Uso de antibioticos en granjas y resistencia bacteriana a estos
"Las evidencias obtenidas sugieren que la utilización de antibióticos en granjas ha contribuido a que las bacterias patógenas de los humanos sean resistentes a ellos", afirman David Smith del Fogarty International Center, Jonathan Dushoff de la Universidad de Princeton y del Fogarty International Center, y J. Glenn Morris Jr. de la Universidad de Maryland.
Los antibióticos y las bacterias resistentes a éstos se encuentran en el aire y el suelo cercanos a las granjas, en el agua, en poblaciones de animales salvajes, y en carnes que se venden al público. Estas bacterias resistentes llegan a la cocina en carnes contaminadas. La contaminación puede saltar de unos alimentos a otros por culpa de prácticas de manejo inseguras y bastante habituales. Una vez son ingeridas, las bacterias sobreviven ocasionalmente a la eficiente pero imperfecta barrera gástrica, para ubicarse en el intestino. A partir de aquí, puede iniciarse un nuevo ciclo de propagación.
Smith y sus colegas reconocen que la transmisión de bacterias resistentes a los antibióticos desde las poblaciones de animales a las de humanos es difícil de medir, ya que es el producto de un muy alto nivel de exposición a alimentos potencialmente contaminados, con una muy baja probabilidad de transmisión en un alimento en particular. No obstante, basándose en los análisis presentados, los autores sugieren que la transmisión desde granjas puede tener un mayor impacto en las poblaciones humanas que la transmisión que se da en el ámbito clínico.
Después de que Dinamarca y luego la Unión Europea prohibieran el uso de antibióticos para potenciar el crecimiento, la presencia de bacterias resistentes declinó en los animales de granja, en la carne comercializada, y dentro de la población humana en general. Esto constituye una evidencia clara de que las bacterias resistentes a los antibióticos pueden desplazarse entre los animales y los seres humanos.
Los efectos específicos sobre la salud humana del mal uso de antibióticos en granjas siguen siendo inciertos a pesar de los exhaustivos análisis, alertan los autores de esta nueva investigación. "Quizá los efectos pueden no ser reconocibles, demostrables o medibles por los actuales estándares empíricos de la biología experimental". Dada toda esta incertidumbre, Smith y sus colegas sugieren que lo más prudente es adoptar un "enfoque preventivo" como el de la Unión Europea al establecer las citadas normas de prohibición.
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