Agricultura

El Grupo de Patología Forestal descubre cepas hipovirulentas en el chancro del castaño en Castilla y León


El Grupo de Patología Forestal de la UVa, en colaboración con el Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos (Palencia), ha detectado varios aislamientos hipovirulentos del hongo causante del chancro del castaño (Cryphonectria parasitica) en castañares de la comunidad de Castilla y León. Este descubrimiento es de gran trascendencia para el futuro del castaño, ya que la inoculación controlada de estos hongos inocuos para el árbol limita el desarrollo del hongo dañino, curando la enfermedad.

Los resultados de este trabajo saldrán publicados en el próximo número de la revista internacional Acta Horticulturae, ya que suponen un gran avance en el estudio de la enfermedad, ya que permitirá abordar los trabajos de inoculación en campo con estas cepas. Hasta ahora un método clásico de contención de dicha enfermedad, que amenaza a las poblaciones de castaño de la mitad norte de España, era la eliminación de árboles o partes de árboles afectados para reducir la cantidad de inóculo (estructuras reproductoras del hongo capaces de generar nuevas infecciones) en una zona concreta. Sin embargo, las cepas hipovirulentas provocan lesiones limitadas que el castaño puede contener, excluyen las cepas virulentas ya existentes y previenen nuevas infecciones por cepas virulentas. La investigación ha sido llevada a cabo por Paula Zamora Brauweiler, ingeniero de Montes que está desarrollando su tesis doctoral en el tema, bajo la supervisión de Julio Javier Díez Casero, profesor de Patología Forestal en la ETSIIAA de Palencia. El trabajo de investigación comenzó en el año 2005 en la Escuela de Ingenierías Agrarias de Palencia y en el Centro de Sanidad Forestal de Calabazanos, dependiente de la Junta de Castilla y León. En el proyecto también han participado investigadores del Swiss Federal Institute for Forest, Snow, and Landscape Research (WSL, Suiza). La enfermedad del chancro del castaño está causada por un hongo que recibe el nombre de Cryphonectria parasitica. Entra en el árbol a través de las heridas que pueden aparecer en las ramas y tronco del castaño. Una vez dentro va colonizando los tejidos corticales y después los vasos conductores del árbol (floema y xilema). "El primer síntoma es un marchitamiento de ciertas partes de la copa que se produce por la pérdida de agua en las hojas de los ramilletes terminales, caída de hojas, y síntomas de puntisecado (ramas secas en los bordes de la copa). En los árboles infectados por Cryphonectria parasitica aparecen áreas rojo-anaranjadas en la corteza de las ramas y tronco, que se originan como consecuencia de la desecación de los tejidos infectados por el hongo. Estas zonas terminarán arrugándose y agrietándose constituyendo el típico síntoma del chancro que da nombre a la enfermedad", comenta Julio Diez.

Control biológico En castañares afectados en Italia se observó que el crecimiento de algunos chancros era anormal: se hinchaba la corteza y el hongo no llegaba a matar el cambium del árbol, síntomas similares a los mostrados sobre árboles resistentes al patógeno. Eso fue el inicio de muchos estudios tras los cuales se descubrió la existencia de cadenas dobles de ARN (dsRNA) en el citoplasma de las células del hongo que disminuyen la virulencia de éste. Posteriormente, se demostró que estas partículas de ARN tenían un origen vírico. Las cepas que contienen este tipo de ARN se denominan hipovirulentas.

Estos hipovirus se transmiten principalmente por anastomosis -unión de hifas de distintos clones del hongo con intercambio de contenido citoplasmático-, aunque también pueden hacerlo mediante reproducción asexual (al no estar en la información genética del núcleo del hongo no son propagados sexualmente).

Las limitaciones del método

Sin embargo, la inoculación en campo no siempre evitaba que un chancro siguiese creciendo. Un factor desconocido impedía que algunas de las líneas hipovirulentas pasasen sus rasgos benignos a las cepas virulentas durante la unión de hifas. Tales bloqueos selectivos son el resultado de lo que se llama incompatibilidad vegetativa. Ésta está determinada por una serie de genes en Cryphonectria parasitica, de manera que cuanto mayor es la variación genética entre dos cepas menos probable es que se produzca dicha unión. Este hallazgo llevó al uso de pruebas de compatibilidad para clasificar los hongos virulentos dentro de grupos compatibles vegetativamente (VCG).

"Es muy importante el análisis de los grupos de compatibilidad de una zona y extremar las precauciones en cuanto a los tratamientos biológicos con el fin de evitar la introducción de nuevos VCG puesto que aumentarían la variabilidad genética de Cryphonectria parasitica. Esto retrasaría la extensión de la hipovirulencia debido a incompatibilidades entre las distintas cepas" –comenta Paula Zamora-.


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