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Mejorando la calidad de las uvas de mesa

Un equipo de investigadores del Departamento de Nutrición Vegetal del Centro de Edafología y Biología aplicada del Segura del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) acaba de probar una combinación de "bioactivadores" no contaminantes, clásicos y de nueva introducción que, aplicada sobre las hojas de la vid durante el cultivo, podría paliar estos problemas, según publica la revista Spanish Journal of Agricultural Research.

El tratamiento combina nitrógeno y calcio, dos elementos imprescindibles para el metabolismo de las plantas. En concreto, el nitrógeno afecta a las características sensoriales de la fruta (sabor, textura…). Por su parte, el calcio afecta a la consistencia del fruto, al tratarse de un elemento clave en la estructura de las células vegetales. "La asimilación de este mineral durante el desarrollo del fruto es uno de los mayores problemas que afectan a la calidad comercial, y se le considera responsable de muchas enfermedades que surgen tanto durante el cultivo como en la conservación frigorífica y la comercialización", explica Fernando Riquelme, autor principal del estudio. Aunque era lógico suponer que un posible remedio sería aplicar aisladamente calcio y nitrógeno sobre la vid, en la práctica los investigadores observaron que esta estrategia apenas generaba cambios en el fruto.

La solución llegó de manos de un tercer ingrediente: el titanio. En sucesivos experimentos, Riquelme y su equipo comprobaron que si añadían ascorbato de titanio al nitrógeno y al calcio mejoraban algunos "índices físicos" de la planta. El resultado eran racimos de uva de color rojo algo más intenso, con menor desprendimiento de los granos y mayor resistencia de la piel de la uva durante su manipulación. Eso sí, los efectos sólo aparecían siempre y cuando que el spray se aplicara, según Riquelme, "en los momentos adecuados, fundamentalmente en las etapas inmediatas al cuaje de los frutos".

Los resultados indican que estas mejoras en la calidad de la cosecha son el resultado de la intensificación de la actividad general de la planta por una mayor eficiencia de las funciones fisiológicas, especialmente de los procesos de absorción y asimilación de sustancias nutritivas como el hierro, el calcio, el cobre y el zinc.

Aunque el producto se ha probado ya en plantaciones comerciales de vid, los ensayos son, de momento, experimentales. Antes de su aplicación práctica será necesario repetirlos en diferentes condiciones y de forma continuada durante distintos ciclos de cultivo. El éxito en estos futuros ensayos permitiría ofertar a los consumidores uvas de más calidad, consistencia y vida útil, de mayor tamaño de grano y menor riesgo de alteraciones en posrecolección.

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