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Las antiguas aves rapaces cazaban humanos

(NC&T) Los investigadores, dirigidos por W. Scott McGraw, profesor de antropología en la Universidad Estatal de Ohio, han llegado a esta conclusión después de estudiar más de 600 huesos de monos modernos. Han recolectado los huesos que suele haber debajo de los nidos de águilas coronadas africanas en la selva del Parque Nacional de Tai, en Costa de Marfil.

Las perforaciones y arañazos en muchos de los cráneos de monos han llevado a algunos investigadores a reconsiderar la lista de animales capaces de cazar a nuestros antepasados humanos.

Los resultados del presente estudio también pueden tener implicaciones importantes para el misterio que rodea la muerte de un antepasado humano que vivió hace aproximadamente 2,5 millones de años.

Unos arqueólogos descubrieron el cráneo de un niño simiesco de unos tres años y medio de edad en una cueva en África del Sur en 1924. Los investigadores creyeron que este niño, llamado el Niño de Taung (Australopithecus africanus), había sido muerto por un felino depredador. Pero McGraw ha señalado que las marcas de perforación en los cráneos de monos que él examinó detenidamente se parecen a las encontradas en el cráneo del Niño de Taung.

Aves rapaces
El científico examina un cráneo de mono con daños producidos por águilas. (Foto: Jo McCulty, Ohio State University)
Las águilas dejan perforaciones muy distintivas del pico y garras en la cara y en las cuencas de los ojos. Y el cráneo del Niño de Taung tiene estos mismos tipos de marcas de perforación.

La mejor manera de aprender sobre las presas cazadas por un águila es recoger los restos que están dentro o cerca del nido de la rapaz.

En el transcurso de tres años, los investigadores reunieron unos 1.200 huesos de animales tirados en los emplazamientos de 16 nidos de águila coronada africana. Poco más de la mitad de los huesos (669) pertenecieron a primates. El resto de los huesos eran de otros animales cazados por las águilas.

Los arqueólogos piensan que el Niño de Taung pesaba alrededor de 12 kilogramos. Los científicos creen que una rapaz de aproximadamente el mismo tamaño que un águila coronada africana moderna pudo haber matado al joven homínido.

Muchas personas pensaban que un águila de este tamaño no tendría bastante fuerza para levantar un primate del tamaño del Niño de Taung. Pero el que pueda o no izar su presa es irrelevante, porque las águilas no cazan y procesan sus presas de esa manera. Suelen desmembrar muy rápidamente a su presa, y entonces regresan con pedazos del cadáver al nido.

McGraw llevó a cabo el estudio con Catherine Cooke (Universidad Estatal de Ohio), y Susanne Schultz (Universidad de Liverpool).


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