Arqueología

El tigre dientes de sable sólo mordía con un tercio de la fuerza de un león actual


(NC&T) Científicos de la Universidad de Newcastle y la Universidad de Nueva Gales del Sur, ambas en Australia, han usado una técnica informática para indagar sobre la fuerza de mordedura y el mecanismo de alimentación del espantoso depredador.

La técnica, normalmente usada en el análisis de trenes, aviones y automóviles, permitió al equipo aplicar "ingeniería inversa" a diseños naturales para encontrar qué clase de fuerzas podía manejar una estructura como el cráneo de un Tigre Dientes de Sable.

"Los cráneos son mucho más complejos que la mayoría de las estructuras artificiales, y aplicar la técnica a un gran felino fósil requirió algunos trucos que los ingenieros no tienen que hacer normalmente", explica Colin McHenry, de la Universidad de Newcastle, uno de los autores del estudio.

Históricamente, se han propuesto diversas interpretaciones sobre cómo mataba el Smilodon. Los primeros investigadores pensaban que tenía una mordedura débil. Más recientemente, algunos sugirieron que la mordedura era fuerte.

Tigre dientes de sable
Se han localizado cristales naturales en estanques congelados, parecidos a los que podría haber en Marte. (Foto: Ron Peterson)
Usando el cráneo de un león moderno como objeto de comparación, el equipo determinó que el Smilodon tenía una mordedura relativamente débil, en torno a un tercio de la de un león de tamaño similar.

En una serie de pruebas, el equipo encontró que bajo la mayoría de las condiciones, el cráneo del Tigre Dientes de Sable se desenvolvía muy pobremente en comparación con el del león. Esto habría relegado al Tigre Dientes de Sable a una gama muy específica de comportamientos para el acto físico de matar.

Sin embargo, que su mordedura fuese débil comparada con la de un león no significa que el Smilodon no fuera un formidable depredador. Era sin duda un animal peligroso, y su fuerza modesta al morder quedaba compensada por otros de sus rasgos corporales.

El legendario felino tenía un cuerpo enormemente poderoso; perfecto para derribar presas grandes contra el suelo, y según los modelos utilizados por los investigadores, necesitaba hacer esto antes de intentar morder con suficientes garantías de éxito. La herida mortal la infligía probablemente en la garganta, porque resulta más fácil dominar y aniquilar a la presa de esta manera. Una vez clavados sus colmillos, la presa habría muerto casi al instante.


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