¿Causaron los humanos un colapso en el ecosistema de la antigua Australia?
La investigación ha sido realizada por científicos del Instituto Carnegie, la Universidad de Colorado, la Universidad Nacional Australiana y el Bates College. Las extinciones ocurrieron hace entre 45.000 y 55.000 años. Los investigadores han encontrado, en antiguos cascarones de huevo y en dientes de wombat (animal que se parece a un perezoso), evidencias de su dieta y del ambiente en que vivían, lo que les ha aportado suficiente información sobre los últimos 140.000 años para poder reconstruir lo que sucedió.
Los restos muestran síntomas de un rápido cambio de dieta en el momento de las extinciones. Los investigadores creen que los incendios masivos provocados por los primeros humanos del lugar pudieron haber alterado el ecosistema original de arbustos, árboles y hierbas, dando paso al actual, dominado por la maleza desértica adaptada al fuego.
Los científicos representaron en gráficos los cambios de dieta experimentados a lo largo de 140.000 años por dos especies grandes de aves incapaces de volar -el ahora extinguido Genyornis y el hasta hoy día presente emú (Dromaius)- en tres lugares de Australia. Luego corroboraron sus hallazgos utilizando dientes antiguos de wombat.
Los cascarones de huevo y los dientes contienen rastros de la dieta de estos animales en distintas formas de carbono. Las tres especies eran herbívoras. Los variados tipos de plantas metabolizan diferentes formas de carbono de maneras distintivas gracias al CO2 que toman durante la fotosíntesis. Las variedades de carbono se preservaron en los cascarones y en los dientes, y proporcionaron el medio para saber qué tipo de plantas comían los animales. Los investigadores observaron un brusco cambio en el tipo de plantas que coincidía con la llegada de los humanos. El cambio de dieta marcó el comienzo de las extinciones. Los animales que más dependían de las plantas más sabrosas, no sobrevivieron. Ese fue el caso del Genyornis. Los animales que se adaptaron a las plantas menos nutritivas, sí lo consiguieron, como lo logró el emú.
¿Qué hizo que los científicos señalasen a los humanos como los instigadores de estos cambios ecológicos? Primero, descartaron al sospechoso de siempre: un cambio climático global. Observaron sus datos en intervalos de 15.000 años hasta remontarse a 140.000 años atrás. El período incluyó cambios climatológicos importantes, pero no hubo alteraciones en la dieta y el entorno hasta la abrupta transición que coincidía con la llegada del Hombre. De esta forma, los humanos pasamos a ser los principales sospechosos.
No obstante, los investigadores no creen que el exceso de caza o nuevas enfermedades provocasen las extinciones, debido a que sus estudios alcanzaron la transición ecológica en la base de la cadena alimentaria. Los grupos de gente causaban incendios a gran escala por una gran variedad de razones, entre las que se incluían la caza, el despeje y hacer señales a otros grupos. Apoyándose en esta evidencia, los cambios inducidos por los humanos resultan ser la mejor opción para explicar esta crítica fase.
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