Un fósil de pez reescribe la evolución de los mamíferos terrestres
(NC&T) El singular fósil fue descubierto en Kimberley, Australia Occidental. El equipo de investigación fue dirigido por John Long, jefe del área de ciencias del Museo de Victoria, y contó con la colaboración de Erich Fitzgerald y Tim Holland (Universidad de Monash).
Realizaron el descubrimiento al estudiar un fósil de 380 millones de años de antigüedad, perteneciente a un pez llamado Gogonasus, o pez gogo, nombre que le dieron por haber sido descubierto en Gogo Station, en Australia occidental.
El esqueleto fósil muestra que el cráneo del pez tenía en la parte superior de la cabeza grandes orificios para respirar, y, además, algo muy importante, se ha demostrado que poseía aletas musculares frontales con un húmero, un cúbito y un radio bien formados, los mismos huesos que forman parte del brazo humano.
"Este nuevo fósil prueba que los rasgos de los tetrápodos terrestres (vertebrados de cuatro patas), aparecieron mucho antes de lo que se pensaba en la historia evolutiva", declara Fitzgerald, un investigador de la facultad de geociencias de la Universidad de Monash. Esto significa que los humanos podemos rastrear nuestras raíces evolutivas, y las adaptaciones de nuestros ancestros para la vida terrestre, mucho más atrás en el tiempo, remontándonos hasta más de 380 millones de años en el pasado.
Este pequeño pez, el Gogonasus, parece ser, por tanto, la "madre" definitiva de todos los tetrápodos.
El Gogonasus es el nuevo fósil decisivo para desentrañar los misterios que encierra la fase más temprana de la transición desde los peces "diseñados" para la vida marina, hacia los tetrápodos "remodelados" para la vida terrestre, con una evolución posterior que incluye el auge y caída de los dinosaurios, el surgimiento de los mamíferos, y, finalmente, la aparición del Ser Humano.
"Los fósiles de Gogonasus plantean la posibilidad de que los tetrápodos no se originaran en el hemisferio norte, como se acostumbra a pensar, sino en Gondwana, el antiguo supercontinente del sur, y, específicamente, en Australia. Pero se necesita descubrir más fósiles en Australia para demostrar esto", apunta Fitzgerald.
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