
Presencia fenicia en el Mediterráneo, relacionada con la frecuencia de los haplotipos. (Foto: Pierre Zalloua y Rahib Hosri)
Los resultados demuestran que los lugares de los asentamientos fenicios están marcados por una firma genética distinta de cualquiera de las que podrían haber quedado por otras expansiones y movimientos demográficos a través de la historia, o que pudieran haber surgido por casualidad. Esto demuestra que tales asentamientos, algunos de los cuales perduraron a lo largo de siglos, dejaron un legado genético que persiste en los tiempos modernos.