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Primeros pobladores de Rapa Nui

(NC&T/UB) El estudio está firmado por los investigadores Emili González-Pérez, Pedro Moral, Esther Esteban, Marc Via, Clara García-Moro y Miquel Hernández del Departamento de Biología Animal de la UB.

Rapa Nui es el punto geográfico poblado más aislado de todo el planeta. La isla, que está anexionada a Chile desde el año 1888, fue ocupada probablemente entre los s. IV y V d.C. por navegantes procedentes de las Islas Marquesas o Mangavera, en uno de los procesos más recientes de la expansión humana en el Pacífico. La isla, que recibió el nombre de Te Pito o Te Henua (el ombligo del mundo) en la cultura polinésica, fue redescubierta por el navegante holandés J. Roggeveen el Día de Pascua de 1722. La población indígena estuvo al límite del colapso demográfico en 1877, cuando en la isla sólo quedaron 111 habitantes a causa de la presión colonizadora y el impacto de las epidemias acarreadas por los polinesios liberados de la esclavitud de las minas del Perú.

En el estudio, los autores han analizado una muestra poblacional de 88 habitantes originarios de Rapa Nui divididos en dos submuestras: una de 54 individuos que es representativa de los pobladores de la isla hacia el 1900, y otra de 34 individuos con ancestros de origen no-rapanui. Trabajar con una muestra subdividida permite hacer una progresión histórica de la evolución demográfica de la población: "Teníamos los datos genealógicos de todos los individuos analizados en el estudio -comenta el profesor Pedro Moral- y pudimos reconstruir su filogenia completa. Esto nos ha proporcionado una visión global de la población rapanui desde principios del s.XX, justo después de la caída demográfica de la población a finales del s. XIX".

En concreto, el estudio analiza un conjunto de 18 inserciones polimórficas Alu en los 176 cromosomas de la muestra de individuos nativos de Rapa Nui. Las inserciones Alu son elementos repetitivos derivados de transposones que se insertan de forma específica en diferentes puntos del genoma. El estudio de la presencia de inserciones Alu y su frecuencia en las diferentes poblaciones es una herramienta muy valiosa en los estudios de filogenia humana: formadas por unas 300 pb, las inserciones Alu no codifican proteínas y son marcadores muy estables que dan información precisa de las poblaciones ancestrales y de las posibles interacciones entre ellas. En el estudio, la muestra poblacional de Rapa Nui es comparada con 23 poblaciones de diferentes áreas geográficas: sudeste asiático, Polinesia, Australia y Nueva Guinea, América y Europa.

Éste es el primer estudio científico que hace un uso específico de las inserciones Alu para reconstruir el poblamiento del Pacífico y la Polinesia. Las inserciones Alu, según los autores, permiten diferenciar muy bien la variación genética entre los grandes grupos de amerindios, asiáticos y europeos, y aportan resultados más consistentes que muchos estudios previos publicados en la literatura científica con marcadores genéticos más tradicionales.

"Los polimorfismos Alu y su variación asociada -comenta Emili González-Pérez, doctorando en el Departamento- detectan la polaridad del cambio evolutivo y permiten obtener patrones a partir del análisis de las diferencias de frecuencias y su distribución entre poblaciones". Otros estudios de investigación genética de la población Rapa Nui estaban centrados en el estudio del ADN mitocondrial y el cromosoma Y. "Esos trabajos iniciales -continúa- apuntaban más hacia el modelo de la expansión neolítica rápida de la cultura del arroz desde el este de la China, Taiwán y Filipinas para explicar los primeros poblamientos polinésicos. Es la hipótesis que se conoce como Express Train to Polinesia. Con el tiempo, estos estudios también han introducido nuevas posibilidades y matices en el escenario del poblamiento humano en la Polinesia: por ejemplo, el modelo del Voyaging corridor, que postula un origen más antiguo, demográficamente más estable, en la región de las islas del sudeste asiático y de la Wallacea, y desligado inicialmente de una gran expansión poblacional neolítica".

Uno de los resultados más sorprendentes del estudio es la diversidad genética relativamente elevada en la población de principios del s.XX en Rapa Nui, tras la gran crisis demográfica de 1877. Era de esperar que la diversidad genética fuese muy reducida después de este gran "cuello de botella" poblacional, pero a posteriori la isla recibió aportaciones externas, básicamente de otras islas de la Polinesia, a través de indígenas de otros archipiélagos, liberados de la esclavitud americana a finales del s. XIX.

Para el profesor Pedro Moral: "Podemos extraer conclusiones sobre la historia concreta de la isla de Pascua. En la isla no se observa una reducción de la variabilidad genética, que sería esperable por el aislamiento geográfico y el descenso demográfico de finales del s.XIX. Al contrario, se observa una diversidad más alta de lo esperado. Este fenómeno es compatible con el mayor éxito reproductor relativo de los pocos esclavos de origen polinésico que llegaron a la isla de Pascua en el período de la crisis, y que estaría asociado a su mayor resistencia a infecciones. Por otro lado, si comparamos las dos submuestras del estudio, vemos que la población ha ido cambiando muy rápidamente a lo largo de este siglo. Un elemento clave en este cambio poblacional es la incorporación de genes de origen europeo, que se ha ido acelerando con el tiempo. Estamos hablando de una población inicial muy aislada geográfica y demográficamente, que ha tenido una aportación rica de variación genética durante el último siglo".

También a título de conclusión, el artículo destaca la importancia de aplicar una buena metodología muestral y de valorar la información de tipo histórico en los estudios genéticos sobre la evolución reciente de las poblaciones humanas. "Cuando se hace un estudio filogenético sobre poblaciones humanas -comenta Pedro Moral- es preciso distinguir bien entre lo que es la historia de los genes y la historia de las poblaciones". Para Emili González-Pérez, "Todos los sucesos que afectan a la historia de las poblaciones humanas afectan también a las regiones de nuestro genoma, pero además cada región genómica concreta puede estar siendo afectada por fuerzas evolutivas particulares. Por lo tanto, si queremos tener una visión completa de la historia de las poblaciones humanas, hemos de saber integrar la información de la historia conjunta de nuestros genes".

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