

En el caso del Vasa, las altas concentraciones de azufre se hallan sólo en las capas superficiales de las cuadernas, mientras que en otros buques hundidos, como el Mary Rose en Portsmouth, Inglaterra, el azufre ha penetrado a través del casco. Hay más de dos toneladas de azufre en cada uno de ambos barcos, tal como subraya Yvonne Fors, quien ha estudiado cómo el azufre pasa del agua de mar a las cuadernas.

Es esencial averiguar todo lo que sea posible acerca de cómo y en qué puntos de la estructura los diferentes compuestos se acumulan, para así poder predecir su reactividad y la posibilidad de eliminarlos. Al parecer, los contaminantes de hierro y azufre sólo se pueden extraer parcialmente, ya que de otro modo se dañaría seriamente la madera, ya muy frágil después de su odisea. "Es importante mantener un clima estable en el museo para enlentecer el proceso", explica Fors. El alto nivel de acidez puede tener un efecto perjudicial a largo plazo en la resistencia de la madera, y esto debe limitarse.

Yvonne Fors ha llevado a cabo algunos experimentos iniciales prometedores para neutralizar el ácido en piezas sueltas del Vasa utilizando amoníaco gaseoso. Sin embargo, debe evaluarse cuidadosamente cualquier posible efecto secundario en la madera, antes de pasar a tratamientos completos.





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