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El Velocirraptor tenía plumas
(NC&T) El espécimen fósil que el grupo examinó, fue un antebrazo de velocirraptor desenterrado en Mongolia en 1998.
Alan Turner (Museo de Historia Natural y Universidad de Columbia en Nueva York) es el autor principal del estudio.
Anteriormente, los indicios de plumas en los dinosaurios habían estado limitados a fósiles encontrados en un tipo particular de sedimento lacustre que favoreció la preservación de animales de cuerpo pequeño.
El velocirraptor estudiado en la presente investigación tenía cerca de un metro de altura, metro y medio de largo, y unos 14 kilogramos de peso. Poseía miembros delanteros relativamente pequeños, demasiado cortos comparados con los de un ave moderna, lo que indica que no le podían servir como alas funcionales y que por tanto era incapaz de volar. Los autores sugieren que quizá un antepasado del velocirraptor perdió su capacidad para volar, pero conservó las plumas. En el velocirraptor, éstas pudieron servirle para exhibirse, proteger sus nidos, controlar su temperatura, o ayudarle a efectuar maniobras mientras corría.
"Cuanto más aprendemos de estos animales, más nos convencemos de que en lo básico no hay diferencias entre ellos y las aves", destaca Mark Norell, conservador en la División de Paleontología del Museo Americano de Historia Natural, y coautor del estudio. "Si los animales como el velocirraptor estuvieran vivos hoy, nuestra primera impresión al verles sería la de que simplemente son aves muy inusuales".
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