Nuevos descubrimientos sobre la dieta de nuestros ancestros
(NC&T) El experimento efectuado por un equipo de investigadores de la Universidad de California en Santa Cruz, sugiere que el consumo de bulbos y otras partes subterráneas de las plantas, más que las hierbas, es la causa de esas enigmáticas huellas isotópicas.
Los molares planos, densamente esmaltados, de los primeros humanos, condujeron a los científicos a inferir que su dieta consistía primordialmente en alimentos duros, quebradizos, como las semillas. Pero a consecuencia de recientes descubrimientos, los investigadores especularon con la hipótesis de que una dieta de bulbos, rizomas y tubérculos de plantas que usan una forma de fotosíntesis que produce el mismo marcador isotópico de hierbas y juncias, podría resolver el misterio.
Los primeros humanos habrían encontrado poca competencia para comer tubérculos y rizomas, lo que potenciaría su alimentación de éstas. Además, tenían la ventaja de un cerebro relativamente grande que les ayudaría a reconocer plantas específicas y a hacer herramientas sencillas para extraer los órganos subterráneos de almacenamiento. Indudablemente, los costos metabólicos de un cerebro grande habrían sido cubiertos por una dieta a base de tubérculos, ricos en carbohidratos.
Los descubrimientos de este nuevo estudio son un paso más hacia un conocimiento profundo de la dieta de nuestros ancestros, lo cual resulta vital para comprender debidamente la evolución humana.
 | | Nathaniel Dominy y Justin Yeakel han participado en el estudio. (Foto: Jennifer McNulty) |
La dieta controla todo, desde la locomoción hasta la organización social, pasando por la reproducción. Algo en la dieta de nuestros antepasados los volvió bípedos y progresivamente más inteligentes. Ningún otro organismo en el planeta evolucionó de ese modo.
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