La pesca reduce a un 2% las poblaciones de langosta

Investigadores del grupo de investigación RESMARIEO del Centro Oceanográfico de Baleares del IEO han publicado en la revista Biological Conservation, en colaboración con investigadores del CONICET, un trabajo que demuestra la importancia de las reservas cerradas a la pesca para conocer el estado previo a la explotación de las especies y poder estimar parámetros del ciclo de vida como la mortalidad natural, difíciles de obtener por otros medios.

El estudio se ha realizado en la Reserva Marina de las Islas Columbretes, cerrada a la pesca hace 25 años, y utiliza la langosta roja Palinurus elephas como especie modelo. Las poblaciones de esta especie, comercializada desde tiempos antiguos y de alto valor comercial, están sobrexplotadas en toda su área de distribución.  Por tratarse de una especie de movimientos limitados, responde positivamente a medidas de protección espacial, como las reservas marinas.

En el estudio, la densidad y biomasa de langosta en la reserva marina seguían creciendo al final del periodo de 25 años sin pesca, alcanzando índices 20 a 50 veces superiores a los de las poblaciones explotadas. La mortalidad de la langosta en las poblaciones explotadas se ha estimado en 3-4 veces superior al de la población protegida, que se aproxima a la mortalidad natural.

El empobrecimiento demográfico de las poblaciones explotadas es patente, ya que un 30% de la producción de huevos provienen de hembras de talla inferior al mínimo legal, mientras que en la población protegida esta fracción supone tan solo un 1,5%.

Por otra parte, interacciones competitivas en condiciones de alta densidad en la reserva propician la emigración de adultos de tallas medias y pequeñas (efecto spillover) que sustentan la pesquería en el entorno de la reserva.

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