Las raíces de la civilización nos llevan hacia... las raíces
Según la investigación llevada a cabo por los antropólogos Greg Laden de la Universidad de Minnesota, y Richard Wrangham de la Universidad de Harvard, la presencia de órganos carnosos de almacenamiento subterráneos, como raíces o tubérculos, habría sostenido a nuestros ancestros que dejaron la selva tropical para colonizar la sabana.
"Podríamos pensar en las raíces como en una especie de 'cinta transportadora'. Estaban más o menos disponibles en la selva, pero eran abundantes en la sabana", explica Laden. "Una vez que las raíces fueron 'descubiertas', nuestros ancestros no sólo tuvieron un medio de sobrevivir en la sabana, sino que ello les llevó a propagarse cada vez más en entornos abiertos".
Cuando nuestros antepasados simios se trasladaron, por razones desconocidas, hacia la sabana abierta y relativamente carente de árboles, dejaron atrás la selva tropical, y con ella la abundancia de frutos y hojas, pilares de la alimentación de los chimpancés modernos. Laden y Wrangham creen que los habitantes de las sabanas adoptaron la carne como su principal alimento en lugar de los frutos, volviéndose cazadores. Sin embargo, como último recurso, ante un mal día de caza, podían consumir raíces y tubérculos, los cuales son mucho más abundantes en las sabanas que en la jungla.
Las evidencias esgrimidas por Laden y Wrangham se apoyan sobre el registro fósil, específicamente dientes y mandíbulas. La dentadura y las mandíbulas de los simios de la sabana evolucionaron hacia mandíbulas grandes y sólidas, con músculos fuertes y molares potentes, ideales para triturar raíces en lugar de hojas. El tamaño de los dientes y los maxilares reflejan la fuente de alimentación secundaria (raíces), no requerida por alimentos como la carne y la fruta, las cuales no necesitan de dichas capacidades de masticación.
 | | Arriba, la mandíbula superior de un australopiteco. Abajo a la izquierda, dientes de un chimpancé, y a la derecha, de un humano. (Foto: University of Minnesota) |
Aunque nuestros ancestros podrían haber dejado la selva por la sabana en busca de presas para cazar, fue su capacidad para encontrar y masticar raíces lo que contribuyó a la separación inicial entre humanos y el resto de los simios.
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