Humanos de la antigüedad llevaron calabazas de Asia a América
Las calabazas de cáscara dura en forma de botella, conocidas como calabazas vinateras y poseedoras de otros nombres populares, muy usadas como recipientes en la prehistoria, probablemente fueron traídas unos 10.000 años atrás al continente americano por individuos que llegaron de Asia. Así lo indica una nueva comparación genética de las calabazas modernas en forma de botella con el mismo tipo de calabazas encontradas en los yacimientos arqueológicos del hemisferio occidental. El hallazgo resuelve un antiguo enigma arqueológico, al explicar cómo una variante doméstica de una especie nativa de África terminó hace milenios en lugares tan lejanos como los actuales México, Perú, Florida y Kentucky.
El trabajo ha sido llevado a cabo por un equipo de antropólogos y biólogos de la Universidad de Harvard, el Museo Nacional de Historia Natural del Instituto Smithsoniano, la Universidad de Massey en Nueva Zelanda y la Universidad de Maine.
Integrando la genética y la arqueología, los investigadores reunieron una colección de restos antiguos de calabazas en forma de botella de las Américas. Identificaron los marcadores genéticos clave del ADN, tanto de las calabazas antiguas como de sus homólogas modernas en Asia y África, antes de comparar los marcadores genéticos de las plantas, para determinar los orígenes de estas calabazas en el Nuevo Mundo.
Durante 150 años, la teoría dominante ha sido que las calabazas en forma de botella (principalmente la Lagenaria siceraria), que flotan bastante bien y no tienen ningún progenitor salvaje conocido en América, discurrieron por el Océano Atlántico desde África, y fueron recogidas y usadas como recipientes por los pobladores. Sin embargo, los investigadores han comprobado que en cada caso las calabazas encontradas en América son el equivalente genético de las calabazas modernas existentes en Asia, no en África. Esto parece demostrar que las calabazas usadas como recipientes en América durante miles de años antes del advenimiento de la alfarería, provenían de Asia.
 | | Calabazas usadas por tribus indígenas en el siglo XIX. (Foto: Stephanie Mitchell/Harvard News Office ) |
Los investigadores dicen que es posible que las calabazas domésticas fueran llevadas a América del Norte por personas provenientes de Asia que hicieron la travesía en embarcaciones o bien caminando por un antiguo puente de tierra entre los continentes, o que las calabazas flotaran por el Estrecho de Bering después de haber sido transportadas por los humanos desde su África nativa hasta la lejana Asia nororiental.
Aunque se piensa que se originó en África, la calabaza Lagenaria Siceraria ha sido cultivada durante miles de años en muchas partes del mundo. Estas calabazas tienen pequeño valor alimentario pero las frutas, de fuertes y duras cáscaras, fueron apreciadas durante mucho tiempo como recipientes, instrumentos musicales y flotadores para la pesca. La cosecha de estos depósitos de peso ligero habría sido particularmente útil a las sociedades humanas antes del surgimiento de la alfarería y de la vida en asentamientos fijos, y al parecer fue domesticada miles de años antes de que se domesticase con propósitos alimentarios a cualquier otra planta.
|