Agricultura

En cooperación al desarrollo no podemos desligar nuestro trabajo técnico en la agricultura de la faceta social y comunitaria


Laura Vega Cubillo, experta en proyectos agrícolas de cooperación, participó en el Curso internacional sobre Manejo sostenible de suelos organizado por la Universidad Pública de Navarra

Laura Vega Cubillo, experta en proyectos de cooperación agrícola, abrió el curso internacional sobre Manejo sostenible de suelos en los proyectos de cooperación al desarrollo celebrado recientemente en la Universidad Pública de Navarra. Como antigua alumna de la Escuela Técnica Superior de Ingenieros Agrónomos, volvió al que durante cinco años fue su centro de estudios y del que, reconoce, "salí con mucha formación técnica y con una sensibilidad también social".

Su trayectoria le ha llevado a trabajar en la Amazonia ecuatoriana, Honduras, Uruguay, en programas de seguridad alimentaria de organismos como FAO (Organización de Naciones Unidas para la Agricultura y la Alimentación) y en proyectos de la Agencia Española de Cooperación Internacional. De todas estas cuestiones y, específicamente, de su trabajo técnico en cooperación al desarrollo, ha hablado en las dos sesiones del curso internacional que sobre manejo sostenible de suelos se ha desarrollado entre el 16 y 23 de abril en la Universidad Pública de Navarra.

"He querido contextualizar qué es el trabajo de desarrollo en la agricultura a nivel mundial y qué tipos de proyectos hay en función de quién los financia -explica-. He querido que la gente que va a trabajar en cooperación al desarrollo, en materia agrícola, sepa a qué modelo de desarrollo está contribuyendo".

Proyectos agrícolas cooperación
Laura Vega Cubillo, ingeniera agrónoma por la Universidad Pública de Navarra. (Universidad Navarra)
En ese sentido, contrapone el modelo neoliberal, de proyectos agrícolas orientados hacia la exportación y a los intereses de las grandes multinacionales, con el modelo de desarrollo humano sostenible, ligado a un producción, y comercialización más local: "Es un desarrollo en el que el ser humano es el objetivo; es un desarrollo no sólo técnico, económico, sino que también tiene en cuenta aspectos sociales, culturales, medioambientales, de género etc. Y no podemos desligar nuestro trabajo técnico en la agricultura de otro tipo de trabajo más social, comunitario, porque el desarrollo es todo un conjunto de aspectos. El reto es cómo potenciar un desarrollo local pero teniendo en cuenta el panorama global".

Amazonía ecuatoriana y Honduras

Entre esos dos extremos de la balanza, el abanico de posibilidades en el que trabajar es muy variado. Laura Vega desarrolla ahora su labor en la organización de "Paz y Solidaridad" en Euskadi y se dedica a un proyecto con comunidades indígenas de la Amazonia ecuatoriana que, debido a la irrupción de las empresas petrolíferas, ven cómo los recursos del bosque disminuyen y las condiciones del suelo se degradan. "No tienen acceso a los alimentos de otras zonas y para ello tienen que desplazarse en avioneta. Por eso, tienen que potenciar la producción y el consumo de alimentos a nivel local, pero para conseguirlo tienen que trabajar de manera diferente a cómo lo hacían antes porque las condiciones del medio han cambiado. Nosotros, como técnicos, podemos enseñar tecnologías novedosas, pero tiene que ser también en combinación con su saber tradicional. El conjunto de ambas hace que ellos apliquen una tecnología apropiada".

Insiste en que las personas de los países empobrecidos son las que tienen que definir su propio modelo de desarrollo: "nosotras las técnicas, tenemos que facilitarles la labor, pero no decidir por ellas".

En el programa de seguridad alimentaria en el que durante dos años trabajó para FAO en Honduras, el objetivo era mejorar el acceso y la disponibilidad de alimentos para una población que vivía en una zona medioambientalmente muy degradada. "Yo estuve en la fase piloto, que es cuando se empiezan a probar las tecnologías, los procesos, y se ve qué respuesta tiene la gente".

En ese contexto, Laura Vega habla de la cooperación al desarrollo como un proceso de aprendizaje: "es como la investigación; hay que probar muchas cosas hasta que das con la que finalmente resulta. La diferencia es que aquí no estás en un laboratorio sino trabajando con personas y las variables son muy diversas: lo que en un sitio va bien, en otro puede no ser apropiado; de una zona a otra varía mucho, depende de los intereses e implicación de las personas."

Formación técnica y capacidad crítica

Esta ingeniera agrónoma, nacida en Bilbao, no oculta su satisfacción por el trabajo que ha desarrollado durante estos años. Sin embargo, reconoce que "también se cometen errores" y reivindica la capacidad de ser personas críticas.

Cuando comenzó a estudiar Ingeniería Agronómica no tenía intención de trabajar en otros países, "pero por medio de esta universidad empecé yendo a Uruguay con una beca Intercampus y comencé a conocer otras realidades". Después llegó Perú, Honduras, y su trayectoria le llevó a especializarse en proyectos agrícolas de cooperación. "Yo salí de la carrera con mucha formación técnica y con una sensibilidad también social. A lo largo de mi trabajo he ido adquiriendo otra serie de capacidades transversales, mayor capacidad analítica y crítica y una visión más global. A mí me sirvió mucho y estoy muy orgullosa de ser agrónoma".

En ese sentido, anima a quienes están pensando en cursar esta carrera porque "actualmente, una persona ingeniera agrónoma puede trabajar en diversidad de sectores económicos que están en auge. Sales con la formación básica para trabajar en el sector de producción de alimentos (básicos para la humanidad) y otras materias primas vegetales y animales para la industria; transformación, distribución y comercialización, así como infraestructuras y tecnología para el desarrollo rural y el manejo medioambiental, todos ellos un reto en el contexto actual mundial".

Laura Vega hace hincapié en que la formación técnica que ha tenido "se puede aplicar perfectamente al campo de la cooperación al desarrollo y creo que, además, hace falta, porque muchas veces se piensa que la cooperación es un terreno orientado a lo social, cuando en realidad el componente técnico es muy importante".

Muestra también su satisfacción por el Curso que ha organizado la Universidad, "porque habitualmente la formación técnica está orientada a la realidad económica, social y tecnológica que tenemos aquí, en los países del norte, pero estamos en un mundo cada vez más global. La producción agrícola en Navarra está relacionada con las políticas de la Unión Europea y éstas, a su vez, con la manera de cómo se producen y se comercializan los alimentos a nivel mundial, y me parece interesante que también la Universidad, desde aquí, empiece a potenciar el análisis crítico, los procesos de desarrollo y la relación con lo que ocurre en todo el planeta".

Desigualdades de género

Esta antigua alumna de Ingeniería Agronómica de la Universidad Pública de Navarra ha ofrecido también en este Curso una conferencia las desigualdades de género en el trabajo de cooperación al desarrollo y en la agronomía. Parte del hecho de que la desigualdad de género es un tema mundial y "aunque en los proyectos de cooperación al desarrollo muchas veces se dice que se trabaja para mejorar la situación de las mujeres, no siempre es así, no contribuimos a ello".

Explica cómo en el mundo agrícola las mujeres son las mayores responsables de la producción de alimentos, "aunque siempre tengamos la imagen del agricultor hombre", y es con ellas para quienes hay que trabajar en mayor medida. "Es algo que está invisibilizado y lo primero que debemos hacer es valorar el trabajo de la mujer porque, a pesar de ser la responsable, es la que está más discriminada, la que tiene menos acceso a los recursos productivos y a los beneficios e ingresos".

A modo de ejemplo señala que "puedes mejorar la productividad agrícola y los ingresos por la venta de productos, pero si el marido es quien toma las decisiones en la casa y quien decide dónde va el dinero que gana la mujer, no se resuelve el problema de fondo". Por eso insiste en la necesidad de trabajar también con los hombres, "y eso supone años; no se pueden cambiar las cosas drásticamente porque estás implicando aspectos sociales y culturales de las comunidades con las que trabajas".